+Un amigo inolvidable llamado Walter; el martes 19 cumple un año de muerto; fue campeón con el Deportivo Toluca

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La frase:

Claro que te recuerdo, como parte de los años que viví aquí, que fueron ocho, me dijo al saludarla 33 años después

ANTONELLA GASSIRE

 

HACE UN AÑO SE NOS FUE WALTER GASSIRE

 

El próximo martes 19, se cumple un año del fallecimiento de un gran portero y mejor amigoWalter Antonio Gassire Osorio, cuatro días antes de esa fecha, quiero recordarlo así:

Tristeza, profundo dolor, pero también la solidaridad de familiares, amigos, aficionados y compañeros de equipo como Moisés Figueroa, Eduardo Ramos, Antonio Morris Ruiz, Héctor Velázquez, Mario Medina, Héctor Eugui, Ramón de la Torre en la capilla mortuoria de Walter Antonio Gassire Osorio.

Como en los buenos tiempos de campeones, hubo un lleno total, sin duda lo que dejó El Flaco por su calidad humana.

LA AMISTAD DE EUGUI Y GASSIRE

Primero  como jugadores, luego como técnicos, la amistad entre Eugui y Gassire fue excepcional, Héctor como director técnico, Walter como auxiliar. Y así fue ahora.

Tras largo viaje desde Ciudad Juárez, donde reside, Eugui se acercó al féretro abierto, platicó unos minutos con su amigo, depositó un beso en el vidrio que los separaba y terminó con una oración.

Luego me dijo: Lo que más gusto me da, es que se fue contento, comió todo lo que quiso. Fue la verdad del amigo.

Después, Mario Medina Rojas, el gran compañero expresó: La alineación campeona, se está terminando, primero se nos fue don Ricardo de León, luego Italo Estupiñán,  Luis Manuel Torres Salinas, Javier Hijín Cárdenas y ahora Walter Gassire.

Posteriormente  hubo una misa de cuerpo presente que terminó con aplausos para el campeón y una porra.

Mensaje de Héctor EuguiSe ha ido mi hermano, al que amé y sigo amando. Somos de la misma camada, del mismo país, con una vida compartida, con muchas cosas agradables y otras no. A Walter nada se le dificultaba, fue un hombre honesto y con muchos amigos. A nombre de su esposa Patricia y de sus hijos, gracias a todos.

 

nombre de la afición habló Pablo Carbajal, rojo for ever. Rojo es vivir, así fue Walter. Gracias por llevarnos a un título, gracias por tus acciones y tu forma de ser. Gracias por tu amor a la camiseta.

 

Finalmente el cuerpo de Walter fue cremado. Extrañaré su paso diario frente a mi casa.

WALTER ANTONIO GASSIRE OSORIO

 

Durante su misa de cuerpo presente.

Desde este domingo, no volveré a ver a un hombre grande, de cabello blanco, quien frente a mi casa paseaba a su pequeño perro french poodle, llamado Toto, como antes lo hacía en diversas fases con sus demás perros. Fueron años y años de verlo así. La razón, ayer falleció por la madrugada ese hombre de cabello albo, manos grandes, ojos verdes, pero muy amable Walter Antonio Gassire Osorio.

Extrañaré con su sonora voz aquella frase desde la acera del frente: ¡¿Guillermo cómo vas?!

 

Lo conocí en acción, como un gran portero del Toluca, de los mejores que ha tenido la institución choricera. Sufrí con él y con Germán Sánchez su operación en la cabeza, milagrosa, que le permitió seguir viviendo, gracias a las expertas manos del doctor Javier Verdura.

Viví con él, aquel tercer campeonato del Toluca, de 26 de junio 1974-75, así como he vivido y presenciado los 10 campeonatos del Toluca, todos en su historia, en la Primera División.

Cuando mi hijo me avisó de su deceso, me rompió el corazón. Vecinos como él, ya no tendré, era único e irrepetible. Lo primero que hice fue buscar la entrevista que le hice para mi libro Con y por Toluca, que publiqué en dos tomos en el año 2018. Esto fue lo que me dijo un amigo inolvidable llamado Walter.

Platícame de tu vida, desde tu niñez.

Una niñez muy bonita, en un país que es Uruguay, en una ciudad que es Florida, a 90 kilómetros de la capital, en el cual puedo decir que fui muy feliz, a pesar que vengo de gente humilde, todo el mundo lo sabe, porque siempre lo he dicho.

Hay cosas que se deben decir si uno es humilde, realmente no tiene por qué ocultar sus raíces y nunca las oculté, siempre me gustó hablar y admiré mucho a mi padre.

Mi padre trabajó 35 años en el ferrocarril, empezó desde abajo, acomodando los vagones de carga, de pasajeros o lo que fuera en aquella época, porque ahora ya no existen.

Realmente vengo de esa familia, una familia tipo, tengo un hermano y verdaderamente fue una niñez muy bonita y me tocó la fortuna de vivir en un barrio donde toda la gente se conocía.

Todo el mundo en aquella época, se conocía, donde todos los jóvenes y los niños jugábamos, en la escuela y después en el barrio.

