SEP descalifica pruebas estandarizadas internacionales para justificar el retraso educativo que han generado en México, denunció Educación Con Rumbo
Educación con Rumbo respondió el comunicado que publicó la Secretaria de Educación Pública el día 5 de este mes, respecto a la aplicación y los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (mejor conocida como Prueba PISA, por sus siglas en inglés), en el cual, México quedó en el lugar 51 de los 73 países que participaron.
Ante los señalamientos de la SEP, de que el gobierno de la cuarta transformación trabaja para fortalecer la escuela pública, y que lo hará en un sentido humanista, científico, con equidad y de inclusión, que favorezca el bienestar de las niñas, los niños y adolescentes, Educación con Rumbo cuestionó: “¿Cómo piensa hacerlo y cómo lo va a medir? ¿Por qué invalidan entonces los resultados, sobre todo en el tema de ciencias que desean impulsar?”.
“Desde Educación con Rumbo sabemos que la pandemia no fue la que empeoró o estancó los resultados de los países evaluados, en el caso de México ya estábamos mal y no nos sorprenden los resultados, lo que sí hizo fue evidenciar lo mal que estamos y, hoy por hoy, tenemos hasta 4 y 5 años de retraso educativo, estamos en el lugar 51 de la prueba PISA, debajo de la media internacional y eso, a todas luces, es preocupante”, subrayó la investigadora Patricia Ganem.
En su comunicado, la SEP afirmó que “es necesario realizar un análisis considerando el contexto de los resultados de estas pruebas, como las condiciones socioeconómicas y culturales de cada país para evitar interpretaciones reduccionistas…”. Sin embargo, advirtieron que al día de hoy, no se cuenta con información o evidencia sobre las mejoras que la 4T afirma estar llevando a cabo por la educación del país, pues según sus acciones, solo ha puesto el esfuerzo en dar becas y mejorar infraestructura, “pero no sabemos cuántas becas ha dado o a quién, ni cómo se está dando seguimiento. Tampoco tenemos evidencia de la infraestructura y su mejoramiento. ¿Qué se está haciendo al respecto de los aprendizajes de los estudiantes?”, señaló Paulina Amozurrutia.
“A corto plazo, hay temas graves que exigimos sean respondidos por la SEP, como la pérdida de alumnado, la calidad de los aprendizajes grado por grado, el rezago educativo, la violencia escolar, la falta de formación a los maestros, el poco seguimiento a las acciones que se realizan dentro de la escuela”, dijo.
“Incluso, no se tiene abierto el sistema de información de la SEP para corroborar si ya se recuperaron a todos los niños como se señala en el comunicado de la dependencia, lo cual es realmente preocupante”, puntualizó la Directora General de ECR.
Advirtió que preocupan datos que PISA presenta, como el que muestra que en México, el 34% de los estudiantes alcanzó al menos el Nivel 2 de competencia en matemáticas, significativamente menos que el promedio de los países de la OCDE que es de 69%. Alrededor del 53% de los estudiantes de México alcanzaron el Nivel 2 o superior en lectura, mientras que el promedio de la OCDE es de 74%. Alrededor del 49% de los estudiantes de México alcanzaron el Nivel 2 o superior en ciencias, siendo el promedio de la OCDE el 76%.
Otro de los señalamientos que hace la Secretaría es que las pruebas estandarizadas no consideran las condiciones reales en que se desarrolla el trabajo del docente, así como la situación de la enseñanza y los aprendizajes en el aula. Sin embargo, con su argumento “parece ser que [la SEP] hace una descalificación al tipo de herramienta que se está utilizando. Pues, si revisamos todos los indicadores que mide la prueba, como lo son: formación docente, permanencia de los maestros, cobertura de profesores dentro de las aulas, calidad de metodologías, entre otros, podemos ver que sí hay una valoración de indicadores en relación a esto”, añadió la investigadora de ECR Patricia Ganem.
“El esfuerzo internacional que lleva a cabo la OCDE a través de la Prueba PISA por evaluar, tiene por objetivo principal dar a los países elementos que les permitan ir midiendo cómo los estándares de habilidades van avanzando según se va complejizando el mundo”, se mencionó.
En este sentido, explicó que la prueba PISA no mide desempeño en lectura, en matemáticas y ciencias, sino que valora y evalúa la habilidad de aplicar ciertos contenidos de estas asignaturas en habilidades a situaciones cotidianas, es decir, no mide conocimientos, ni algoritmos. “Al revisar lo que valoran en los seis niveles, la prueba de lectura, de matemáticas y ciencia; leemos cada uno de los niveles y lo comparamos con el tipo de preguntas que se realiza, en ningún momento se está quitando el contexto en el que viven los alumnos ni en el que enseña el profesor. Lo que se evalúa son contenidos, procesos y habilidades que todos los estudiantes van a utilizar, sean del país que sean”, acusó Ganem.
El objetivo de la prueba PISA es medir la capacidad de los alumnos de 15 años para utilizar sus conocimientos y habilidades de lectura, matemáticas y ciencias para afrontar los retos de la vida real. También recopila información sobre las actitudes y motivaciones de los estudiantes, y evalúa habilidades como la solución de problemas en colaboración. Por ejemplo, mencionó la doctora Ganem: “Una de las habilidades que mide la prueba de PISA en ciencias, implica que el alumno pueda aprovechar todas las ideas y los conceptos científicos en relación a ciertos fenómenos físicos de la vida, de la Tierra y del espacio para valorar su importancia o su aplicación. También debe de saber interpretar datos y evidencias para distinguir la información relevante e irrelevante en textos científicos”.
Por otro lado, la SEP afirmó: “La más reciente aplicación de esta evaluación en nuestro país ocurrió en el contexto mundial de la etapa final de la emergencia sanitaria por COVID-19; todos los países enfrentaron de manera diferenciada esta terrible circunstancia”. Sin embargo, ante dicha emergencia, en nuestro país no se llevaron a cabo las medidas necesarias para un regreso pronto a las aulas: no se dio acompañamiento a los docentes y no se dotó de equipamiento tecnológico a los espacios educativos y tampoco se dio un seguimiento de los aspectos socioemocionales al momento de regresar a las actividades educativas. Es decir, en México los docentes se quedaron solos, acusó Educación Con Rumbo.
Antes este panorama, la organización señaló: “No dejáremos de exigir que se generen las condiciones para que los alumnos tengan un mejor desempeño académico. Educación con Rumbo quiere insistir en que el Consejo de Participación Escolar Nacional no está instalado y hubiera sido un mecanismo para dar seguimiento a lo que estaba pasando en los Estados y ver qué es lo que pasa verdaderamente dentro de las escuelas, donde los padres podrían tener un medio de participación y seguimiento en conjunto son los maestros”.

