Seguimos… aún después de Muertos

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La semana pasada tocamos el tema de la muerte, y su certeza en esta vida.

Vimos que cuesta –y  mucho–morirse en México.

Y si no se planea ese acontecimiento puede convertirse en dolores de cabeza para los deudos.

Mi recomendación es que, así como el presupuesto, se siente, y dedique tiempo a prever este acontecimiento.

En un documento enliste las personas a las que debe de comunicarse su fallecimiento.

Deje instrucciones respecto a qué hacer con sus contraseñas de redes sociales, ¿se cerrarán, se dejarán abiertas y el tiempo inexorable hará su labor dentro de ellas?; las cuentas de banco, si cuenta con seguros de vida… Asegúrese de que su familia sepa dónde se encuentran esos documentos.

Platique con sus familiares respecto a qué hacer con su cuerpo; ¿es partidario de la donación de órganos?, ¿desea que se entierre su cuerpo?, ¿o prefiere ser cremado?,

En la medida de lo posible, contrate un plan de servicios funerarios, son muy accesibles respecto a que pueden adquirirse en pagos fraccionados muy cómodos. Y así, cuando ese momento llegue, lo único que tendrán que hacer sus familiares es consultar el documento que dejó, y seguir las instrucciones. Y cómo en esos momentos, ya vimos que no se tiene cabeza para pensar detalladamente en lo que se necesita y su costo, será más fácil si sólo se siguen las instrucciones.

Verá en el documento, la lista de a quién tienen que avisar, quitándole la molestia de andar pensando y recordando en el momento a ver si no deja fuera a alguien.

También verá que en el documento se indica que se tiene contratado los servicios funerarios y que incluso ya están pagados en su totalidad. Así que lo único que tendrá que hacer será llamarlos y ellos se harán cargo de todo. Y eso le ayudará a estar más tranquilo y aprovechar el tiempo en otras cosas más importantes como acompañar a la familia y amigos en el dolor.

También, ese documento le ayudará a saber si se tiene contratado algún seguro, o varios. Bien dicen que el dinero no es la felicidad, pero ayuda bastante a resolver problemas que nos impiden alcanzarla.

Recuerde que, ciertas deudas siguen vigentes aún después de que el titular haya fallecido, entonces, se agradece que, ese dinero que se adquiera al cobrar el o los seguros de vida, sirva para liquidarlas y el sobrante lo podrá disponer para otros asuntos, incluso de placer.

O incluso, si no hay tal, el dinero siempre es necesario. Vamos a suponer que le dejaron un bien inmueble como herencia; debe de contar con dinero para, por ejemplo, realizar el traslado de dominio, y ¿de dónde obtendrá ese dinero? , ojalá cuente con ello, si no, para eso sirve el seguro de vida, para facilitar, mediante el dinero, el cumplimiento de la última voluntad del difunto.

También recuerde que debe hacer su testamento, y de ese modo, facilitarán muchos procedimientos.

Quizá le suene extraño eso de planear lo que se debe hacer al momento de fallecer, pero recuerde que en esta columna estamos rompiendo paradigmas que nos impiden avanzar, le recuerdo que mi lucha es contra la ignorancia y contra la costumbre.