Una combinación vital y necesaria de la riqueza de dos naciones

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Hablemos de Bajofondo, es decir, de aquella banda con un proyecto de electrotango que nace apenas a un año del cruce con este siglo. Fue creada por Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico. Inició con un gran éxito apenas se dio el lanzamiento de su primer disco, Bajofondo Tangoclub, para ese momento ya contaban con la atención de los amantes de la música. Tan fue así que para el 2002, ganaron un Grammy Latino por mejor grupo instrumental pop. A partir de ahí ya han publicado cuatro álbumes más y colaborado con artistas como Gustavo Cerati, Julieta Venegas y Mala Rodríguez. La banda se compone de ocho grandes músicos, varios de ellos mantienen paralelamente proyectos aparte, relacionados con la música y otras formas de arte.

Podemos mirar a algunos de sus integrantes como es el caso de Adrián Sosa, él se involucró desde el principio como productor; sin embargo,  empezó a tocar en la agrupación solo después del lanzamiento del primer disco. Él es el baterista, pero también escribe y produce. En el último disco, canta la canción Cuesta arriba.

Quiero detenerme, por motivación personal, en uno de sus integrantes, se trata de Gabriel Casacuberta, el responsable del contrabajo y el bajo electrónico en Bajofondo. Es uruguayo, pero creció en México después de que su familia fuera exiliada del país en plena dictadura. Fue poco después que tuve la oportunidad de conocerle y convivir con él, cuando era preparatoriano, un servidor aún en la secundaria, pero siempre motivado con la convivencia de los más grandes. Recuerdo mucho a Gabriel y su peculiar personaje en las alfabetizaciones que se realizaban, recuerdo bien Huiramba y Tzintzuntzan, experiencias extraordinarias en las que tuve el privilegio de coincidir con Casacuberta más allá de la cancha de básquet de la escuela. Años más tarde, los caminos se vuelven a cruzar, pero en larga distancia y en el ámbito de la música. Por ahí en algún lugar de las redes internáuticas, él mismo señaló que trabajar con Santaolalla es una gran enseñanza, tiene mucha experiencia e intuición.

Ya escuchando su trabajo y acercándome un poco más al sonido de Bajofondo, me parece importante señalar el trabajo de Javier Casalla que ahora es un reconocido referente del violín en el rock argentino. Partícipe de la banda junto a Santaolalla, pero este no es su primer proyecto con el músico. Fue el mismo líder de la banda quien produjo su debut solista, donde lanzó un álbum de 26 minutos donde recorre la historia del tango a través de su violín : Este es un disco cargado de un montón de cosas porque nos tomamos un buen tiempo para reflexionar, exclama acerca de Aura, el flamante trabajo de Bajofondo, quizá el mejor disco hasta la fecha…Cuando decidimos entrar a grabar, partimos de una premisa muy diferente a la del resto de los álbumes, que era juntarnos todos a tocar, entonces cada uno tiró dos temas sobre la mesa y empezamos a componer. Acá nos vimos en la necesidad de encontrar nuevos paradigmas en nuestra música porque ya habíamos descubierto muchas cosas que estaban buenas, pero sentimos que teníamos que explorar otras. La cuarta producción de estudio del colectivo rioplatense, aparece a 17 años de un debut que giró en torno al concepto de la experimentación con el tango… En realidad, tenía ganas de hacer un proyecto que tuviera que ver con el Río de la Plata, y específicamente con la música y la estética rioplatense. Siempre estuvo la preocupación de la identidad, al igual que en todo lo que hago. Así es que mientras Santaolalla defiende Aura desde Madrid, Skype mediante, Juan Capodónico, coproductor del álbum y mano derecha en Bajofondo, del dos veces ganador del Oscar, lo hace al mismo tiempo en la capital argentina.

Esta vez respaldado por el badoneonista Martín Ferres. Está hecho con una cuota de libertad (…) Recuperamos el espíritu de esa intención, a partir del pop y de una estructura más contemporánea. Nos mandamos y salió esto. Obviamente, sigue teniendo la soltura musical de Bajofondo, pero con algunos ingredientes nuevos. La primera palabra que empezó a circular fue psicodelia. Gus apareció con esa idea que yo, por una cuestión generacional, no conocía. Hablaba de rescatar el espíritu de grupos que para él eran básicos como The Byrds, The Zombies o The United States of America (…) Lo psicodélico tiene esa cosa que engancha con lo onírico, con lo surrealista, con lo absurdo y con lo mágico, añade el músico y productor argentino establecido en Los Angeles, que durante dos años se mantuvo en la ruta con la gira Desandando el camino.

 

En relación con el tema de la pandemia el mismo Santaolalla señala que lo que nos ha unido es la instancia de hacer música juntos, ya sea para tocar o para grabar y, como cada uno tiene aparte otras actividades, este momento es siempre de celebración y de alegría personal y artística, así es que el dos veces ganador de un Óscar por las bandas sonoras de Brokeback mountain y Babel, nos comparte que es como si se hubiera quedado en pausa y largamos ahora el botón de pausa y volvemos a retomar ahí. Más allá de ese aspecto negativo Campodónico, la voz y guitarra, productor de, entre otros, Jorge Drexler, No Te Va Gustar o El Cuarteto de Nos, aclara que de este tipo de crisis también aparecen oportunidades de conectar con otras cosas. Nosotros vivimos en cuarentena, es parte de nuestro trabajo, aclara el también integrante de El Peyote Asesino, que califica de muy emocionante el instante de volver a conectar con el público directamente. Vale la pena decir que Bajofondo nació como una reivindicación de su lugar de origen, ese diálogo entre las dos orillas, las dos caras de la moneda, que es Argentina y Uruguay, comparte Campodónico, quien, a la vez, reconoce que también lo fue como una investigación de nuestras raíces y nuestra identidad cultural. Comparte que la banda es lo que es por la combinación entre lo argentino y lo uruguayo. Somos hermanos muy parecidos, pero somos distintos y eso le da una riqueza energética a la música y a la banda que es única, comenta Santaolalla.