PROSAS EN HOMENAJE A HEREDIA

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Del libro Dio su voz a tus aguas despeñadas publicado por el H. Ayuntamiento de Nezahualcóyotl y el Gobierno del Estado de México en el año de 2003, encuentro una serie de prosas que son muestra de la admiración por José María Heredia y Heredia, insistir en su segundo apellido es correcto, pues la presencia del poeta parnesiano José María Heredia y Giscard, primo del prócer independentista que en ciudad de París realiza su vida. Cito en este texto de “prosas…” a la escritora toluqueña Carmen Rosenzweig que en el texto “Heredia, el nuestro.” dice: José María Heredia. Y él podría serlo de nosotros tantas veces lo acudamos en momentos de alta significación y de evocaciones no obstante el abismo del tiempo, el cual nos descoloca permanentemente, vista la imposibilidad de rescate de los días frescos de Heredia. Únicamente su obra y datos históricos fehacientes nos van procurando un acercamiento a su vida apretada, vertiginosa y breve, a contracorriente, así como abundante en señales que acaso sean solidarias y de cobijo, porque al cabo el santiagueño fue un ser humano identificable. Además, es inminente la celebración del doble centenario de su nacimiento. Y aun así, casi nada explica con fluidez el misterio de su genio.

Alumna en su momento de nuestro mayor tallerista en narrativa, originario del estado de Jalisco, Juan José Arreola, uno de los íconos de las letras mexicanas en el siglo XX. Alumna ella al igual que la ganadora del premio Cervantes, Elena Poniatowska, son expresión de un lenguaje sencillo y a la vez rico en palabras que les hace dignas escritoras, vanguardia de todo lo que ahora encontramos en todos los géneros por parte de las poetas o narradoras mexicanas. A la generación de Carmen y Elena le ha seguido una larga lista de escritoras a cual más brillantes.

Carmen, regresando a su texto sobre José María escribe: Por otra parte, son incontables el desconocimiento, la indiferencia y la superficialidad con que acaso muchos individuos llegan a abordar su figura, tal vez en estampita sólo: “Nació en Santiago de Cuba, en los inicios del siglo XIX, año de 1803 y murió en ciudad de México en 1839. Fue poeta y periodista, editor, político refugiado en territorio nacional, concretamente en las ciudades de México y Toluca, en donde realizó parte de su obra y ejerció su carrera política”. Asimismo, fue director en Toluca del Instituto Literario del Estado. (Éste, antecesor de la actual Universidad Autónoma del Estado de México, a partir de 1956). Hasta aquí, antes del paréntesis, los presuntos datos enfocados a principiantes. Carmen es buen ejemplo de quien estudia en serio el tema a explicar. Así lo aprendió de Juan José Arreola, el que seguramente a sus talleristas siempre les dijo, no especulen al escribir, si hacerlo de palabra es grave, lo es más al escribir, sin saber a profundidad el tema. Por eso cada vez que estábamos con ella en sus presentaciones de libros o charlas al auditorio, daba clases de literatura viajando no sólo por tierra mexiquense o por el país, sino también por los lugares del mundo que fuera necesario saber. La experiencia que tuvo como becaria para estudiar en París, Francia, le abrió el mundo de mundos, y con esa experiencia vino a ciudad de México, a residir un tiempo en Valle de Bravo y por último a Toluca, toluqueña ella con gran amor a este terruño de su patria chica.

Cuenta Carmen sobre el cubano: A José María Heredia le han criticado exacerbadamente por envidia o por cortedad la obra de su genio. Abrió cauces en donde estuvo, durante su vida corta y nutricia. En literatura, la docencia, la política, en el discurso oficial: el primer Grito Conmemorativo al de Dolores, en la ciudad de Toluca, estuvo a cargo y creación de José María Heredia, memorable por varios conceptos: “… Renunciemos, compatriotas, para siempre a rencores bárbaros y a divisiones funestas. Abjuremos el vano optimismo, que ha sido la causa o el pretexto de tantos crímenes y desastres. Cuando la paz huye del antiguo mundo, eternicemos sus altares en Anáhuac, y ella y la libertad nos atraerán población, ilustración y riquezas”.

