VIVIR EN PLENITUD; EL VERDADERO ÉXITO.

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Hablar del éxito, es siempre un camino escabroso, enredoso y hasta tenebroso, ya que su logro suele ser en muchos casos relativo, superfluo o somero.

En lo personal, me gusta pensar en la Plenitud como el verdadero éxito de los seres humanos. Pero… ¿Qué es Plenitud?

Según el Diccionario de la lengua española: Plenitud, del latín plenitūdo es:

  1. f. Totalidad, integridad o cualidad de pleno.
  2. f. Apogeo, momento álgido o culminante de algo. Estás en la plenitud de la vida.

Para mí, la mejor definición de plenitud es la siguiente:

“Plenitud es: Vivir bendecido, completo y ¡muy feliz!”.

Siendo curioso y andando de antojo, probé pronunciarlo en otros idiomas, para comparar la sensación que me causaba. Por ejemplo; en inglés (Estados Unidos) se diría así:

“I live blessed, complete and ¡very happy!”

Probemos ahora en italiano: “Io vivo benedetto, pieno e ¡molto felice!”.

Vaya… La realidad es que, no importa en qué idioma lo digamos, vivir en Plenitud, es el mejor estado de los seres humanos.

Ahora, tal vez, la pregunta en este momento sea la siguiente: ¿Cómo podemos llegar a vivir en Plenitud? o ¿Cómo podremos alcanzar la Plenitud?

En este momento, voluntariamente me sostendré, no de la definición académica, sino del dicho: “Vivir bendecido, completo y ¡muy feliz!”.

En primer lugar, entendamos ¿qué es vivir bendecido? y para esto, quiero referirme al famoso sermón del monte, donde Jesucristo, allá en el Evangelio, habla a la multitud bienaventuranzas:

“Bendecidos son los pobres en espíritu, porque el reino del cielo les pertenece. Bendecidos son los que lloran, porque serán consolados. Bendecidos son los humildes, porque heredarán toda la tierra. Bendecidos son los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Bendecidos son los compasivos, porque serán tratados con compasión. Bendecidos son los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios. Bendecidos son los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios…”

Bienaventuranza es igual a ser bendecido o bendecidos sean y en este caso claramente, bendecidos son: Quienes buscan, guardan y sostienen los valores esenciales en su vida, es decir; quien procura el bien, encontrará el bien, quien procura la justicia, encontrara justicia para su vida,  quien actúa y vive con humildad, heredara las mejores riquezas de esta tierra (amor, salud, alegría, gratitud, etc.) aquellos que procuran ser compasivos, serán tratados compasivamente. Los de corazón puro, aquellos que voluntariamente se alejan de la maldad, vivirán en paz.

El caso contrario será, vivir de antivalores, es decir; ser injustos, ser altivos, ser corruptos, ser violentos, ser malvados, etc. Vivir de la manera correcta, no sólo te permitirá vivir bien, sino además, disfrutar tanto lo mucho, como lo poco.

En segundo lugar, “vivir completo”. Esto infiere directamente,  no perder la capacidad de estar satisfecho con lo recibido, con los logros de tu vida, con lo que pudiste reunir en el camino.

La insatisfacción, es un estado equívoco en el pensamiento y en el corazón de los seres humanos, permítanme explicarme: Sin darnos cuenta, llegamos a vivir en la calle de la insatisfacción, nada nos deja vivir completos y satisfechos.

Tenemos un carro y deseamos dos, compramos una casa y anhelamos una segunda, compramos un reloj y queremos dos; el colmo es cuando tenemos una esposa o un esposo y deseamos la o el segundo.

Es así de simple, vivir completo es vivir satisfecho con los logros de tu vida, esto no tiene nada que ver con ser conformistas, (por si acaso lo pensaron) por el contrario, nunca tendremos suficiente, sino aprendemos a sentirnos satisfechos con nuestros logros y a disfrutar cada uno de estos, en lo mucho o en lo poco, aprendamos a disfrutar lo que es nuestro por derecho propio.

Ahora, en tercer lugar; ser felices:

Lo mejor; cuando al pasar los años, al recordar todo lo que tuviste que hacer para alcanzar los bienes de tu vida y no me refiero a los materiales, que al fin y al cabo son satisfactores  que al final del día, son cartas de cambio y claramente nada nos llevaremos a la sepultura y aclaro, en este momento, el mayor interés, no es lo que podamos o no llevarnos, sino aquello que nos trascenderá, lo que hablará por nosotros, nuestro legado, la talla de nuestra vida.

Todo lo que sembramos en el camino es lo que cosecharemos al final de este.

Sembrar bien, nos permitirá vivir felices, sentirnos felices y sin dudarlo, contagiar a mis seres amados y a cuanta gente me rodee cada día.

Ser feliz, no depende de tus acciones, más bien, del estado de tu corazón.

Este es, a mi parecer, el verdadero éxito de los seres humanos.

Vivir realmente en Plenitud. “Bendecidos, completos y muy felices”.