VIVAMOS SIN CONTAMINACIÓN POR PLÁSTICOS

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Somos adictos al plástico. Producimos alrededor 430 millones de toneladas de plástico al año, dos tercios de los cuales son productos de vida corta que pronto se convierten en desechos. La contaminación por plásticos puede provocar efectos devastadores para nuestros ecosistemas y vida silvestre, nuestra salud y bienestar y la economía mundial.

La contaminación por plásticos afecta directamente a nuestra salud humana, ya que los microplásticos pueden entrar en el organismo por inhalación y absorción a través de la piel y acumularse en los órganos, incluida la placenta. Algunas de las sustancias químicas de los microplásticos están asociadas con graves impactos en la salud, especialmente en las mujeres. Los científicos han establecido vínculos entre la exposición a los aditivos químicos que se filtran de los plásticos con la obesidad, la diabetes, la mala salud cerebral e incluso el cáncer. Todavía se está investigando sobre los efectos que los microplásticos tienen en la salud humana, y aún no sabemos hasta qué punto son peligrosos.

Además, debido a una infraestructura de gestión de residuos limitada e ineficaz, el 40 % de la basura mundial se quema, de la cual el 12 % se compone de plástico. La quema de residuos plásticos tiene múltiples impactos nocivos en la salud, entre ellos el aumento del riesgo de enfermedades cardíacas y el agravamiento de problemas respiratorios, como asma y enfisema.

Este tipo de contaminación afecta directamente a la biodiversidad, se calcula que entre 19 y 23 millones de toneladas de plástico se filtran anualmente en los ecosistemas acuáticos. La contaminación por plásticos tiene efectos devastadores sobre una amplia gama de organismos en nuestros mares, ríos y en el terreno. La basura marina perjudica a más de 800 especies. Se cree que más del 90 % de todas las aves y peces tienen partículas de plástico en sus estómagos. Los efectos de la ingestión de microplásticos son catastróficos; provocan inanición, alteraciones endocrinas, retraso del crecimiento en algunas especies y descompensación del sistema digestivo.Así mismo el plástico puede impedir que la vida acuática reciba oxígeno y luz; por su parte, los microplásticos también pueden acumularse en el suelo debido a su uso en productos agrícolas.

De igual manera la contaminación plástica representa una crisis climática, la producción de plástico es uno de los procesos de fabricación más intensivos en energía del mundo, lo que supone un problema para cumplir el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 ºC. En 2019, el plástico generó 1.800 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero – el 3,4 % del total mundial – y el 90 % de esas emisiones proceden de la producción de plástico y de la conversión de combustibles fósiles.

La mayoría de los plásticos se originan a partir de combustibles fósiles y la industria del plástico representa el 6 % del consumo mundial de petróleo. Se prevé que el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción, uso y eliminación de plásticos convencionales basados en combustibles fósiles aumente hasta alcanzar el 19 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero para 2040.

Por lo anterior los gobiernos, las empresas, las ciudades, las comunidades, las autoridades locales y los ciudadanos podemos impulsar el cambio mediante la creación de leyes locales, el apoyo a las empresas y el fomento de hábitos sostenibles en los consumidores a través de campañas de concienciación pública para gestionar mejor el uso del plástico.

La contaminación por plásticos se puede evitar. La adopción de medidas en todos los sectores de la sociedad puede detenerla y revertirla. #SinContaminaciónPorPlásticos