Rosa Luxemburgo e Inés Armand

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Mujeres en política siempre en total disposición y entusiasmo. Así han estado en todas las guerras sean estas justas o injustas. Mujeres por doquier, así en la revolución mexicana con Pancho Villa o Emiliano Zapata, en la rusa con Lenin o Trotsky —o la China— bajo el mando de Mao Tse Tung y Lin Piao. Revisar el papel en revoluciones o movimientos de independencia por parte de mujeres comprueba su presencia, lo que en muchos casos pagaron con la vida. En la revolución de los Soviets destacan algunas por capacidad teórica y práctica. De ellas cito a dos: Inés Armand, y Rosa Luxemburgo. Dos mujeres cuya preparación sorprenden a Lenin, teórico de grandes cualidades y sabiduría: es asiduo a lecciones o cátedras para el caso de Inés o en la admiración que siente por la sabiduría teórica de la talentosa y sabia Rosa Luxemburgo. En el texto titulado El verdadero Lenin del autor Richard W. Riost, éste cuenta en el capítulo VII lo siguiente En la primavera de 1910, cuando estaba aún en París, Lenin conoció a Inés Armand. Pequeña, ojos oscuros y vivaces, nariz afilada y pelo rojizo. Estas fueron las señas que manejó la policía secreta zarista para describir a esta mujer que ‘no se borraría nunca del recuerdo de los que la conocieron’, según palabras de un camarada. Además de atractiva, Inés Armand era muy inteligente y vivía las cosas con plenitud y una fuerza que la formaría aún más seductora.

El escritor expresa que: Inés nació en París, en 1875. Su verdadero nombre era Elizabeth Pecheux d’Herbenville y sus padres habían sido artistas de fama, uno actor y la otra pianista. Al morir el padre la familia viajó a Rusia, de donde era originaria la madre. La niña tenía entonces 14 años, y era una adolescente de aspecto grácil y mirada traviesa. A los 19 años, se casó con Alexander Armand, miembro de una poderosa familia de industriales. Los primeros años de su matrimonio transcurrieron apaciblemente para Inés. Tuvo tres hijos y parecía resignada a ser una tranquila ama de casa. Sin embargo, su fogoso temperamento acabó por hacer trizas la rutina y se enamoró locamente de su cuñado, Vladimir Armand. A partir de ese afecto que le hizo abandonar al marido e irse de viaje con dos de sus hijos y el cuñado por Europa, entre ellos visitando Suiza e Italia. Se dice que en ese viaje llegaría a conocer a Lenin. Resuelto su problema emocional al decidir su vida en pareja con Vladimir Armand, se inscribe en el partido socialdemócrata en el año de 1904. Para entonces ya conocía al futuro líder de la URSS, pues en 1904 en una carta expresaba haber leído el texto de Lenin El desarrollo del capitalismo en Rusia.

Vida llena de peripecias y peligros. Participación en el año de 1905 durante la marea revolucionaria que viene de San Petersburgo. Fue por ello deportada a Siberia. Richard W. Riost escribe: Apenas se conocieron, Lenin e Inés establecieron una estrecha relación de camaradería. Inés tenía 35 años, acababa de enviudar, pues poco tiempo antes había muerto Vladimir Armand, el hermano de su marido y su verdadero amor. A partir de ello, se dedicó a la obra revolucionaria, siendo una educadora en el pensamiento revolucionario y proletariado inigualable. Dice Richmond: Los cursos que impartía Inés en la escuela de marxismo formada por Lenin abarcaban tanto el tema de la lucha de clases en Europa como de formación político-económica. Se preparó a fondo para tal labor y la realizó de modo muy acertado. Según Brendiski, el policía secreto que estuvo encargado de preparar un expediente sobre Inés Armand, la mujer era dueña de verdaderas dotes intelectuales, dominaba varios idiomas y poseía una vasta cultura. Lenin iba a tomar sus clases, honor que, ya sea por méritos intelectuales o afectivos, no compartió con ningún otro maestro. / Inés Armand estuvo vinculada a Lenin hasta el día de su muerte.

Grandes cerebros en la vida femenina en los momentos más difíciles para un pueblo o una nación. Este ejemplo recorre la historia humana, y va como reguero de pólvora, pero extrañamente es apagado por el olvido o la mala fe de quienes no quieren hacer ver influencia de la mujer en los hechos de la historia humana. No sólo han dado vida a todo lo que es vivible en hombre o mujer desde milenario origen.

