PUBLICA COLEGIO MEXIQUENSE LIBRO DEDICADO A LA VIDA COTIDIANA Y LA CERÁMICA DE LOS PUEBLOS LACUSTRES

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Gracias al proyecto arqueológico Valle de Toluca, se conocen hoy aspectos fundamentales de la vida cotidiana de los pueblos que habitaron el Valle de Toluca en la zona regada por las lagunas y ríos, en lo que hoy son los municipios de Santa Cruz Atizapán y San Mateo Atenco, entre los años 500 y 950 d. C, durante los periodos que los especialistas han denominado Clásico y Epiclásico, en los cuales se dio el esplendor y la caída de Teotihuacan, cuya influencia cubría el centro del actual Estado de México.

La reconocida arqueóloga Yoko Sugiura, quien ha liderado ese proyecto y actualmente es investigadora por proyecto de El Colegio Mexiquense, encabezó la presentación del libro Cerámica y vida cotidiana. La sociedad lacustre en el Alto Lerma en el Clásico y el Epiclásico (ca. 500-950 d. C.), como parte de las actividades del programa del 34º aniversario de la institución y de la 11ª Feria del Libro de las Ciencias Sociales.

Sugiura Yamamoto es también una de las coordinadoras de la obra, que aparece en formato digital, y su exposición le permitió hablar de la importancia de la cerámica para la vida cotidiana de aquellas comunidades, cuya existencia dependía de lagunas y ríos.

Mediante el estudio y paciente reconstrucción de más de 2 500 fragmentos de diversos objetos ha sido posible saber aspectos centrales de la vida diaria de aquellos pobladores, en particular sobre su alimentación.

La investigadora refirió que la cotidianidad es parte central de la vida de todas las poblaciones y la cerámica, que está en la base de la construcción de las civilizaciones, remite en el caso del Valle de Toluca a una parte amplia de la realidad social de hace mil años.

Detalló que todos los materiales estudiados fueron recuperados en cuatro sitios, a saber: Santa Cruz Atizapán, San Mateo Atenco, El Ojo de Agua en San Antonio la Isla y Santa María Rayón, y aunque los dos últimos no están en la zona lacustre, compartieron el mismo tiempo de ocupación por parte de Teotihuacan, a lo largo de cuatro siglos.

Por su parte, María del Carmen Pérez Ortiz de Montellano, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, hizo una detallada exposición de la metodología empleada para trabajar con fragmentos de objetos que fueron usados en la preparación de alimentos y dan idea de la cocina prehispánica anterior en cinco siglos a la conquista.

La estudiosa habló de la influencia de Teotihuacan en los pueblos del Alto Lerma -y de muchos otros de Mesoamérica-, la cual, conforme decreció, dejó de estar tan presente en la cerámica, al tiempo de que expuso la importancia de la base de datos que se ha conformado a lo largo de más de cuatro décadas de trabajo en esa amplia zona.

En tanto, Gustavo Jaimes Vences, profesor-investigador de El Colegio Mexiquense, hizo también una exposición pormenorizada de las formas, decorados y técnicas con que era trabajada la cerámica, y también se refirió a semejanzas y diferencias con la cerámica teotihuacana y de la región sureña del actual Estado de México.

El estudioso dio una idea muy completa de aspectos muy específicos del cuidado, sensibilidad y delicadeza con que eran moldeadas o modeladas ollas, cazuelas, vasos y comales, entre otras piezas, de los cuales sacan los arqueólogos información múltiple y variada que abarca la vida cotidiana, la alimentación e incluso los rituales de pueblos que tuvieron la capacidad de hacer construcciones en las mismas lagunas de una región que hace siglos estaba sumergida en las aguas, de las cuales salía la alimentación de los pobladores y quedaba determinada la vida social, política y económica.

Cerámica y vida cotidiana. La sociedad lacustre en el Alto Lerma en el Clásico y el Epiclásico (ca. 500-950 d. C.) enriquece el catálogo editorial de El Colegio Mexiquense, el cual se acerca a los 650 títulos entre libros y documentos de investigación, y se ofrece con descuentos especiales durante la feria en curso.