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Cada vez que mira

Aparece una cámara lenta brillante,

Abrazando con todo su cuerpo,

Así, aparece y desaparece

Con un acento políglota, que,

Digamos,

La hace más atractiva,

Pero en ella,

Lo exótico se vuelve pan de cada día,

Su absoluto, su todo,

Ese horror con la palabra menos poética,

Algo así como siquiatría,

Cuando los locos bellos

Son los que más nos comprenden

En esa infinita sabiduría del no poder decir

Ese silencio majestuoso

Vivo

Que sonríe a los niños necesitados

De ternura sin azúcar

Que trabajan de noche

Y en el día tienen pesadillas

Y así contando números

Sílabas

Las pecas del amor prohibido como

Este caos sin rumbo

Porque abandonaste

Y esa valentía nadie la entiende

Acaso un poco yo,

Pero igual te extrañaré y ése es el más grande dolor.