Realidades digitales
En esta colaboración semanal he tenido la oportunidad a lo largo de casi tres años de compartir algunas inquietudes en torno a los derechos en la era digital y expresar mi punto de vista en torno a aquellos fenómenos que se nos presentan, desde la óptica del derecho de las tecnologías como principal herramienta para la protección de las personas frente a los nuevos espacios del desarrollo de la personalidad en medios digitales. He buscado dejar que la columna agarre su propio carácter y gracias a ello prácticamente mi opinión ha versado sobre las reflexiones, principalmente académicas, en el marco de las vertientes de mi formación jurídica en la materia, que, si bien se encuentra marcada desde la protección de datos digitales, también ha abarcado algunos aspectos de las telecomunicaciones y propiedad intelectual digital, considerando que la privacidad constituye el eje de las libertades informáticas, y, la gobernanza de los datos, la base estructural de la ciudadanía digital.
Quizá en parte por el formato de mis colaboraciones, mi formación como abogado, y también, por el foro en el que surgen las inquietudes, busqué en un principio generar contenidos que pudieran ser leídos desde cualquier perspectiva, en principio, por la ciudadanía para que esté en la posibilidad de visualizar algunas respuestas en torno a interrogantes que surgen en la cotidianeidad y contar con algunas directrices técnicas sobre las figuras jurídicas que guardan relación con dichos tópicos; por otro lado, el foro jurídico y profesional, especializado y no especializado, para que a través de las referencias hipotéticas, normativas y técnicas pudiesen encontrar un camino hacia los retos que deparan los aplicativos tecnológicos en cuanto a una materia con un contenido que es necesario desarrollar a través de principios claros; también, como un intento académico de incorporar dentro de la discusión y la reflexión de aquellos elementos que deben ser estudiados con suficiencia a fin de contar con referencias doctrinarias con valor, y, como parte de mi función en el ámbito de las políticas públicas, aportar algunas interpretaciones que, desde el ámbito de lo técnico pueden resultar útiles para complementar los componentes definidos en las hojas de ruta de las acciones gubernamentales o corporativas.
Como resultado de lo anterior, se han generado alrededor de tres series de colaboraciones la primera temporada que ha marcado mi contenido hasta el día de hoy, con un fuerte bagaje conceptual a fin de señalar los principales componentes de esta división del estudio del derecho cuyo contenido cada vez más crece juntamente con los nuevos escenarios, así como, dos series dedicadas a temáticas particulares, como fue, la enunciación de los derechos digitales, marcados por la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales en España, a fin de advertir las características de estos derechos digitales en el marco de nuestra realidad mexicana, y en función de ello, advertir las fortalezas de nuestro régimen; y, por otra parte, también exploramos algunas inquietudes tecno-jurídicas en la conformación de una nueva realidad a través de la última iniciativa a la que titulé como deconstrucción digital, la cual, fue un primer acercamiento de una serie de propuestas que confío tener la oportunidad de retomar, en cuanto, el proceso de digitalización cuente con una mayor madurez, que si bien se advierte que llegará en el mediano plazo, hoy día es importante que terminen de vencerse las barreras de digitalización para que dichas iniciativas puedan ser visualizadas con una mayor claridad; proceso de deconstrucción que se volverá necesario e inaplazable una vez que también, maduren las propuestas en torno a los objetivos determinados del entorno digital, considerando que todavía el derecho se sigue viendo rebasado por la dinámica social, lo que, eventualmente empezará a generar los primeros daños, pero, también los primeros principios para remediarlos.
