The Beatles vs The Rolling Stones ¿Rivalidad más allá de acuerdos comerciales?

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Partimos a este viaje desde la legendaria década de los años sesenta con las que podrían llamarse las dos más grandes bandas del rock, desde mi mirada diría: las más grandes del rock originario. Las que serían protagonistas de una batalla épica. Sin embargo, tanto los Beatles como los Stones han recalcado que en realidad no eran rivales, que siempre se trató de un invento de los medios y lo cierto es que nunca dejaron de competir en términos del éxito comercial, pero más importante aún en los de su credibilidad estética. Hay que destacar también muchos momentos en los que el enfrentamiento parecía no existir en diversas oportunidades en las que se cruzaron sus trayectorias personales y profesionales. Sin duda hay que rescatar, por ejemplo, el hecho de que George Harrison fue una pieza fundamental para que los Stones lograran su primer contrato discográfico. Cabe destacar la amistad de John Lennon y Keith Richards quienes inclusive llegaron a actuar juntos en alguna ocasión.

Podemos también recordar cuando en 1963, John y Paul fueron invitados a aquellos estudios donde Richards y Jagger hacían lo posible por su primer sencillo. Hasta ese día los Stones apenas habían logrado lanzar la versión de una canción de Chuck Berry. Así es que Lennon y McCartney terminarían escribiendo I Wanna Be Your Man y se la obsequiaron, convirtiéndose en el segundo sencillo de los Stones y por si fuera poco alcanzaría el número doce en las listas de popularidad del Reino Unido. El mismo John describía esta amistad: Ese fue un gran periodo. Entonces éramos como reyes de la jungla y estábamos muy cerca de los Stones. No sé cómo de cercanos eran los demás, pero pasé mucho tiempo con Brian y Mick (…) Los admiro, pasé mucho tiempo con ellos y fue genial.

Sin embargo, hace un par de años y en el contexto de la pandemia parecía nuevamente aparecer con mucho humor y algo de malicia aquello que enfrentaba a los dos gigantes del rock originario, aquello que los veteranos y curtidos artistas controlaban de memoria en el tema de las reglas de la industria del entretenimiento, así es que el excéntrico conductor de la radio neoyorquina Howard Stern, le dio uno de esos dardos envenenados a McCartney en una entrevista cuando el conductor le aseguró que para él los Beatles fueron una banda superior a los Stones. Con algo de malicia y un puñado de humor Paul no dudo en disparar: Yo amo a los Stones, pero coincido con vos: los Beatles eran mejores. Sin embargo, la respuesta no tardo casi nada. En entrevista con Zane Lowe para Apple Music, con la excusa del lanzamiento del sencillo Living in a Ghost Town, Jagger, el otro lobo experimentado no dudo en replicar que la gran diferencia, y no es menor, es que los Rolling Stones somos una gran banda de concierto. Los Beatles nunca hicieron una gira de estadios, o un Madison Square Garden con un sonido decente. Hicieron un gran show, y yo estaba allí, en el Shea Stadium. Pero eso fue en 1965. Los Stones empezamos a hacer shows de estadio en los 70 y los seguimos haciendo ahora. Esa es la verdadera gran diferencia entre estas dos bandas. Una es increíblemente afortunada de seguir tocando en estadios, y la otra no existe.

Vale la pena rescatar lo que nos comparte el historiador John McMillian en su obra The Beatles vs. The Rolling Stones narra cómo los productores de ambas bandas usaron “la rivalidad” para construir gigantescos imperios monetarios, para ello se valieron de promover a los Beatles como unos tipos simpáticos y amables, pero la realidad era que se trataba de unos chicos que venían de los barrios duros de Liverpool. Por su parte a los Stones los retrataban como unos individuos inquietantes y peligrosos, pero que se habían educado en los suburbios londinenses. Aunque los Beatles siempre vendieron más que los Stones, y en un principio generaban un público formado por adolescentes histéricos, estos últimos consiguieron una credibilidad mayor con una audiencia específica: los intelectuales y bohemios. Más tarde, los Beatles adoptaron el flower power mientras los Stones se alinearon temporalmente con la militancia de la Nueva Izquierda. Así es que desde entonces se ha categorizado que los Beatles son los representantes del ingenuo idealismo de los chicos buenos y los Stones serían entonces el nihilismo y el peligro de los chicos malos. Valdría la pena dar lectura al viaje que lleva a los lectores desde Liverpool y Londres hasta Nueva York, McMillian analiza también las relaciones personales entre ambos grupos, la manera en que Lennon y McCartney alentaron a Jagger y Richard para que compusieran sus propias canciones, y la conflictiva y finalmente perniciosa influencia de la situación financiera de las dos bandas. Basado en una exhaustiva documentación, es, además del retrato definitivo de la amistad y rivalidad entre las dos bandas más importantes del rock originario, el análisis de una década vital en la historia de la cultura actual.