¿Quién fue Fray Andrés de Castro?

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Fray Andrés de Castro fue un evangelizador y fundador de la Ciudad de Toluca que llegó aquí para inculcar la religión católica a los indígenas matlatzincas.

Poco se sabe de este evangelizador franciscano, sin embargo entre los pequeños datos que se han publicado acerca de este personaje, sabemos que nació en Burgos, España. Fue hijo de padres nobles, los cuales lo criaron bajo la religión católica. Su formación, le valió su personalidad llena de virtud y poco apego a las cosas materiales o mundanas.

En su ciudad natal, estudió en el Monasterio de San Francisco, del cual a día de hoy se conservan unas pocas ruinas. Fray Andrés de Castro llegó a ser maestro de novicios y posteriormente continuó su preparación en teología en la provincia de Salamanca donde estudió cerca de cinco años.

Más tarde, al llegar a Toluca, se enfrentó al nuevo reto, que consistía en evangelizar a los naturales de esta región, los cuáles hablaban una lengua bien bárbara y dificultosa de aprender, así describió al matlatzinca o matlatzinga Fray Jerónimo de Mendieta quien estuvo en el convento de Toluca y escribió el libro Historia Eclesiástica Indiana. Gracias a Mendieta es que conocemos la historia de Fray Andrés de Castro ya que viajó para conocerlo y aprender del modo en que evangelizaba.

Se dice que Fray Andrés de Castro fue el primer evangelizador en lengua matlatzinca e inclusive para motivar a otros evangelizadores aprenderla compuso un vocabulario, doctrina cristiana y sermones para todo el año.

La motivación de este personaje por convertir al catolicismo a los indígenas lo llevó a predicar en tres idiomas diferentes durante todos los domingos y fiestas: primero a los indígenas mexicanos en náhuatl, el segundo a los matlatzincas y el tercero a los españoles.

Dentro de sus actividades como fraile franciscano se dedicaba a cantar misa, bautizar principalmente a los niños, enterraba muertos y realizaba confesiones. Vivía una vida de plena abstinencia, en la que prefería beber agua fría para evitar el vino por ser muy caro, comía una sola vez al día y sólo por obediencia o caridad cuando era invitado se quedaba a cenar.

Pese a su poco apetito, Mendieta lo describe como un hombre muy pesado, corpulento y de piernas delgadas, esta condición le trajo problemas en su edad avanzada, debido a que llegó a perder la movilidad sin embargo nunca cesó en su labor de evangelizador.

En el año de 1540 se encargó de continuar con la construcción del Convento Franciscano de la Asunción, dicha obra se había iniciado siete años antes y fue hasta 1575 que se concluyó la edificación religiosa más importante de Toluca.

Su cariño por estas tierras y su esfuerzo por convivir con los grupos étnicos de la región hizo que se convirtiera en un hombre muy querido. Tal fue el caso que incluso cuando se sentía desmotivado por no lograr que los matlatzincas dejaran sus rituales paganos por completo, intentaba dejarlos hasta que se corrigieran, sin embargo los indígenas nunca lo permitieron, pues lo abrazaban, le lloraban, lo cargaban y lo regresaban de vuelta al monasterio.

Fray Andrés de Castro falleció el 14 de diciembre de 1577, fue enterrado en el convento de San Francisco en Toluca.

Para conmemorarlo existe actualmente una plaza que lleva su nombre, está ubicada detrás del palacio municipal y es adornada por una bella escultura de Ernesto Tamariz, en la que se plasma con gran sensibilidad la cercanía de los matlatzincas hacia Fray Andrés de Castro.