Política criminal abolicionista
La política criminal puede entenderse como el conjunto de medidas o políticas públicas de Estado encaminadas a combatir el fenómeno criminal, entendiendo, por tanto, que un país puede combatir a la delincuencia a partir de sus distintos organismos que componen el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Existen distintas políticas criminales en el mundo, algunas represivas, otras garantistas, y finalmente los países que incorporan un sistema abolicionista.
El abolicionismo en materia penal, parte de la idea de necesidad, es decir, eliminar las conductas y penas que no sean necesarias combatir, lo cual permite dar una mejor readaptación a los delincuentes que cometen delitos violentos que es sumamente necesario combatir. Ejemplo claro es el caso de los países nórdicos y en específico el caso de Países Bajos, donde se han legalizado ciertas conductas como la legalización de la marihuana o el tema de la prostitución.
En estos países, se permite el consumo de drogas bajo ciertos estándares que permiten eliminar la cantidad de personas a readaptar para dar un mejor tratamiento a los delitos violentos que si es necesario perseguir, en este sentido, es importante hablar en pro de la regularización, dado que un país que prohíbe una conducta, no necesariamente hace que la conducta deje de suceder, sino que, se sigue dando pero sin una regulación que permita corregir los problemas sociales que trae consigo la comisión de dicha conducta.
Por ejemplo, en Estados Unidos, la legalización de la marihuana en ciertos Estados, se permite en ciertos establecimientos que cumplen con una normatividad que permite a las autoridades monitorear el consumo, establecer ciertas reglas para los consumidores, que este mercado aporte a la propia manutención del Estado y con ello, además, se bloquea el consumo de otras drogas, dado que muchos vendedores por estar dentro de legalidad, evitan el tráfico de esas otras drogas.
Por otro lado, la regularización de la prostitución, aunque pudiera parecer un tema muy inmoral, pero realmente, podría traer muchos beneficios, como es el caso del control sanitario, permitiendo a las trabajadoras sexuales utilizar anticonceptivos y hacerse estudios cada determinado tiempo, asimismo, el control y revisión del Estado permitiría controlar que no se vendieran drogas en las casas de citas e incluso que no se den otras conductas peores como la trata de blancas o la trata de menores.
Son bastante buenos los beneficios que traería la regulación dada a través de la legalización, sin embargo, no sería del todo aplicable del todo en el contexto mexicano, por dar un ejemplo, Países Bajos es un país con menos población a la del Estado de México con una cultura y problemas distintos, por lo que la legalización merece su estudio particular en el contexto del país de que se trate.

