Vivir con angustia

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rocio.bernal2017@gmail.com

Vivir con angustia es caminar en la plaza con un dolor en pecho y tratar de ignorarlo, es comer canelones y esperar que pase, pero sin forzarlo. Vivir con angustia es vivir, pero con un dolor que no sabes cuándo se va ir y no esperas que sea en ese momento.

Y ese dolor es porque algo falta, algo te arrancaron, pero tienes que seguir viviendo, tienes que ponerle onda, porque tu novio le pone onda cuando te ve llorando, porque tu hermana te abraza y te dice que eres importante, porque tu amiga te dice estoy acá cuando me necesites.

Vivir es vivir y a veces es difícil aceptar que se vive como se puede y que se vive con dolor, porque no queda de otra. Olvidar no es una opción y nunca la va a ser, pero no vivir, tampoco lo es. Entonces, basta de quedarse en la cama esperando que todo pase de alguna manera mágica, basta de no emprender lo que amas porque duele. Y si duele ¡Qué! Hay muchas cosas que duelen, tatuarse duele, depilarse también, y aun así muchos lo hacemos.

A veces me olvido de este Blog de este lugar, que es tan mío como de aquel que lo lee, porque todos tenemos que vivir con algún tipo de dolor, todos son distintos y todos son importantes para el que los lleva. Este es mi pequeño aporte al mundo, el gritarle con palabras en un papel Me duele y tal vez hacer sentir menos solo a alguien que también le duele. Pero decirle que por más que duela hay que seguir peleándola, hay que remangarse y gritar: ¡ACÁ ESTOY, ACÁ ME QUEDO!

Hoy me enoje, grite en silencio y llore por fuera, hoy quise quemar puentes, y que se sienta el dolor que siento por dentro por fuera, sé que la furia no trae nada solo destrucción, pero a veces es parte de ese miedo que sale, que ese dolor de los que te lastimaron, y te preguntas ¿Por qué? ¿Qué te hice para que me des tanto dolor? Y ese dolor esa sed de sangre y venganza es miedo, miedo que a los que injurian tenga razón, pero nunca tienen razón porque nadie puede decirte cuan valioso eres, y lo eres… eres valioso, eres importante, eres único. Y sabes porque no tienen razón, porque el que injuria sólo tiene miedo, sólo es su miedo reflejado en sus palabras, sus problemas su agotamiento su dolor que vuelcan en ti porque no saben dónde enfocarlo y es fácil. Porque aquel que se ama y está seguro de sí mismo, no apunta a los errores ajenos no daña a los otros.

Y si tenemos baja autoestima, por eso nos daña, es verdad estamos llenos se inseguridades como aquel que te daña, y es cierto no sabemos cómo manejarlo más que con el dolor, sintiéndonos pecadores de aquello que nos dicen, que nos quema como fuego durante meses. Porque recordamos, la crueldad de esa maestra, la broma de los bully’s, los comentarios poco acertados de quienes eran nuestros amigos, incluso aquello que nuestro padres y hermanos nos dijeron alguna vez. Y tan mala suerte que nada recordamos lo malo, y nunca lo bueno.

Hoy lloré, hace meses que no lloraba tanto, lloré por mi hermano, lloré por los amigos que ya no son amigos, lloré porque no me soportaban a mí, lloré por todo lo que había que llorar y por lo que no había, también. Y no saben lo libre que me sentí después, necesitaba sacar todo ese dolor de encima, pero no fue suficiente. Cuando termine de llorar seguía sintiendo un fuerte dolor en el pecho, y en el medio de mis inseguridades y de mis ganas que se vaya. Admití la seudo derrota. O más bien hice las paces con la angustia. Le dije “vas a estar allí siempre ¿no? Bueno yo tengo que seguir con mi vida, tengo que leer, escribir, dibujar, besar, amar, mimar a mi gato, cambiarle las piedritas, ir a trabajar, cocinar, y otros ciento de cosas que hago en la semana…así que voy a hacerlo aunque este allí… aunque duela,… voy a tomar café, voy a salir a hacer a compras, voy a bailar, y espero que algún día no seas tan pesada, pero no voy a detenerme de vivir por este dolor….”.


Pero no hay que dejarle ganar, no hay que rendirnos, hay que tomar las cartas y decidir que jugar, y con quien. Hay que decir ¡Basta! Y seguir, seguir, aunque duela, seguir adelante y seguir peleando. Hay que seguir en las perdidas, seguir ante el abandono, seguir ante la crítica. Porque siempre vamos a perder, siempre nos van a criticar, siempre va a ver un momento en el que nos sintamos solos. Pero vale la pena pelear, porque hay momentos más dulces que la miel, risas más efectivas que mejor antidepresivo, abrazos más reparadores que un yeso.

Vale la pena, vale la pena seguir; sigue, aunque lleves la angustia contigo. No te puedo asegurar que se vaya, la mía sigue allí, a mi lado, pero hay que intentarlo ¿no?