Repercusiones del Covid-19 en el desarrollo del lenguaje

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A partir del mes de junio del 2021, comenzaron a referirme pacientes al consultorio porque presentaban un retraso en el lenguaje considerable. La mayoría de estos tenían en común ciertas características, habían nacido a finales del año 2019, su cuidado había sido llevado en casa únicamente por los mismos miembros de la familia, es decir, madre o padre, abuelo o abuela. También coincidían en ser primogénitos y sobre todo, ser parte de la generación que le tocó enfrentar en tan importante etapa de vida la pandemia por el Covid-19. Se vivía un estado de angustia, incertidumbre, temor.

Las primeras investigaciones acerca de la enfermedad mostraban un panorama bastante incierto y una de las principales recomendaciones era mantenerse en resguardo, no salir de casa. Recuerdo el lema manejado por el Gobierno Federal y la Secretaría de Salud Quédate en casa, en donde sólo algunos podíamos salir a realizar nuestras actividades profesionales, consideradas como esenciales y todos los demás enfrentaban una realidad nunca antes vista, el trabajo en casa.

Encontramos así que una de las causas de los retrasos en el desarrollo del lenguaje de esos pequeños era el aislamiento y la falta de convivencia social. El ser humano es un ser social por propia naturaleza y el lenguaje se desarrolla, en parte, a través de la convivencia con los modelos lingüísticos que le rodean, el ambiente verbalmente enriquecido y estimulado. Al verse privados de esas experiencias, su medio de comunicación era a través del llanto, los gritos, señas caseras o usando a la familia como medio de extensión para obtener lo deseado teniendo un desfase en el lenguaje de un año y medio aproximadamente. Encontré también, dentro de la prevalencia, niños con malos hábitos de sueño y alimentación, bajo o nulo establecimiento de límites, disciplina y poca tolerancia a la frustración. En conjunto, necesidades importantes que atender, resolviendo la imperante de comunicarse de manera verbal de una manera asertiva.

El principio del tratamiento se enfoca en crear la necesidad de comunicarse de manera verbal motivándolo a que solicite lo que desea emitiendo sonidos vocálicos o silábicos, no esperando que de un día a otro diga palabras completas. También es importante hacerle saber a los padres, que deben evitar el uso de señas caseras y aunque hayan desarrollado un medio de comunicación con su hijo o hija, a partir de ese momento, intentar modificarlo usando palabras básicas de comunicación indiscriminadamente, estableciendo monólogos en las actividades de la vida diaria, describiendo el medio y las acciones realizadas. Nombrar alimentos, colores y características de los mismos al momento de la alimentación, nombrar partes del cuerpo a la hora del baño, prendas de vestir y reafirmar partes del cuerpo cuando lo cambien o pongan el pañal. Es importante, en la medida de lo posible, establecer rutinas y horarios de sueño diurno y nocturno así como de alimentación.

Una de las principales recomendaciones, además de las ya mencionadas, es proporcionarle e introducirlo a la dinámica de acudir unas horas al día a una guardería o centro de cuidado infantil ya que, la experiencia proporcionada por estos lugares no será equiparada con la estadía en casa. La convivencia que da el relacionarse con sus pares le brindará un ambiente enriquecedor desarrollando áreas del desarrollo como lenguaje y personal social, reconocer figuras de autoridad distintas en un ambiente no familiar, le permite aprender a modificar su conducta y sobre todo a relacionarse de madera más eficaz y asertiva. Favoreciendo así, el uso del lenguaje oral.

Considero importante que los padres tengan un acompañamiento o asesoramiento por el área psicológica sobre estilos de crianza, es fundamental tener una guía profesional cuando lo que hacemos, día con día, en nuestra labor como padres no esta funcionando. En la terapia de estimulación del lenguaje, impartida por profesionales en Comunicación Humana siendo el área profesionalmente indicada  para atender a estos pacientes, se busca primero crear conciencia en los familiares involucrados en la crianza del menor, se brindan estrategias individuales atendiendo cada caso y a cada familia con sus particularidades. Parte de la intervención consiste en asistir a sesiones de terapia individual en las cuales el objetivo es aumentar el uso del lenguaje oral, aumentar el vocabulario, desarrollo de habilidades cognitivas, estimular dispositivos básicos del aprendizaje favoreciendo así, alcanzar el desarrollo típico de los infantes sin trastornos, síndromes o patologías asociadas.