POESIA
La mía siempre es ese despertar a oscuras
Donde el sol no se atreve
Es el aliento sin olor de tus labios mudos que sonríen quizá,
Creo, al verme en el abrir de ojos primero
Es la pasión con la que la ducha da la bienvenida para continuar contigo
Es tu respirar en mi cuello sin despedidas
Es leer solo
Comer con la persona en silencio
O contando chistes invisibles
Es hacer planes imposibles
Es otro beso
Es esos lentes que se gradúan solos al son de una luna
Dentro de la casa
También una noticia contada por el protagonista feliz
Es el final que te lleva al principio
Es aquella adolescencia
Donde todo es un acontecimiento sin precedentes
Es tu voz afinada en su ronquera que desea más
Son las cosas que se nos pierden y de las cuales nunca nos damos cuenta,
Salvo cuando reaparecen,
Y entonces, las guardamos bien
Es un esperar nada de nada de nadie y de nadie con nadie
Es ese placer de un verso que nos congela un día entero
Un vértigo sin altura
Un entrar en tu cuerpo
Con dura suavidad
Y con ese dolor de lo dulce en espuma irrepetible
Es quitarle las orejas a las tazas
El sonido al hielo
El querer verte siempre
Para acompañarnos mudos
Porque ya nos quitamos a las palabras de encima
Es ese todo que tiene una micro gota de saliva
Que la guardamos como una foto sin papel
También tu piel sonora
Tu pelo cambiante
Tu abrazo en cien idiomas
Los celos a la palabra exacta
Ese reloj que siempre se demora cuando te vas
Eres tú, y nuevamente tú con todas tus tú
Abrigada y sin sábanas
Interior y exterior
Con tus ritos en el menor volumen
Y desde luego tus odios y yo como blanco
Nunca acertando
Y es mi muerte al borde siempre de la cursilería
Y la tuya también
Y el proyecto de suicidio que nos abandona y vuelve
Y es también
Nuestra poesía
Que cada vez se va más lejos
Acaso porque ya no la llamamos.