Este discurso dicho en la Plaza mayor de Toluca el 16 de septiembre de 1831, es el segundo de los cuatro que hace en su breve vida el cubano, que habla en esta ocasión del concepto de compatriotas; los otros dos discursos son de fecha del año de 1834 y 1836, En su primer discurso, dicho en Tlalpan en el año de 1828                   —entonces capital del naciente estado de México—, habla varias veces con la palabra conciudadanos, lo cual comprueba que los cubanos llegando a este país se sienten tanto cubanos, como mexicanos. No necesitan pasaporte o papel alguno que les de ciudadanía. Me pregunto por ello si es posible entonces negar que nuestro José María Heredia y Heredia, no sea también mexicano en todos los aspectos. Porque a orgullo llaman todos sus cargos que tuvo en la vida nacional y del estado de México. Cargos que varias veces tuvo con la oposición de los conservadores, envidiosos, facciosos y tantas cosas negativas en las que impera, como dice Carmen Rosenzweig por pura envidia, y que como lacras se le pegaron en sus pocas décadas de existencia.

Fue un exiliado siendo un hombre universal, para el cual su nación era la democracia, la libertad, el progreso y bienestar de los pueblos, la justicia por encima de prebendas y riquezas que ofendieran a su pueblo. Este texto citado por Carmen es todo un legado que se ha de hacer pedazos de nada ante realidad tan difícil que vive Heredia, tan sólo al saber del asesinato de Vicente Guerrero, del cual él era seguidor. Haber venido a vivir a México, pues la vida democrática tan respetable que veía en Estados Unidos no le era suficiente: latino de sangre e ideas, Heredia quiso venir a contribuir al desarrollo de la democracia en el México hermano. Donde puede decir a pocos años de la independencia mexicana que se podía ser hermanos: Compatriotas aunque se hubiera nacido en otro lugar llamado Cuba. Las lecciones que da José María Heredia y Heredia, son infinitas sobre el tema de la democracia de los pueblos. Y no sólo sobre sus obras literarias o poéticas en particular. Heredia es un Hombre con mayúscula que enseña al renacentista que es, que tuvo por desgracia el haber venido a vivir al México bárbaro del siglo XIX.

Carmen señala en su texto: El poeta nacido en Cuba y con posterior residencia en nuestro país, principalmente en el Estado de México en la capital política del mismo: Toluca, contó siempre con el tesoro de sus lecturas y el ejercicio permanente de su extraordinaria retentiva. En el renglón mayor de la creación poética fue precursor del romanticismo iberoamericano. En Toluca hasta fines del siglo XX sólo se veía a Heredia como un poeta, no se podía comprender todos los campos que su vida tuvo como tareas a realizar. Hermanados en su sed de saber Sor Juana Inés y José María Heredia tienen ese mismo signo y amor por la sabiduría, imperando en Heredia su deseo de justicia a toda prueba, de comportamiento ético y moral como rasgo principal del nuevo ciudadano independiente en América. Carmen nos da una lección en breve texto de varias páginas su sabiduría sobre su paisano toluqueño, dice: Los dilatados poemas de Heredia tanto al océano como a la prodigiosa caída del río Niágara, serán recordables siempre. Al Popocatépetl le dedica extenso poema, bellísimo: “Tú que de nieves eternas coronado / alzas sobre el Anáhuac la enorme frente…”

A los treinta y tres años viaja al Xinantécatl, y produce un relato excepcional que denomina Viaje al nevado de Toluca, Y concluye: Dos días norman época en mis recuerdos, por haberme asociado a grandes misterios y prodigios de la naturaleza. En el último subí al Nevado de Toluca: el anterior me vio inmóvil, atónito, al pie de la gran catarata del Niágara. Bellas palabras que dicen brevemente lo que es Heredia para los toluqueños: En síntesis, es imposible abarcar lo inabarcable: tiempo, lluvia tropical, aire, agua, cielo azul, arena de las playas. Esto y más es José María.