REIR LLORANDO

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“Aquí aprendemos a reír con llanto, y también a llorar con carcajadas.”       

                                                                                                            JUAN DE DIOS PEZA

CAOS:  Si bien en la semana que terminó el PODER ECONÓMICO que mueve a la economía sin fronteras se vio afectado por los factores geopolíticos que lo han matizado durante todo el año: salud, guerra, inflación, cambio climático, malas decisiones políticas, etc. Jerome Powell, presidente de esa “sui generis” organización denominada FED, que hace las veces de Banco Central en los Estados Unidos (de Norteamérica) señaló que, “a pesar de un conjunto inusual de interrupciones” la economía parece estar entrando a una “nueva normalidad”.

 

Si esta “nueva normalidad” se denomina RECESIÓN, los mercados le creyeron pues la generalidad de ellos entró a lo que se denomina “etapa bajista” e iniciaron un descenso de este importante indicador (en Estados Unidos) y de su fiel escudero (México). Es decir, parece que, por fin, los mercados se dedican “a lo suyo”, a leer el comportamiento de la economía y su fundamento se orienta a la realidad de la incertidumbre y la especulación.

 

¿Recuperación? Vana ilusión, Putin y los pocos fans que le quedan -se le acaban los militares de carrera- se empeñan en hacer de Ucrania un pueblo mártir y le siguen picando la cresta a occidente que, ni tardo ni perezoso, intenta neutralizarlo, sobre todo económicamente, en espera, ambos bandos, del tan temido “invierno ruso”, que, se estima, será el “fiel de la balanza” para definir el futuro del conflicto que, gane quien gane, derivará en un proceso que justificará el período de recesión que ya pronostican Tirios y Troyanos, con una excepción, México, que presenta, a través de su secretario de Hacienda cifras tan alegres que harían sonreír al mismo Garrik.

 

Aquí el lector puede hacer una pausa y ubicar en las redes el sitio https://www.poemas-del-alma.com/juan-de-dios-peza-reir-llorando.htm para entrar en contexto.

 

Después de lectura, análisis y lagrimita, nos queda la posibilidad de meditar si Putin, los fundamentalistas de cualquier religión o secta o, simplemente los (muchos) seres irresponsables y ambiciosos, que gobiernan o que quieren cambiar de régimen, en oriente y occidente, norte y sur, se empeñan, delirantemente, en actuar irracionalmente hasta lograr, como en “El Planeta de los Simios”, la destrucción total de la raza humana.

 

Mientras, este nuevo capítulo de la guerra absurda, la amenaza nuclear y la fuga de “voluntarios”, se sumó a la crisis alimentaria y de escasez de insumos que, a su vez, se agregan al afán de mantener los precios del petróleo por las nubes y con ello impulsar la patente oleada inflacionaria y su hija natural, la recesión.

 

Como señalamos, Jerome Powell, afirma que si, en medio de este caos político, la economía es capaz de soportar estos embates y de estabilizar su crecimiento controlando la tan temida alza en los precios, reflejo de la inflación, estaremos en una “nueva realidad”. Lo que, en correcto español equivale a señalar que “si mi tía tuviera ruedas, sería bicicleta”.

 

RAZÓN: Las palabras de Powell hicieron ver que continuará la implementación de la política monetaria restrictiva. Se seguirá encareciendo el crédito, no se liberan recursos y la economía se estanca, con inflación. ¿Esta es la “nueva normalidad”? ¿Por qué la seguimos en México, si en el verbo se critica desde arriba?

 

Los analistas dijeron que el nuevo Gurú había hablado y, cuando habla, hay que creerle. Controlar la inflación va a traer recesión, desempleo y crisis, pero es el precio y hay que pagarlo. ¿Se acuerdan de la “amarga medicina”?

 

Como en el cuento de hadas, la carroza se convirtió en calabaza. Además de sus sabias palabras, Powell envió mensajes adicionales que, en la euforia, pasaron inadvertidos. Una vez analizado el todo, como siempre, mayor que las partes, los analistas, brockers e inversionistas “descubrieron” que también señaló que seguía preocupado por posibles aumentos de precios. Oh, tragedia, dijo que sí, pero que en realidad quien sabe.

