+Se separa del cargo el Presidente Municipal de Toluca, en un momento nada cómodo, políticamente hablando: ¿En qué acabará el ingreso a la UNAM?

Views: 1415

La frase:

La amnesia política es la única enfermedad que se cura mágicamente en la siguiente campaña.

VERDAD DE A KILO

Nuevamente, el municipio de Toluca se quedará sin presidente municipal. En esta ocasión, será por un motivo de salud que el alcalde Ricardo Moreno Bastida se ausente del cargo, pues tendrá que ser sometido a una cirugía compleja en la columna vertebral y cervicales, por lo que prácticamente estará ausente del cargo lo que resta del año, entre la cirugía y la rehabilitación que requerirá para recuperarse de esa intervención (según los expertos).

Todo depende del tiempo de recuperación. Pero, primero serían 15 días con sustitución del primer regidor, luego 90 días y entonces habría que pensar en el presidente municipal suplente, el veracruzano Alejandro Gutiérrez Luna, que según los que saben es el poder tras el trono y el trono también.

Alejandro Gutiérrez Luna, alcalde suplente.

Es un mal momento para que el presidente municipal de Toluca se ausente del cargo, no sólo porque su presencia es importante para atender situaciones casi, casi, de emergencia que se viven en la capital mexiquense, como las pésimas condiciones en que se encuentran sus calles, sino, además, porque los tiempos políticos están cada vez más cercanos y sería fundamental su presencia para lograr el peso político necesario para definir su futuro político.

Resultaría muy difícil de creer que a Moreno Bastida no le interesan los tiempos políticos y que no está interesado en impulsar su reelección en ese importante cargo, ya que prácticamente no tiene enemigos enfrente que pudieran disputarle esa posibilidad, ya que ni el PRI ni el PAN, que son las dos principales fuerzas opositoras, asoman siquiera una buena posibilidad de contendiente al cargo de la presidencia municipal de Toluca.

Si bien es cierto no ha sido la mejor gestión de gobierno municipal la encabezada por Ricardo Moreno Bastida, tiene su fuerza y políticamente está bien ubicado como para aspirar a repetir en el cargo, ya sea por Morena o por el Partido del Trabajo, lo cual siempre se ha mantenido ahí como su Plan B.

Sin embargo, hay que entender que no hay nada más importante que la salud, y a eso no se le puede poner pausa ni transferir fechas, por lo que si lo requiere, tendrá que enfrentar esa condición de salud, aunque en ello se le vaya la mejor oportunidad de su vida de mantenerse tres años más como presidente municipal de Toluca.

Ahora bien, habrá que valorar qué otra posibilidad política realmente existe para el Movimiento de Regeneración Nacional en el gobierno del municipio de Toluca, pues si bien Ricardo Moreno es la Opción A, sin lugar a duda debe existir un Plan B y en eso podrían estar interesados varios cuyos nombres han sonado por lo menos una vez en el pasado.

Quizá el menos sonado y con bajas posibilidades de triunfo en una contienda electoral interna en Morena es el ex regidor Mario Cardoso, quien se mantiene con trabajo político, desde colonias y barrios, tratando de demostrar que no sólo con todos los recursos públicos del ayuntamiento toluqueño tenía posibilidades reales de hacerse sentir en la esfera social y política de la capital mexiquense.

Otra que quizá tendría alguna posibilidad de éxito sería la diputada Mónica Álvarez Némer, quien no oculta en ningún momento su aspiración a la alcaldía de Toluca y que si Ricardo Moreno Bastida no estuviera presente por alguna circunstancia, incluyendo la falta de salud, seguramente sería la primera en apuntarse a esa posibilidad.

Los tiempos apenas y ajustan para que el alcalde de Toluca se separe del cargo y alcance a regresar a tiempo para enrolarse en una nueva aventura electoral, por lo que nadie lo debe dar por impedido, es un hombre todavía joven que pudiera relativamente con cierta facilidad reponerse a tiempo para contender por la reelección, lo cual ha sido una aspiración desde el primer día que ocupó la presidencia municipal de Toluca.

Ahora falta ver qué dice la dirigencia nacional de Morena, y si se toma en cuenta o no la recomendación de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, a la hora de inclinar la balanza a favor de alguien en la justa por la próxima elección municipal de la capital del Estado de México.

¿En qué acabará el ingreso a la UNAM?

Difícilmente saldrá bien librada la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) del brete en el que ya se metió desde hace poco más de un mes, relacionado con el examen de ingreso al nuevo ciclo escolar, el cual fracasó en una primera instancia cuando se evidenció que muchos habían hecho trampa con base en las posibilidades que les ofreció la inteligencia artificial al proponer una evaluación a distancia, donde cada uno tendría que estar en su propia casa, con todo lo que eso significaba.

De ahí se pasó a la etapa de revelación de todas las trampas que se utilizaron para aprobar el examen de admisión sin necesariamente esforzarse mucho en estudiar, sino conociendo con anticipación las respuestas o simplemente con alguien al lado de los alumnos para garantizar su aprobación.

Todo eso llevó a la Máxima institución de educación pública del país a una crisis que se tuvo que supuestamente resolver llamando a un nuevo examen, que se llamó de control, con el cual se pretendió demostrar que quien verdaderamente estaba capacitado iba a aprobar el examen, al tiempo que se comprobaba que quienes no estuvieran verdaderamente preparados de todos modos iban a reprobar y, por lo tanto, ser rechazados del proceso de admisión.

Pero resulta que los alumnos, o aspirantes, no están acudiendo a las sedes donde se realiza el examen llamado de control. Prácticamente la mitad de los convocados han decidido no presentarse a la nueva evaluación, por lo que ahora vendrá la etapa de la nueva crisis universitaria, en la cual, aquellos que decidieron no ir al nuevo examen, simplemente tendrán el argumento de que no tuvieron dinero para transportarse, no les alcanzó para hospedarse desde un día antes o algún otro pretexto.

Examen fallido en la UNAM.

La Universidad, si decide por una posición a rajatabla, que estaría en posibilidad de hacerlo, simplemente tendrá menos alumnos en este ciclo que en ningún otro proceso que le anteceda, pero para ello tendrá seguramente que hacer frente a una bola de movilizaciones, manifestaciones y otras cosas que emprenderán quienes ya habían pasado el examen y luego decidieron no presentarse al de control.

Nadie en su sano juicio creerá que los alumnos que decidieron no presentarse al nuevo examen se van a retirar sin discutir, sin pelear, sin tratar de forzar su ingreso a la institución por cualquier vía que encuentren a su paso, y las autoridades de este país, comenzando por las de la Universidad, tendrán que enfrentar ese nuevo reto, pues todos alegarán que ellos ya habían aprobado en una primera instancia, de acuerdo con las condiciones que fijó la convocatoria que para tal efecto publicó la UNAM.

Es una situación muy complicada en la cual seguramente habrá afectados y víctimas inocentes, como siempre las ha habido cuando se trata de universitarios tratando de hacer valer sus derechos, aunque en esta ocasión existe una gran interrogante sobre qué tanto derecho tienen a exigir un lugar tan manoseado en la institución.

Esperemos que la sangre no llegue al río, que la situación se resuelva por las vías institucionales más adecuadas posibles, y que, de paso, en realidad se haya hecho un lugar a aquellos alumnos que en realidad se merecen ser aceptados por una institución tan grande y compleja como la Universidad Nacional Autónoma de México.