UN ELEFANTE EN EL PRI MEXIQUENSE

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«Si no quieres estar en política, en el ágora pública, y prefieres quedarte en tu vida privada, luego no te quejes si los bandidos te gobiernan». Aristóteles.

 

 

Es muy probable que una de las fábulas más famosas, provenga del ingenio del ruso Ivan Andreevich Krylov, quien en 1814, escribió una historia de como un hombre al recorrer un museo, sufría una especie de abstracción selectiva, al percatarse de la presencia de objetos pequeños expuestos, pasando por alto la existencia del único elefante en la sala.

Y así fue como surgió la expresión “Un Elefante en la Habitación” para referirse a aquello que es obvio para un observador externo que, no obstante, uno no reconoce. También suele aplicarse para referirnos a momentos en los que nos sentimos incómodos con una persona o con una situación determinada y evitamos hablar de ello; o cuando estamos pasando un período complicado, pero nos negamos a admitirlo.

Y eso me parece que resulta aplicable para estos tiempos aciagos por los que están transitando los priistas mexiquenses. Acaso han tenido una especie de bálsamo con la declaración congruente y valiente de Alejandra del Moral, en el sentido de asumir la responsabilidad de la derrota, ya que según dijo: ella fue quien tomó las decisiones. Que buena estocada les puso a sus correligionarios.

En descargo de ella y con mi más amplio reconocimiento por la garra y valor con que enfrentó la pasada elección, diré que siempre me pareció que su estructura, salvo muy contadas y reconocidas excepciones, no estuvo a la altura de su reto; por ello, no es válido que sigan tan campantes quienes la dejaron sola, y peor, no cumplieron puntualmente sus instrucciones y demandas de apoyo.

De tantos elefantes que deambulan en la sede estatal del PRI, que hasta ya parece una caravana recorriendo algunas regiones de la lejana India, sólo haría falta colocarles sendas mantas sobre los lomos de los paquidermos, para dejar más claro, aspectos que aquejan al tricolor mexiquense que cada día luce como un partido osificado.

Algunos de los letreros que pudieran decorar las mantas serían: SOBERBIA, CERRAZÓN, APATÍA, DESCOORDINACIÓN, EXCESO DE CONFIANZA, CARENCIA DE AUTOCRÍTICA, SIMULACIÓN, DESÁNIMO… y ya para que seguirle. Ojalá que se reconozca que en el ánimo de la mayoría de los priistas de toda la vida, hay personas que resultan non-gratas.

Ya lo apuntaba muy bien, hace 45 años, Don Jesús Reyes Heroles: “Esclarecer nuestros problemas es empezar a resolverlos”. “Hemos sido esclavos de la rutina, vencidos por la inercia, derrotados por los intereses creados”. Y ahí, le agregó otras tres mantas para sendos elefantes; ya que todavía seguimos: ESCLAVOS DE LA RUTINA, VENCIDOS POR LA INERCIA Y DERROTADOS POR LOS INTERESES CREADOS.

He escuchado voces que espetan que el partido debería de abrirse a la ciudadanía; pero si no han sido capaces de abrirse ni a su propia militancia en todas y cada una de las regiones del territorio mexiquense. Y aún más, se atreven a decir que le ha pesado al PRI la larga cola de algunos de sus militantes que les han encontrado muertos en el closet. Olvidan el refrán de ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio.

Cada día que pasa, se acorta el tiempo y las oportunidades para cerrar el paso a los políticos que pontifican y a cambio, pavimentarles  el camino para los que conversan, construyen puentes reconciliando no polarizando y ello sólo será posible con la creciente participación de la sociedad civil.