 

Los FED-watchers, observadores de la FED, mostraron su desencanto y señalaron que lo que en realidad se mostró fue una terrible indefinición, se desconoce cómo salir de la crisis y evitar la recesión/estanflación. En consecuencia, el aumento de tasas en noviembre está latente y con ello la restricción de recursos y la salida de inversiones de la bolsa, allá y acá.

 

INCERTIDUMBRE: Después de la borrachera vino la cruda y las bolsas cayeron el día 23, el mercado se volvió loco y la mejor definición de su comportamiento sería que: “Desde una perspectiva fundamental, con una combinación de ganancias mixtas y noticias ambiguas de la Reserva Federal, esto tiene visos de un mercado sin rumbo”.

 

Ahora se apuesta –con probabilidad estadística de 95%- por otra alza de tasas en Estados Unidos en noviembre, lo que, en “efecto mariposa”, le pegaría a todas nuestras economías emergentes.

 

Cuando Estados Unidos aumenta sus tasas, se incrementa el pago de la deuda externa contratada a tasa variable, hay que destinar mayores recursos para cumplir con nuestras deudoras obligaciones.

 

Además, por si no nos interesa lo que les pase a los vecinos del norte, al subir sus tipos de interés, la colocación de deuda de nuestro país se encarece, ya que competimos con una tasa real mayor. Hay que ofrecer premios adicionales, o sea, pagar más interés.

 

Y para cerrar el enfoque global, el aumento en las tasas dificulta el acceso al crédito a los inversionistas privados (para eso suben los intereses, para cohibir al inversionista), lo que se refleja como un menor nivel de actividad.

 

Por eso el axioma de que cuando a Estados Unidos le va bien, a nosotros nos va mejor y cuando les va mal, nos va peor.

 

El meollo del asunto sigue siendo de naturaleza política. Los alimentos, el transporte, el petróleo y sus precios son la piedra de toque. En un enfoque optimista, si nuestra coraza macroeconómica resiste el embate de estos precios, el ventarrón será leve. Si el sector exportador, el más dinámico de nuestra economía, se ve afectado por la paridad peso dólar y por el efecto inflacionario mencionado y mal manejado, tendremos un 2023 de menor consistencia que el año actual y con focos rojos alrededor del crecimiento y del empleo.

 

DE FONDO: Tras catorce semanas de caída, el petróleo aumentó sus precios y, marginalmente, los del diésel y la gasolina. El huracán “Ian” fue el causante de esta ligera alza, pero pasó por Florida sin dañar las instalaciones petroleras, lo que augura una relativa estabilidad, hasta la próxima reunión de la OPEP, orientada más a las tensiones geopolíticas que al equilibrio entre la oferta y la demanda, Nuestro pronóstico: cerrará el año en 80 dólares el barril de la mezcla mexicana, precio muy cercano al del día de hoy.

 

DE FORMA: El alza de la tasa primaria de interés, la que el banco central le cobra por sus créditos a las instituciones financieras, llegó a 9.25%, la mayor cifra en 22 años. El consumidor promedio, usted y yo, querido lector, sufre un doble efecto negativo: subirán los precios de TODOS los productos y bajará nuestro poder adquisitivo, pagaremos más por los créditos contratados y quizá no nos alcance para liquidar los saldos de una tarjeta de crédito con intereses usureros. Hoy el presidente dará a conocer un NUEVO PLAN (así le dicen) contra la inflación. El PACIC (Paquete contra la Inflación y la Carestía) que se anunció el 4 de mayo e iba a durar 6 meses, fracasó de cabo a rabo. ¿Tendrán nuestros comerciantes la culpa de la guerra en Ucrania? Hoy lo sabremos.

 

DEFORME: La cerrazón, la intemperancia y la descalificación automática a todo y a todos los que opinan diferente. La libertad de pensamiento no es, ya, libertad de expresión. “Sólo puedes expresar lo mismo que yo”, en caso contrario “eres falaz, arrogante y reaccionario”. ¿Construimos una democracia de 100 años para esto? Los mexicanos tenemos la palabra…