Preocupante actitud

Views: 3017

Finalmente, la autoridad educativa ha fijado una postura con respecto al inicio del siguiente ciclo escolar; como era de suponerse, el retorno deberá ser a distancia porque las condiciones sanitarias no permiten regresar a las aulas.

 

Lo primero, es reconocer que la SEP está actuando de manera responsable, es innecesario arriesgar a los alumnos a un contagio todavía más grande que al momento de escribir esta columna ha cobrado más de 48 mil víctimas.

 

Segundo, a pesar de lo criticable que pueda resultar para algunos ilustrados, el uso de medios electrónicos (radio y televisión) para transmitir contenidos es una forma mucho más democrática de acercar las aulas a las casas.  Prender una tele requiere mucho menos infraestructura que conseguir un modem y pagar por una conexión a internet (sin referir la necesidad de una tableta, teléfono o computadora).  Como medida emergente, me parece atinada.

 

Hasta aquí, una postura que busca disminuir la complejidad emanada de esta situación emergente (que ya duró más de lo esperado).

 

Lo preocupante es la actitud que están tomando muchísimos padres de familia quienes no alcanzan a comprender el tremendo esfuerzo que hacen las instituciones por seguir brindando servicios educativos para sus hijos; particularmente aquellos que están migrando del esquema privado al público con diversos argumentos.

 

En este sentido, se entiende una decisión de esta naturaleza por cuestiones económicas, pero aun así, eso no justifica que muchos hayan huido de las escuelas en donde estaban, sin completar el pago de colegiaturas; debieron haber llegado a un acuerdo. Consecuencia de esto, decenas de colegios han tenido que cerrar, dejando sin fuente laboral a todo su personal.

 

Otros tantos dicen en voz alta que si las clases van a ser por tele, pues mejor no pago, prefiero que mi hijo pierda el año porque en línea no aprende nada, no sirven las clases en línea, es injusto que me quieran cobrar cuando ni siquiera hay un maestro enfrente, las escuelas se están ahorrando luz, teléfono, y limpieza, y así, argumentos que emanan de una lógica mezquina y poco empática con todo lo que instituciones y profesores hemos tenido que hacer para seguir cumpliendo, y de buena forma, con nuestra responsabilidad.

 

Es cierto que hay profesores que tomaron el asunto a la ligera y no planearon adecuadamente, saturaron innecesariamente a sus alumnos con tareas kilométricas o mostraron poca flexibilidad ante un esquema nuevo y sorpresivo; pero una enorme mayoría, en aras de hacer nuestro trabajo, mejoramos nuestros planes de internet en casa, buscamos algún tipo de certificación para conocer y manejar las distintas plataformas, además de brindar nuestra mejor actitud ante los alumnos. Quienes lo hemos hecho, sabemos que esta modalidad nos es mucho más exigente que la modalidad presencial.

 

Detener el proceso educativo de un niño o joven, resulta un atentado contra su crecimiento y le condena a un trayecto cuesta arriba, en el cual quizás nunca llegue a la cima.

 

A mi entender, la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos es una buena formación académica.

 

Cuanta ignorancia en nuestro contexto.

 

horroreseducativos@hotmail.com