Sin embargo, creo que para advertir los primeros principios resulta necesario nutrir la narrativa descriptiva de lo que sucede hoy en día sobre las principales noticias, y por ello, creo que es importante ocupar este espacio para acompañar a la ciudadanía en el proceso de digitalización con referencias útiles sobre las vivencias del día a día, y si bien, no digo que no crea que las colaboraciones pasadas no hayan aportado a dicho propósito, el cambio de el estilo de mi redacción para esta nueva temporada sí buscará trabajar en función de una población objetivo particular, esperando que el contenido siga resultando del agrado, y también, propositiva para las audiencias previamente citadas. Sin embargo, en esta ocasión que espero que pueda guiar mis colaboraciones en el transcurso de un año privilegiaré que el lenguaje pueda ser el apropiado para que el mensaje pueda llegar a más personas, entendiendo de que parte de la labor desarrollada a través de colaboraciones anteriores, requería una definición puntual en torno a las personas que se esperaba que leyesen esta columna, siendo receptor y acusando recibo de aquellos quienes me pedían simplificar mi lenguaje, lo cual, posiblemente era el reflejo de que uno mismo, colaboración tras colaboración, también iba desarrollando y fortaleciendo mis criterios en función de las diversas temáticas abordadas en las que en muchas ocasiones, la realidad, superaba por mucho a la ficción.
Es así, que, a través de esta nueva serie de colaboraciones me enfocaré a las realidades digitales, en las cuales, si bien podríamos dedicar exclusivamente a redes sociales o tecnologías emergentes, creo que como un primer ejercicio será analizar aquellos aspectos que surgen en nuestra vida diaria, a fin de corroborar que el derecho, la tecnología y la privacidad, hoy en día, constituyen una triada que acompaña nuestras actividades de cada día.
A través de esas realidades digitales buscaré desde una óptica ciudadana compartir algunas experiencias y apreciaciones en torno a las principales noticias que sacuden nuestro entorno, y a partir de ahí, explorar aquellos supuestos que serían necesarios para sabernos más seguras y seguros, o, inclusive, identificar aquellos aspectos que todavía es necesario replantear dentro de las decisiones actuales, tratando de abarcar los mayores espectros posibles en función de las noticias disponibles y todos los actores involucrados, a fin de corroborar que la realidad digital nos ha alcanzado, y que nadie está exenta de ello a pesar de las brechas digitales existentes.
A partir de ahí, creo que podrán surgir interesantes conclusiones a partir de hacer esta colaboración más interactiva y buscar, a través de esta interacción escrita, poder interactuar con la comunicación gráfica e interactiva que caracteriza a nuestra época, a partir de la cual, además de incrementar y modificar la estrategia de comunicación, buscaremos verificar la interoperabilidad material y funcional, entre contenidos, mensajes y algoritmos, desentrañando desde nuestras interacciones las razones por las cuales preferimos de Facebook a Tiktok; si en los nuevos modelos de trabajo las opciones de OnlyFans de elegir un sector determinado, atentan conforme a derechos específicos tratándose del ámbito del uso de la imagen; la inversión de los nuevos activos, como son las criptomonedas; los nuevos esquemas de organización digital como lo es el ecosistema blockchain, así como las decisiones polémicas que pudieran parecer como decisiones sin mayor complicación, como en su caso, el valor reputacional de una persona y su impacto dentro de una actividad social determinada, como en el caso de Samuel García y su pareja la influencer Mariana Rodríguez, y el fallido intento por parte de la autoridad electoral de cuantificar la monetización de su labor, dedicada desde el ámbito de lo privado para apuntalar un proyecto político, resolución que marca un hito histórico no por su resultado, que seguramente se presumía que no iba a tener eficacia, sino en torno a poner dentro del debate la necesidad de advertir las características de las nuevas formas de participación política a fin de cuidar que la vida democrática de nuestro país siga garantizando libertades y permita una contienda justa por parte de políticas y políticos, presentes y futuros.
Reflexiones que buscaré expresar sin restricción, sirviendo esta colaboración para precisar como aviso legal que los contenidos de esta columna únicamente tendrán como objeto generar análisis sin alguna aplicación particular, por lo que en caso de cualquier aspecto que pudiera tener vinculación con un supuesto de aplicación de un caso particular, será necesario que busquen una asesoría particular con su abogada o abogado de cabecera.
Con el gusto de excelentes noticias, como ver a Don Guillermo de vuelta a la actividad, a Sandy tan activa, y continuar con nuestras actividades en función del privilegio de estar vivos, agradezco la oportunidad de seguir en comunicación con ustedes y para ello, no duden en establecer comunicación con su servidor a través de mis canales de contacto.
Hasta la próxima.

