¿QUÉ ESTÁS DISPUESTO A SACRIFICAR POR TU FUTURO?

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Esta generación está creciendo sin confianza, que es un pegamento muy importante en la sociedad. María Ressa.

 

¿QUÉ ESTÁS DISPUESTO A SACRIFICAR POR TU FUTURO?

 

Más allá de lo que está ocurriendo en los países latinoamericanos, incluido por supuesto, nuestro México Lindo y Querido, que los vemos naufragar en los mares del populismo, bajo las órdenes de capitanes obtusos, impresentables y con alto ingrediente dictatorial; en otras latitudes, se sufre del mismo mal, peor que la propia pandemia de COVID -19.

Países como Turquía, Hungría y Filipinas, por mencionar algunos, les aqueja la misma calamidad, como lo reseñó magistralmente para el caso de TurquíaEce Temelkuran en: Cómo perder un país, Los siete pasos de la democracia a la dictadura. Y para Filipinas, otra mujer valiente, María Ressa, en su libro recién salido del horno que lleva por título: Cómo luchar contra un dictador.

 

La periodista nacida en Filipinas, pero radicada en Estados Unidos, narra en su libro su vida, su trayectoria y alerta del socavamiento que sufren las democracias en el siglo XXI consecuencia de unas insidiosas técnicas de manipulación.

Maria Ressa y Dmitri Murátov, galardonados con el premio Nobel de la Paz 2021, propusieron un Plan de 10 puntos, para abordar la crisis de información.

 Hacemos un llamado a trabajar por un mundo en que la tecnología esté al servicio de la humanidad y en que nuestra ágora pública global proteja los derechos humanos por encima de los beneficios. Los que ocupan el poder deben colaborar en la construcción de un mundo que anteponga los derechos humanos, la dignidad y la seguridad, incluida la salvaguarda de los métodos científico y periodístico, así como del conocimiento comprobado. Para construir ese mundo, debemos: poner fin al modelo de negocio basado en la vigilancia para la obtención de beneficios; acabar con la discriminación tecnológica y tratar por igual a la gente esté donde esté; y reconstruir el periodismo independiente como antídoto contra la tiranía. Apelamos a todos los gobiernos democráticos respetuosos de derechos a:

  1. Exigir a las empresas tecnológicas que lleven a cabo evaluaciones independientes sobre su impacto en los derechos humanos, que tendrán que hacerse públicas, así como demandar transparencia en todos los aspectos de su negocio —desde la moderación de los contenidos hasta el impacto de los algoritmos en el procesado de datos, pasando por las políticas de integridad.
  2. Proteger el derecho a la intimidad de los ciudadanos mediante leyes robustas de protección de datos.
  3. Condenar públicamente los abusos contra la libertad de prensa y contra los periodistas en general, y comprometerse a financiar y asistir a medios de comunicación independientes y a periodistas sometidos a ataques.
  4. Instamos a la Unión Europea a: Ser ambiciosa a la hora de hacer cumplir las Leyes sobre Servicios y Mercados Digitales para que esas leyes signifiquen algo más que simple «papeleo» para las empresas y para que estas se vean obligadas a aplicar cambios en sus modelos de negocio, como el de poner fin a la amplificación algorítmica que amenaza a derechos fundamentales y esparce la desinformación y el odio, incluidos los casos en que los riesgos tienen su origen más allá de las fronteras de la UE.
  5. Proponer urgentemente una legislación que prohíba una publicidad de vigilancia, reconociendo que dicha práctica resulta fundamentalmente incompatible con los derechos humanos.
  6. Hacer cumplir adecuadamente la Regulación sobre la Protección de Datos Generales para que los derechos sobre los datos de las personas sean finalmente una realidad.
  7. Incluir potentes salvaguardas para la seguridad de los periodistas, la sostenibilidad de los medios de comunicación y las garantías democráticas en el espacio digital en la redacción de la próxima Ley Europea de Libertad de los Medios de Comunicación.
  8. Proteger la libertad de los medios de comunicación cortando de raíz la corriente de desinformación. Ello implica que no deberían existir exenciones especiales ni trajes a la medida para ninguna organización ni individuo en ninguna legislación relativa a tecnología o medios de comunicación. Con los flujos de información globalizados, ello supondría entregar un cheque en blanco a los gobiernos y los actores no estatales que producen desinformación a escala industrial para dañar las democracias y polarizar las sociedades en todo el mundo.
  9. Hacer frente a la extraordinaria maquinaria de los lobbies, a las campañas de astroturfing y a la existencia de puertas giratorias entre grandes empresas tecnológicas e instituciones de gobierno europeo.
  10. Llamamos a la ONU a: Designar a un enviado especial del Secretario General de Naciones Unidas concentrado en la Seguridad de los Periodistas (SESJ), que desafíe el statu quo y, finalmente, eleve el precio de atentar contra los periodistas.

Sería deseable que este decálogo sea también implementado en Latinoamérica. Estamos a tiempo de ponerle el cascabel al ganso.