PIDEN DESTITUCIÓN DE DIRECTIVOS, LOS DE LA NORMAL RURAL DE TETELES, PUEBLA

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Desde el fin de semana, alumnas y docentes de la Escuela Normal Rural de Teteles, Puebla, mantienen una manifestación en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde instalaron casas de campaña y carpas para exigir respuestas a sus demandas.

La protesta se concentra en la esquina de Eje Central Lázaro Cárdenas y Avenida Juárez, una zona de alta afluencia peatonal y vehicular, por lo que la presencia de las manifestantes también ha generado modificaciones en la movilidad de quienes transitan diariamente por el primer cuadro de la capital.

Una de las principales exigencias es la liberación de Alejandro Martínez Martínez, abogado y asesor jurídico de la comunidad estudiantil, quien fue detenido por la Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE). A esta demanda se suman la destitución de directivos de la Normal y la atención de diversas problemáticas internas.

Las estudiantes permanecen en el lugar pese a las condiciones climáticas y esperan establecer un acuerdo formal con la Secretaría de Gobernación (Segob) que permita avanzar en la solución de sus demandas.

La permanencia de la protesta también ha modificado la rutina de comerciantes y personas que utilizan estas vialidades para trasladarse. Fabricio Jiménez, quien trabaja como vendedor en una joyería del Centro Histórico, señaló que las movilizaciones ya forman parte de la dinámica cotidiana de la capital, aunque los cierres pueden repercutir en la actividad comercial.

“Nosotros ya estamos acostumbrados a que se tengan manifestaciones. Lamentablemente, es lo que le gusta al gobierno, tener a la gente quejándose para que puedan darle soluciones; el problema es que a nosotros como vendedores, a veces nos afecta el cierre de calles, porque la gente prefiere no venir para evitar el caos”, comentó.

Los automovilistas también deben recurrir a vías alternas para continuar con sus recorridos. Diana, quien diariamente se traslada desde Tlatelolco, explicó que uno de los principales inconvenientes es enterarse de los cierres cuando ya se encuentran cerca de la zona.

“Sí, pues ni modo, nos toca aguantarnos porque ya estamos a disposición de cualquier grupo que se quiera manifestar. Lo malo es que a veces no nos enteramos ya hasta que estamos en el lugar y tenemos que ingeniárnosla para encontrar vías alternas. Ahorita es temprano, pero luego nos toca en plena hora pico y ahí sí se hace un caos”, declaró.

La manifestación continúa instalada este sábado, mientras las estudiantes esperan que las autoridades federales atiendan sus peticiones y se alcance un acuerdo que permita resolver el conflicto.