Si sólo puede actuar bien o mal ¿No es más que una naranja mecánica? Segunda parte

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El significado de La Naranja Mecánica es extremadamente psicológico y de gran contenido psiquiátrico. Sin embargo, su idea no es en sí criticar la psicología conductista, ya que esta teoría no se fundamenta en el condicionamiento simple y da más importancia a las técnicas propuestas por psicólogos como B. F. Skinner, se trata entonces de ofrecer una reflexión acerca de los tiempos que se vivían a finales del siglo XX. El método de Ludovico es la herramienta que la película elige utilizar para explicar cómo un poder que se encuentra más allá de la persona puede transformar a esta última en una marioneta. Este consiste en una terapia aversiva que tiene que ver con la administración de una droga, el Suero Experimental nº 114, que provoca náuseas mientras le obligan a mirar imágenes cargadas fuertemente de gran violencia. Esto es con la idea de terminar con su libre albedrío y transformarlo en una persona inofensiva. Entre las cintas que le son proyectadas hay algunas sobre la Segunda Guerra Mundial; una de ellas es un documental sobre las atrocidades nazis en un campo de concentración, cuya banda sonora incorpora la música de Beethoven que tanto le fascina y que también queda asociada a este proceso, produciendo los mismos efectos.

 

Ahora bien, con la libertad iniciará la pesadilla personal del protagonista, al sufrir en su propio pellejo el repudio de la familia y la venganza de sus anteriores víctimas. Hay que decir que la falta de libertad lleva a la reflexión en el sentido de que la libertad es el tema más interesante desde el punto de vista de la psicología. En esta película, el gobierno consigue hackear los procesos mentales de Alex con un objetivo muy simple: desactivarlo como sujeto imprevisible y hacer que encaje mansamente en el entramado político que se ha tejido para mantener el poder. Esto sucede sin hacer a un lado el hecho de una violencia legítima en tanto que el aspecto sobre el cual se llama la atención es que Alex no es el único elemento antisocial de la película: el gobierno también actúa imponiendo su programa, aunque con una diferencia: cuenta con la legitimidad para hacerlo. Así es que podemos partir del planteamiento de planear e incluso publicitar un tratamiento tan brutal como la técnica de Ludovico y es también por eso que los antiguos compañeros de Alex pueden atacarlo sin motivo, sin que se note que hay algo que debilita al Estado.

 

Estos son elementos que, a pesar de basarse en el uso de la fuerza, no parece que vayan en contra de la lógica del Estado, sino que en todo caso explican cómo funciona habitualmente. A manera de ejemplo de imágenes significativas en el espectro psiquiátrico podemos mostrar el de aquella noche, tras haber sido torturado por dos de sus antiguos drugos, ahora policías, en que llega a la casa de un escritor que está en silla de ruedas. Desde el principio, el escritor identifica a Alex como el delincuente al que se le ha practicado el tratamiento Ludovico y piensa que éste, puede apoyar a desprestigiar al Gobierno, al que no duda en calificar de fascista por los métodos que ha seguido en su rehabilitación. Así es que al oírle cantar Singing in the Rain mientras se baña, reconoce en el joven a su antiguo agresor y por tanto al violador de su esposa y decide vengarse encerrándole en una habitación y poniendo la Novena Sinfonía de Beethoven a todo volumen. Alex, que ahora no puede soportar su antigua música preferida, se lanza desesperado por la ventana.

 

Ahora bien, en el hospital, donde recibe atención psiquiátrica, Alex es visitado por sus padres y agasajado por el Ministro del Interior, que precisado de su colaboración ante la avalancha de críticas recibidas incluso le da de comer personalmente, es decir, estamos ante la alianza entre el sádico y el poder. Allí acabará por descubrir que han desaparecido los efectos de la aversión y ha recuperado el libre albedrío, la inquietante posibilidad de elegir de nuevo entre el bien y el mal.