De ahí empezó a nacer en Walter Gassire, la idea de ser futbolista.

¿A qué primaria fuiste?

Fui a la primaria 33, era rural, porque vivíamos un poco en las afueras de la ciudad y ahí comencé mis estudios para luego seguir en el Liceo, parte de la prepa, ya después prácticamente el futbol, cuando eres joven, te absorbe, cuando recién comienzas, a pesar que en Uruguay tienes que estudiar, es la obligación.

La prepa no la llegué a terminar por el problema de que ya viajaba, jugaba profesionalmente.

Volviendo a la niñez, hoy en día cada vez que voy a mi país, nos reunimos con aquellas gentes de la niñez donde íbamos a la escuela, donde sembramos una amistad muy bonita, como también aquí la he sembrado.

Al lado de Don Valentín Diez, Héctor Eugui y Vicente Pereda.

¿Por qué te llamó la atención el futbol y por qué portero?

El futbol en Uruguay es todo, es la comida, el pan de cada día. Digo que hay personas que tenemos fortuna, en la vida y llamo fortuna, al tener una carrera de muchos años y comenzar tan joven y haber llegado.

Realmente comencé jugando de niño en la escuela y luego en el barrio y después en un equipo que teníamos que se llamaba Ferrocarril, de ahí comenzó todo.

Me gustaba tanto el futbol y me gustaba la portería también, a pesar que jugué en todos los puestos que hay en el futbol, pero me gustaba jugar con gente mayor, hombres, desde ahí comenzaba a sentir que me pateaban, que me tiraban.

A pesar de que era muy flaquito, un niño, pero no le sacaba a que me patearan fuerte los hombres, yo jugaba y realmente cuando ellos calentaban, ahí era cuando me ponía en la portería, después entraba otro portero que era el que iba a jugar.

Ahí comencé y comenzó mi gusto por el futbol. Inicié teniendo fortuna, porque al empezar en torneos juveniles en la ciudad de Florida, fui convocado a la selección local, de ahí me vio gente de Peñarol, sabes que en Uruguay está Peñarol y Nacional que son dos equipos grandes.

Me llevaron a inferiores, inicié. Lo que es la vida, miraba jugar a Roberto Matosas en Peñarol, lateral izquierdo, ya era Roberto Matosas, estaba en la primera división, de ahí se fue a River Plate argentino, pero son cosas que uno va aprendiendo.

Tuve la fortuna que después regresé a mi ciudad, porque mi padre ya no quiso que estuviera viviendo en una pensión en Montevideo, con otros jugadores, pero mi padre me llevó otra vez para mi ciudad, ahí estuve un año, pero ahora con la selección mayor y ya todo el mundo me empezó a ver.

Hubo un compañero en Florida que ya jugaba profesional, jugaba en Wanderers, no sé si recordarás a Ladislao Mazurkiewicz,  fue un gran portero, había una selección de los equipos chicos y Ladislao era portero de esa selección.

Esta selección iba a viajar por varios países, a Ladislao lo venden a Peñarol y este muchacho floridense que jugaba a nivel profesional y que estaba en esa selección, le dijo al entrenador, oiga en mi ciudad hay un muchacho que para y ataja muy bien, por qué no lo trae.

El entrenador dijo bueno tráelo, el entrenador era Marcelino Pérez.

Voy a la selección, llego como suplente y calentando, por eso te digo que hay muchas suertes en la vida, mucha fortuna, calentando el portero que iba a jugar que iba a ser el titular, antes de jugar se lesiona, va Gassire.

Imagínate un niño, tenía 17 años, se iba a jugar justo como pago del pase a Peñarol de Mazurkiewicz contra Peñarol, entonces el estadio lleno, pues son de esas cosas que todo te sale bien, fue una noche extraordinaria jugando.

A tal punto de que hubieron equipos que ya me estaban esperando al terminar el partido.

Me fui a mi ciudad, porque no quería saber nada, fui a cenar con todo el equipo, cada quien adiós, adiós a un hotel y al otro día me fui a mi ciudad y allá empezaron a caer.

Hasta después fue Wanderers, fue Peñarol que quería que regresara como suplente de Ladislao y yo no quise, fue Nacional a buscarme, estaba el profesor de Ricardo de León en inferiores, entonces el entrenador era Barreiro, el tipo no me había podido ver esa noche, pero querían los de Nacional que hiciera un entrenamiento especial.

Me decía el profesor de LeónWalter por favor entrena,  ya estás contratado, te van a contratar no hay problema de nada, no quiero entrenar, allá abajo están los del equipo de Wanderers, me están esperando, si no firmaba con Nacional, me firmaban ellos y no firme y me fui con Wanderers.

Yo quería jugar.

Tuve la fortuna de jugar, estuve dos años con Wanderers, después pasé al Defensor y  en el año 73 lo dirigió el profesor De León, después se vino al Atlético Español y en el 74 el profesor me manda buscar, con la gente de Toluca.

Fue algo maravilloso, porque yo quería venir a jugar a México.