Un discurso que no voy a pronunciar

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Nunca he sido fan de las palabras orales, su perpetuación en el tiempo es corta, dependen de alguien más además de mí. La escritura siempre ha sido esa traductora de sentimientos y emociones eclipsadas en mi alma, talladas en un simple documento en Word. Uno jamás olvida lo que escribe, uno jamás regresa a lo que escribe. Siempre se trata de vivir el presente, pero ¿qué es exactamente? Para definirlo cargamos con el pasado y los planes a elaborar.

             Un año son 12 meses y 365 días aproximadamente; es increíble la cantidad de cambios de espacios externos e internos a entorno a un sujeto. ¿Por qué desee hacerte la vida imposible en 2015? ¿Cuál fue el propósito de mi maldad? Revaluó mi consciente y todavía no encuentra una respuesta clara, tal vez sentía una invasión a mi espacio, pero si ese espacio jamás fue mío. Recuerdo tu amabilidad y cariño para ponerme una corbata, las palabras que llamaron a la eterna muerte ese maldito siete de mayo.

            Pedir perdón 70 veces siete no me serán suficientes. Así que accioné. Un carro pequeño y de dos puertas, convertible. Me preguntas por los nuevos residentes, te soy sincero te extraño a ti. Un taller de fabricación de madera, una mesa que quién sabe cómo cupo. Una mesa de postres, las pintamos de blanco. Que encontrarás tu felicidad me llena de gozo. Una noche de streaming, la gran N que rechazaron la tienda de compra y renta de películas y videojuegos. Tú ya estabas con él y se veían muy bien.

            Antes de ello, muchos globos a inflar con helio, su gran bienvenida. Un evento para lucir la marca y producto pastelero; cuatro personas, tres primos y S. Visto un playera sin mangas: –Te pago el desayuno si sales así.– Ojos de diablo de F. y T., no las culpo, pero quién se resiste a la comida de los arcos amarillos. Es hilarante, siempre lo he pensado. Una comida de familiares ajenos a mi sangre, él y yo como aglutinante, novio e hijo postizo, se comprueba nuevamente: yo es otro.

            Narramos nuestras historias a través de los afectos. Como no incluirte a ti, si fuiste quien me recogió en ese primer día en el campus de aires abiertos y cerrado por ladrillos rojos. Cercanos en la cocina, platicas recurrentes, temas profundos como la muerte. Y a ti F, ¿cómo no quererte? Eres la gran pastelera, que rompe mi mundo cotidiano y me hace tanto bien. Pasteles y galletas de todo universo ficcional, magos y cicatrices, el ratón de las orejas, unicornios, videojuego extraño, súper héroes, piezas para cada ocasión.

            –Dios sabe el porque de las cosas.– dices mientras consuelas el dolor de un amor que me llamó a la muerte. Dios es esa fuerza suprema que permite a dos sujetos encontrarse con su libre albedrio. Sus gustos en la cocina los llevaron a una misma clase, a una fiesta de fin de semana, a un reencuentro lleno de helio. Un gusto desencadenó un paquete casi imposible, el amor hacia uno y el otro. ¡Felicidades! ¡Muchas gracias por TODO!