 

De una forma más técnica y formal se puede afirmar que el tratamiento Ludovico consiste básicamente en emplear el condicionamiento pavloviano para la modificación de la conducta. Las técnicas aversivas tienen que ver con aplicar al paciente, a continuación del comportamiento que se pretende extinguir, una consecuencia desagradable, y hasta un estímulo nociceptivo. Estas terapias, practicadas desde el primer tercio del siglo pasado en el tratamiento del alcoholismo, asocian la ingesta de alcohol con la de un producto emético, de modo tal que los vómitos provocados por este último o resulten en una gran repulsión hacia el alcohol. El condicionamiento aversivo fue aplicado en la España franquista por psiquiatras especializados en la recuperación de los homosexuales. Lo ha contado, entre otros, el periodista Fernando Olmeda en su libro El látigo y la pluma. Actuaban en la cárcel, adonde eran enviados los homosexuales a los que se aplicaban las leyes de Peligrosidad Social y de Vagos y Maleantes, y fuera de ella. Proyectaban una imagen con un chico en posiciones de provocación sexual y descargaban corrientes farádicas sobre el paciente, para contrarrestar el estímulo con un efecto paradójico. Luego exhibían la imagen de una muchacha, y ya no pasaba nada.

 

Esta crítica es realizada utilizando dos temas muy relacionados entre sí: la legitimidad de la violencia y el grado en el que el ser humano goza de libertad en las democracias liberales. Entonces se podría decir que en realidad no se busca el bienestar del paciente, sino hacer que deje de ser un elemento capaz de generar titulares dañinos en los periódicos. El choque entre pacificación y violencia no desaparece, simplemente sale del ámbito público y pasa a trasladarse al cuerpo del protagonista, que experimenta en primera persona el sufrimiento que produce esa tensión.

 

Así es que La Naranja Mecánica no destaca tan solo por lo espectacular de su fotografía o por criticar ciertos aspectos de la política. Encierra, también, una reflexión que tiene mucho valor para la psicología y que recurre a una corriente psicológica llamada conductismo. Entonces recordemos que en las sesiones en las que estaba obligado a participar, Alex era sujetado a una silla que le obligaba a mirar constantemente a una pantalla, a la vez que se me sujetaban los párpados con unas varillas para que no los cerrase. Mientras se le iban aplicando gotas en los ojos, Alex se convertía en espectador de vídeos con todo tipo de contenidos violentos: mutilaciones, violaciones, escenas de guerra. Pero esto no era lo único que registraba. A través de una intravenosa, se le iba suministrando una sustancia que hacía que se sintiese cada vez peor, que experimentase náuseas y que quisiera salir de allí a toda costa. Todo esto, a lo largo de sesiones que duraban varias horas seguidas. Entonces hay que decir que se trata de técnica ficticia creada para la película, y sin embargo se fundamenta en una clase de tratamientos que existieron de verdad: las terapias basadas en el condicionamiento clásico, utilizadas por ejemplo para intervenir sobre fobias.

Así como se establece en el DSM-IV, las bases para este ejercicio toman en cuenta el diagnóstico diferencial con los siguientes trastornos: Trastorno relacionado con sustancias, trastorno disocial y su mantenimiento en la edad adulta así como trastorno narcisista de la personalidad, aun cuando comparta la falta de sinceridad y la superficialidad con el trastorno antisocial, el narcisista no incluye la impulsividad, la agresión y el engaño, características muy obvias en Alex. No olvidemos el Trastorno histriónico: en este caso las coincidencias están en la impulsividad, la seducción, la manipulación y la búsqueda de sensaciones. Sin embargo, lo que hace descartar el trastorno histriónico en favor del antisocial son los comportamientos agresivos. Esto mismo es aplicable al diagnóstico diferencial con el trastorno límite. Entonces hay que decir que las consecuencias del trastorno para Alex son inconsistentes. Incapaz de concentrarse, de reprimir su deseo sexual y sin ningún control de su propia fuerza y del daño que hace a los demás. Sin embargo, mantiene una capacidad intelectual y física importante, así que no presenta una clara disfunción que necesita tratamiento.

 

Como aparece en la Guía Británica del Trastorno de Personalidad Antisocial, el trastorno antisocial lleva consigo el fracaso escolar, elevadas tasas de desempleo entre los afectados, pobreza e inconsistencia en sus relaciones sociales. Muchos de los enfermos, ingresan en prisión o fallecen como consecuencia de su comportamiento irresponsable. En el caso de Alex observamos que es incapaz de mantener sus relaciones sociales, inclusive sus propios amigos lo traicionan.

 

No tiene trabajo. Se dedica a la delincuencia y de ahí obtiene un dinero que ni siquiera administra. No lo necesita, porque, cuando quiere algo lo consigue. Termina ingresando en prisión como consecuencia legal de sus continuos actos delictivos. El trastorno, en resumen, afecta gravemente aquellos que están alrededor del personaje.