“Un estudiante de Derecho ante el inmenso formalismo”

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El Derecho es una carrera concebida para gente seria, con trajes grises y corbatas. generalmente pensamos que si no eres una persona que ama profundamente la formalidad, la carrera de Derecho no es para ti, pero esto es completamente falso, si bien es cierto, que al llegar a la licenciatura aprendemos diferentes dinámicas en las cuales vemos profesores muy estrictos que nos hacen ir a la escuela con vestimenta formal, así como un sistema sumamente burócrata donde es fácil ver expedientes de muchas hojas.

Pero hay que preguntarse si esta visión del Derecho es correcta; para empezar, hay que señalar que la formalidad se justifica, más no así la burocracia, es decir, muchas formalidades que vemos dentro de los trámites legales son necesarios y tienen una razón de ser, lo que no sucede con la burocracia donde solamente se complica lo que es fácil; en ese tenor, la tarea de los operadores del Derecho es identificar cada cosa poder llevar esas ideas por los conductos adecuados para ser reformados o modificados.

El Derecho, entonces, no es solamente para gente fría, ya que una cosa es darle una formalidad a las cosas, pero otra es dejar que nuestras ideas sean cerradas, en este tenor, su función es apoyar a las relaciones sociales, el crecimiento tecnológico, restaurar y evitar los males que aquejan a la sociedad, lo cual, es contrario a la visión que suelen tener los alumnos al entrar a estudiar para abogados, pues piensan que todo es rígido, así como, la errónea idea de que Derecho es un sinónimo de castigo, lo cual está equivocado ya que lo que se busca es evitar conflictos o en su caso solucionarlos.

Incluso el Derecho Penal no puede ser considerado únicamente como castigo, sino que busca precisamente evitar que se cometan delitos estableciendo una consecuencia a quien realice esa conducta, asimismo podemos mencionar el caso de las empresas que gastan muchísimo dinero para evitar conflictos innecesarios. En este orden de ideas, el nuevo papel del abogado no es ser alguien que vive de los conflictos, sino alguien que ayude a la gente a no tenerlos, pero, en su caso, solucionarlos.

Las personas no debemos renunciar a nuestra individualidad al estudiar Derecho en pos del formalismo, puesto que los fines de dicha ciencia nos permiten expandir nuestra mente en lugar de cerrarla, tan es así, que el acto que más converge con la filosofía punk de los 70’s que conozco es precisamente el Juicio de Amparo, puesto que precisamente es oponerse a la autoridad (con argumentos por supuesto) para así combatir a la injusticia. En este tenor, el Derecho ya no es algo sumamente formal, sino que es revolucionario.

El futuro nos brinda un panorama de grandes avances y progreso, pero a la vez, la necesidad de entrar a los debates filosóficos que presenta Derecho, puesto que los problemas a resolver son muy grandes, en este tenor, quienes nos hemos involucrado en dicho ramo, debemos abrir nuestra mentalidad, siendo creativos, y no cerrándonos a las nuevas ideas presentadas por la sociedad y la ciencia. Esta columna estará atenta a dichos cambios.