“Todos somos el problema” propuesta en cortometraje toluqueño
Puppetry en inglés se refiere al uso de marionetas y títeres en el cine, uno de los efectos de animación más antiguos que se han utilizado en el arte de contar historias, por sí mismo ha consolidade una industria que sobrevive a los efectos digitales, seguimos amando a las marionetas por su realismo físico y esa interacción directa que se logra a través de la voz del actor y por cierto encanto orgánico de identificación con el público.
Elaborar marionetas para la cámara es complejo, requiere de maestría en la técnica y la interpretación, habilidad en el movimiento y especialmente uso del humor. Estos elementos se reúnen en el cortometraje Adictos Anónimos. Todos somos el problema una propuesta estrenada en la ciudad de Toluca, que va conquistando foro a foro tras diversas presentaciones a un público sui generis: en este caso, el colectivo del underground que conoce las vicisitudes de las adicciones y sus tratamientos extremos a través de métodos de doce pasos donde el único requisito para pertenecer es el deseo sincero de dejar el hábito nocivo, pero qué pasaría si todo se rige por los antivalores; si partimos de que la identidad de los participantes debería ser confidencial, el cortometraje Adictos anónimos invierte la confidencialidad y nos muestra el interior de una sesión descontrolada donde los miembros (marionetas) en vez de compartir sus experiencias, fortalezas y esperanzas; nos muestran el lado más oscuro de la personalidad destructiva de un político, un rocker, un psicópata y una chica fresa.
El tema es complejo y doloroso, pero a través de la herramienta del humor se reflexiona sobre esta postmodernidad que caracteriza el entorno cada vez más inestable de la sociedad. Se critica también que, con los años, estas instituciones de asistencia pública no cumplen totalmente con los objetivos para los que fueron creadas y que las personas en recuperación no logran dominar la vanidad, el ego, o el exceso de dramatismo ante los problemas.
El guion está realizado de manera detallada por Carlos Arellano Romero, guionista y productor, un creativo digital que incursiona en varios géneros del arte visual y también de la escritura, el diseño de vestuario en los personajes a cargo de Eduardo Montes de Oca Barty quienes son la cara visible del proyecto de producción independiente que cuenta con una muy buena edición de video y audio y que se filmó en colaboración con el Centro Audiovisual Toluca en un inicio, pero que ahora se presenta como una opción dentro del arte cinematográfico independiente creado en nuestra ciudad. El público alienta a conocer más de las patéticas aventuras de los entrañables personajes que han dejado huella en el imaginario de los bajos mundos urbanos de esta Toluca La Bella. Véalo, se sorprenderá de reconocer algunas voces, algunos rostros.

