San Dimas, de ser un gran Rancho, pasó a ser zona habitacional con grandes carencias

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Árboles caídos, alcantarillas saturadas, un drenaje aparentemente insuficiente, el miedo al desarrollo de enfermedades, calles en mal estado y a eso le añaden la inseguridad cotidiana, los habitantes del ex Rancho San Dimas en San Antonio la Isla, han debido de enfrentarse a días oscuros durante la temporada de precipitaciones.

Ubicada en una de las zonas consideradas como peligrosas del Valle de Toluca, los vecinos de San Dimas año con año deben lidiar con los problemas que devienen de la época de lluvias, dado que la infraestructura de las calles no siempre han estado en buenas condiciones y el malestar de no tener solución de parte de las autoridades del Ayuntamiento, les hacen experimentar condiciones que a algunos los ha llevado a mudarse y abandonar sus hogares.

“Siempre pasa lo mismo, todos los años se inunda porque no tenemos calles en buenas condiciones. Todos los gobiernos nos prometen lo mismo, que según nos van a arreglar las calles pero al final eso no sucede y somos nosotros los que tenemos que vivir con esto. Conozco dos vecinos que ya tuvieron que irse y buscar dónde vivir, aunque aquí son dueños de las casas, prefieren rentarlas, pero dadas las condiciones en las que vivimos, nadie quiere venirse a vivir para acá”, relató Fabián, quien vive en la zona desde hace 15 años.

Asimismo recalcaron que existen zonas en las que las coladeras explotan y salen aguas negras, por lo que temen que se tenga un desarrollo de enfermedades.

“Aquí en la siguiente calle se inunda bastante porque la coladera se bota y entonces salen aguas sucias, se hacen muchos mosquitos y luego nos da miedo que sean dengue”, puntualizó Irving.

El ex Rancho San Dimas cuenta con alrededor de 13 mil habitantes, de acuerdo con el Gobierno de México, no obstante se encuentra en una de las zonas de mayor conflicto por los altos índices de delitos que van desde asaltos, hasta casos de feminicidio, lo cual ya provoca que la percepción de seguridad en la localidad sea baja.

“Sí pasan cosas aquí, la verdad es que menos que en otros años, de repente se escuchan de robos o de venta de droga pero donde más se escucha es en el Nevado, lo malo es que estamos muy cerca y a veces eso hace que la gente piense que aquí está igual”, enfatizó Manuel Gutiérrez, residente del lugar.

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Aún con lo anterior, los habitantes mantienen la esperanza de que las autoridades puedan realizar su labor, “ya estamos cansados de que nos olviden, esperamos que al menos al finalizar las lluvias se pongan a trabajar. Luego el argumento que nos dan es que como todavía llueve, no pueden cubrir los baches. Así que habrá que ver si es cierto”, destacó Adriana.