~Suspiros en tres poemas~

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-Desespero- 


Mi paz se va por la corriente

sin retorno del desespero,

que enmudece convertido

en el funeral de mi voz.

Cuando te llamo en el silencio

con la insistencia del segundero,

que resuena en mi mente

y te dice: ¡Ven a mis valles, amor!

Pero tu gorjeo, no responde.

Mis ojos te buscan insistentes

en los pliegues del horizonte

y mis manos como palomas

extendidas…

Se abren anticipando la gloria

del perfume de tu encuentro.

¡Oh, pálida desilusión, no estás!

y mi amor entra en desasosiego.

Que si te tengo a mi lado, 

la llama de mis temores se apaga 

y la espesa niebla 

no es capaz de tapar mi visión,

porque los fulgores 

de tu mirada lo esclarecen todo. 

No hay bruma, no hay oscuridad, 

no hay distancia y no hay silencio

cuando apareces con tu voz de jilguero 

y me dices… ¡Te quiero!

~•~

-Renacimiento- 

…Y, resurgí con tu voz de paz,

al oír que a tu Edén me invitaste 

para sanar la torpeza de mis heridas.

Y, me sentí una flor de estación cuando, 

renovada de mis desaciertos  

pude apreciar las dádivas de tus ojos.

Y fui ave fénix sin cenizas, 

tú, las desapareciste de mi orbe 

y pude volar en plena libertad 

bajo el cielo del amor de verdad.

¡El mío, el tuyo, el nuestro!

~•~

-En paz-

La quietud es la huésped de mi alma 

cuando en ánforas blancas

me devuelves la calma con tu mirada 

de ensoñación y paraíso de las mil constelaciones.

Oye bien lo que te digo,

todo es armonía en mis prosas y mis rimas

cuando tu tranquilidad se vierte 

en mi interior 

y se derrama en mi existencia.

Tu sosiego de alborada despejada 

alcanza para los dos en porciones gigantes,

y me lo transmites sin egoísmos 

y haces que mis días…, sean divinos.

~•~