Reflexión del llamado Rock Nacional según la argentinidad

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Conviene, desde la primera línea, reconocer que  inventaron en el ámbito del rock, todo un proceso de primera: sincretismo, fusión, inclusive, mestizaje cultural. Podemos partir de preguntarnos ¿qué significa la expresión música nacional? Claro está, en el contexto de la argentinidad (propia del argentino, sencillo). Pensemos en un artista, una banda, una rola, siempre con la idea de afirmar una identidad, casi siempre con sed de historia que es capaz de re-conocer sus raíces creadoras de cultura. Se trata de una búsqueda inédita en donde el pasado se reconstruye desde una perspectiva parcial: la conciencia musical realiza un clavado a las variadas huellas dejadas, pero también se impone la voluntad musical de siempre plasmar y honrar los anhelos de su comunidad.

Sin duda todo esto nos llevará inequívocamente a la idea de espacio de resistencia, en el que se mostrarán aquellas producciones del rock argentino que proporcionan algún tipo de respuesta o vía de canalización a las presiones que ejerce el hábitat local en la cotidianeidad. Hay una voluntad de búsqueda de posibles salidas a determinadas realidades acuciantes. Tiene que ver entonces con un pensar creativo que permite ser la expresión musical que es parte creadora de la identidad y en consecuencia de nuestra historia latinoamericana, inclusive logrando los cristales de un nosotros que lleva como bandera ser  sujeto de transformación. No olvidemos que una caracterización importante del rock nacional tiene que ver con el tratamiento armónico y lírico de diversos exponentes iconos del rock argentino, que sin duda favorecen y son cómplices de lo que se ha comentado  y queda registrado por la historia en aquella frase de Litto Nebbia: El rock tiene que ver con nuestra idiosincracia. Sin duda otro de los cómplices ha sido el contexto político y social que rodea la posibilidad de la argentinidad.

Al revisar las características históricas bajo las cuales se gestaron las grandes figuras del rock en Argentina, hay que observar que la inestabilidad política y los periodos de dictadura fueron factores determinantes a la hora de identificar al rock como una fuente creadora de identidad, de argentinidad. Por ejemplo, desde mediados de los años sesenta hasta el final del breve lapso de gobierno de Isabel Perón, podíamos hablar de una estética de rock con una identidad nacional donde va a sobresalir el imaginario social, esto se da con el contexto de la última etapa de la Cuarta Junta Militar, cuando se declaró la Guerra de las Malvinas y se censuró a toda la música en inglés, y se le etiquetó como la música del enemigo.

¿Qué hay en común con los buscadores y generadores de identidad? De lo nuestro, de lo latinoamericano en una forma de unicidad.  En relación con los músicos, más allá de pertenecer a tal o cual grupo musical, el factor común inspirador en los rockeros, de manera reiterada, está íntimamente ligado a la reflexión de sus filósofos. Podríamos señalar dos posibles realidades que navegan por nuestra historia y que además son sustento del pensamiento filosófico latinoamericano como inspiración de nuestros artistas. La primera tiene que ver con la búsqueda de respuestas que abrigan la defensa de una vida digna. Un segundo tema se enfoca a la ineludible recuperación de la humanidad  de nuestras culturas y de las personas que las crean.

Ahora bien, para ponernos en el contexto creativo musical de la generación artística de lo ya mencionado hasta aquí, recordemos que la etapa de metamorfosis sonora del rock and roIl comienza a gestarse alrededor de todo lo que generó The Beatles, fundamentalmente a partir del disco Sgt. Pepper Lonely Hearts. También es importante señalar que uno de los principales catalizadores para la transformación de la lírica rockera son las creativas aportaciones que nacen de los encuentros de John Lennon con la lírica de Bob Dylan. Lo relevante es observar un desplazamiento en la idiosincrasia, se comienza a imponer el rock–mensaje–búsqueda sobre el rock & roll–baile-entretenimiento. De acá que en Buenos Aires, a principios de la década de los setentas, Luis Alberto Spinetta redactara un manifiesto cuyo primer párrafo nos da pistas de  algunas de las urgencias artísticas de aquella época: Son tantos los matices que comprenden la actitud creativa de la música local -entendiendo que en esa actitud existe un compromiso con el momento cósmico humano-, son tantos los pasos que sucesivamente deforman los proyectos, incluso los más elementales, como ser: mostrar una música, reunir mentes libres en un recital, producir en suma algún sonido entre la maraña complaciente (…) El rock es instinto de vivir y en ese descaro y en ese compromiso: si se habla de muerte se habla de muerte, si se habla de vivir, vida.