UN CUENTO DE CIENCIA FICCION Parte 2

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El almirante Josué Hernández mandó llamar a Ricardo Rodríguez Rangel, llamado coloquialmente el 3R, por cierto, furibundo enemigo de los gringos por haberle matado a su hermano cuando apenas cruzaba la frontera por Tijuana. Le comentó lo sucedido en la reunión con los militares y éste le preguntó:

– ¿Y por qué chingados no me eligieron si sería el último acto que yo hiciera en mi pinche vida vacía? Todos me han visto actuar y me alaban, pero esta sería la cereza del pastel.

– Pues que quieres cabrón, así se decidió y tu como marino … pendejo porque te dije, … tienes que acatar 

Hay la vemos.

Donald Trump supervisaba el verde gramando en donde se iba a llevar a cabo la segunda función de artes marciales mixtas. Al fondo el blanco, majestuoso edificio de la Casa Blanca iba a hacer lejano y mudo testigo de la tragedia.

Los nueve acompañantes y Trump mismo lo vieron demasiado tarde, el dron, raudo llegó y explotó sobre sus cabezas. Partes de cuerpos volaron. Incluyendo el de Marco Rubio, egresado de la gusanera cubana.

El pandemónium.  En minutos se corrió la voz de la tragedia y los cuerpos de auxilio inútiles y azorados veían el lamentable suceso en donde nadie reconocía ni sabía, ni se explicaba que o de cual o de cómo.

En una colina el 3R metió con lentitud el artefacto que apenas había dirigido al dron, se desembarazo de su vestimenta árabe, depositándolos en una bolsa negra de basura y bajó de la colina arrojando la bolsa en un contenedor pestilente.

Camino y en la primera calle subió a un autobús en donde los celulares temblaban en las manos y expandían la noticia de lo que apenas había sucedido en la Casa Blanca. El 3R hizo lo mismo viendo en su celular como helicópteros, ambulancias y cámaras estaban en el lugar. Pasando tres cuadras, bajo del autobús y apenas, porque los cuerpos de seguridad que habían expandido la orden de buscar rastros de culpable o culpables en las inmediaciones, tres policías habían detenido al camión de pasajeros.

Experto en hacerse invisible el 3R bajó otra calle, por cierto muy poblada y revolviéndose con la gente era un individuo más en la multitud.

Inmediatamente, suspendiendo programas, noticieros y variedades la noticia cimbró a unos y alegró a otros.

 Al avisarle a la presidenta de México que andaba de gira por Tlaxcala ésta se comunicó con el general Godínez y el breve dialogo, le aclaro sus dudas:

– ¿De nosotros nada?

– Nada Señora Presidenta. Ni idea. Aunque en el fondo de su mente algo le daba vueltas y procedió a la localización primero de los jefes de la marina y avisados estos procedieron a buscar al 3R.

Empezaron a llover, frases de cólera de Demócratas y Republicanos, mensajes de condolencias de todo el mundo que sintetizaban el falso dolor de muchos países. Claudia Sheinbaum expresó que la violencia es el peor camino y que mandaba sus condolencias a la nación vecina y amiga, esperando que en estos momentos de dolor la paz imperara.

En el pentágono los gritos desaforados y las máquinas a todo vuelo pretendían resolver el presente galimatías, en tanto en la oficina oval, quienes se reunieron a toda prisa les urgía  arreglar el protocolo de este caso nada parecido por cierto al de los hermanos Kennedy y alguien de alto grado militar echó pestes en contra de la tecnología militar creada por ellos mismos.

En México, el embajador Johnson analizó con fría cólera si en el país que era huésped podía estar, podía haberse fraguado el complot. En un mapa de la República Mexicana señalo a Sinaloa y Michoacán, para hallar conexión con los narcos que él y la CIA manejaban. Concluyó que era imposible y sólo de paso su mente se posó en las fuerzas armadas. Sería una locura, concluyó.

Nadie lo sabría jamás como le hizo el 3R para pasar de incógnito debajo de un tráiler en un carrito de valeros y menos, que disfrazado con ropa iraní comprara por partes en varios lugares los componentes del dron que el experto en armarlos. Así formó el arma letal.

Y la historia siguió contándose con varias preguntas a despejar: ¿Qué sucedió después de que los altos mandos militares mexicanos declinaran actuar? ¿Qué movió al 3R actuar por su cuenta? ¿Cómo comenzaron las pesquisas desde los altos mandos del pentágono y que sucedió en el congreso de USA, estando a más o menos un mes de importantes elecciones?