Mujeres extraordinarias, de ello escribo cuando se piensa en una intelectual brillante en el siglo XX: Rosa Luxemburgo nacida en Zamosc, Zarato de Polonia, el 5 de marzo de 1871. Tiene la misma edad de Inés Armand —por igual— han de ir paralelamente viviendo destino político. Responden antes de su tiempo a la filósofa Hanna Arendt: con hechos y pensamiento expresan que su presencia en este mundo, es para estar y participar políticamente. Teóricamente, Lenin tuvo en los años de lucha contra revolucionaria a la toma del Poder Soviético, la presencia de dos visiones teóricas contrarias a su estrategia y tácticas: la primera, por parte de Rosa Luxemburgo, quien se atrevía a poner en cuestión la revolución como ejemplo único para los demás países. Lenin cuestionado sobre la posición de Rosa, expresaba su desacuerdo, pero debido al respeto que le tenía a la teórica polaco-alemana, le hace decir, que se tiene que reflexionar sobre ella: sin querer fusilarla, por no estar totalmente de acuerdo con él. Ejemplo típico de un demócrata que atiende las oposiciones sin necesidad de asesinarles. Ejemplo contrario lo fue el dictador José Stalin, quien a todo aquél que opinaba en contra lo mandaba eliminar a los Gulags. Lenin sabe que Rosa Luxemburgo es otra cosa: teórica marxista de origen judío, ciudadana alemana al final de su vida cuando le asesinan sin piedad; activista en Polonia y después en Alemania. Intelectual que para Alemania y Rusia se perdonó su asesinato, por aquellos que, desde el gobierno y la social democracia traidora se habían atrevido a incitar su asesinato. Destacada por su alta educación: doctora en ciencias jurídicas por la Universidad de Zúrich, y reconocida por firmar con el seudónimo R. Kruszynska para dejar sus textos que hoy son motivo de estudio.

Posiciones heterodoxas vienen también de dos teóricos: del alemán Karl Korsch con su texto: Filosofía marxista y, del húngaro, Georg Lukács, quien por su libro Historia y conciencia de clases sufre constantes ataques del estalinismo. Los dos libros publicados a principios de los años veinte, plantean cuestiones sobre el pensamiento revolucionario y los complejos caminos de la ideología: se expresan en diversidad intelectual, niegan que los procesos sociales son sólo motivo del choque entre burgueses y proletariado. El valor de Rosa Luxemburgo cuenta por el hecho de ser mártir, pues es asesinada en Berlín el 15 de enero de 1919; su muerte aún sigue viva como mancha en la historia de los sectarismos y clanes ambiciosos del poder. Rosa en aquél entonces había escrito los libros: Reforma o Revolución 1900, Huelga de masas, partido y sindicato 1906, La acumulación del Capital 1913 y La revolución rusa 1918, libro en el que reitera su oposición a la generalizada vía soviética para poder hacer revolución en los demás países.

Destacadísima, fue líder del Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia, y después vino a militar en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), hasta que en 1914, se opuso a la participación de los socialdemócratas en la Primera Guerra Mundial; por considerar ello un enfrentamiento entre imperialistas; posición que viene desde la época de Carlos Marx; el cual consideraba que toda guerra entre naciones, era propia de capitalistas en su deseo de lograr más territorios y dominios sobre las naciones vecinas. Derivado de esa situación participa en la creación del grupo internacional que en 1916 recibe por nombre Liga Espartaquista; grupo marxista radical que fundará como en otros países —incluido Italia—, a los Partidos Comunistas. En el caso de Rosa surge así el Partido Comunista de Alemania (KPD). Al terminar la Primera Guerra Mundial, funda el periódico La Bandera Roja, siguiendo las huellas del periódico que crearon los revolucionarios rusos, junto con el alemán Karl Liebknecht, con quien sería sacrificada en ese aciago año de 1919. La vida de Rosa Luxemburgo es un ejemplo de cómo estar (políticamente) en el mundo. Teórica y práctica era muy parecida a Lenin, por eso el mayor político del siglo XX, le respetaba y admiraba por sabiduría, inteligencia y talento de organizadora.