VIOLENCIA A LAS MUJERES Y AL PLANETA (ECOFEMINISMO)
Estimado lector las violencias a las mujeres y al planeta es una relación que se retroalimenta y que hay que entender para plantear las verdaderas soluciones. Estas luchas paralelas parecieran que llevan diferentes caminos, pero hay un punto en la historia donde se encuentran.
En el caso del tema de feminicidios ya existe un momento histórico que se centra en El paro Un Día Sin Mujeres o Un Día Sin Nosotras que se llevó a cabo el día lunes 9 de marzo, surgió tras la creciente ola de feminicidios ocurridos en el país durante los últimos meses, como una manifestación y una mega marcha que busca exigir justicia contra la violencia de género, en la que se convocaron a las mexicanas y a las mujeres alrededor del mundo a unirse al paro el día posterior al Día Internacional de la Mujer, el cual se conmemora el 8 de marzo, no se celebra por que en este momento nacional no hay anda que celebrar, más bien se lucha y se emprende.
Por otro lado, sería imposible tener un día sin naturaleza, aunque estamos a muy poco de experimentarlo pero en este sentido las guerras, la contaminación o la pérdida de biodiversidad salen rentables al sistema capitalista como queda reflejado en el PIB. Sin embargo, la paz, el aire limpio, un río no contaminado o los cuidados que necesitamos no quedan contabilizados al no haber un intercambio monetario. El PIB sirve para medir la suma de todos los bienes y servicios producidos y paradójicamente no asegura el verdadero bienestar, progreso, y por qué no decirlo, la felicidad. No se contabiliza vivir en paz, la dignidad, la salud o la equidad. La economía feminista es hablar de ecofeminismo. Recientemente ha salido el estudio más ambicioso y exhaustivo (UICN) que señala cómo el control al acceso de recursos cada vez más escasos supone un aumento en las distintas violencias contra las mujeres: violencia doméstica, agresión sexual, violación, prostitución forzada, matrimonio forzado e infantil.
Si nos fijamos en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) , veremos que no solo hay uno que se relaciona con el género, absolutamente en todos la vulnerabilidad de las mujeres destaca de alguna forma: Fin de la pobreza. El 70% de los pobres son mujeres según la OIT. Hambre cero, 1 de cada 5 niñas en el mundo vive en condiciones de pobreza extrema. Salud y bienestar. En casi dos terceras partes de los países, las mujeres tienen más probabilidad de que los hombres de padecer inseguridad alimentaria. Cada día mueren 830 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo o parto. Educación de calidad; Hay 15 millones de niñas y 10 de niños que no asisten a la escuela. Igualdad de género. Las mujeres dedican 3 veces más tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres; En 18 países los hombres pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen. Agua limpia, En el 80% de los hogares que carecen de agua, la responsabilidad de acarrear recae en mujeres y niñas Energía asequible. Más de 4 millones de personas murieron en 2012 prematuramente debido a la contaminación del aire por el uso de combustibles sólidos en la cocina. El 60% eran mujeres y niñas. Trabajo decente; La brecha salarial (si sigue la tendencia) se cerrará en 2086. Industria, innovación. Solo el 30% de lo/as profesionales en el ámbito científico son mujeres. Reducción de desigualdades. Las mujeres divorciadas tienen el doble de probabilidades de ser pobres que sus pares varones. Ciudades. Más del 50% de las mujeres y niñas en las zonas urbanas de países en vías de desarrollo carecen de recursos como agua limpia, instalaciones sanitarias, vivienda durable o espacio para vivir. Producción y consumo responsable. Invertir en transporte público beneficia a las mujeres que dependen más de él que los hombres.
La vulnerabilidad de las mujeres también depende del origen. No es lo mismo una mujer blanca en el mercado laboral, hetero que una mujer del sur racializada, migrante, lesbiana y con discapacidad que tiene que abandonar a sus criaturas, sus carreras y vivir como internas cuidando a criaturas y mayores en el trabajo imprescindible para el mantenimiento de la vida y peor pagado. A muchas mujeres, por el mero hecho de serlo, se le quita el derecho a la educación, a la propiedad de la tierra, etc. Y esto supone un punto de partida desigual, con menos capacidad de adaptación al cambio climático.
Los desastres ambientales, la falta de recursos afecta de forma diferenciada a las mujeres agravándose la violencia machista: ante sequías extremas hay un aumento de matrimonios concertados de niñas, violaciones en los desplazamientos por el cambio climático, etc; son claros ejemplos de ello. Sus cuerpos son sometidos a extorsión sexual para acceder a terrenos agrícolas y títulos de propiedad de figuras de autoridad. Las mujeres y las niñas son las vulnerables a tales demandas, ya que a menudo no pueden pagar sobornos en efectivo. Lo mismo sucede en otros sectores.
Las amenazas sobre el medio ambiente y sus recursos generan dinámicas de poder en la que se generan desequilibrios ante la escasez de recursos. Incluso el activismo ambiental tiene diferencias y debido a los roles y estereotipos discriminatorios. De hecho, el papel de mujer indígena se considera el perfil activista con más peligro: discriminación-vulnerabilidad por ser mujer (patriarcado/machismo) y por ser indígena (racismo/clasismo).
Abordar la crisis climática desde una perspectiva de género es fundamental para desarrollar estrategias de protección ambiental que tengan en cuenta las consecuencias del cambio climático sobre las mujeres y su contribución como agentes de cambio.

