Vocación

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¿Por qué literatura? Siempre la misma pregunta que recibo de personas cercanas, conocidas y desconocidas, también una de las preguntas que siempre me he hecho a mí mismo. Cada vez que A hace memoria se pierde en su propio monólogo. Todo niño tiene contacto con mundos ficcionales, sea con la televisión o con los juguetes, lo único que hice fue extender mi mundo infantil.

            Un patio de piso naranja se convierte en la primera hoja en blanco para la construcción de narraciones. Figuras de toda franquicia llevadas al universo de los héroes de todos colores, adaptados del programa número 26 del Súper Sentai. Hojas de papel como trajes de estos héroes, dibujos recortados convertidos en estos héroes. ¿Qué niño no quiere ser un Power Ranger o un Digielegido?

            Avancemos un poco, el patio ahora como una cancha de fútbol. Una computadora con un Word en blanco. Extrañé a mi hermano, un divorcio genera emociones que difícilmente un niño de once años puede comprender. El gol del Mundial, si esa fue su primera ficción. Su padre sin querer la lee y la presume a todo paciente cercano que se ha convertido en una amistad de la familia. ¿Será que mi papá desde ese momento haya pensado desde ese momento en la ficción como mi profesión? Tal vez mi realidad sea que nunca quise ser médico, a pesar de pasar gran parte de mi infancia en el ISSSTE.

            –Te reto a que saques diez.– menciona una maestra de Español en Primero  Secundaria. –Excelente, ¡vas muy bien!– su frase cuando un alumno no le entregaba la tarea que había encargado. Muchas frases recuerdo de ella, muchos recuerdos. Ella me regaló mi primer libro, el primero que podía llamar mío. En su clase A elaboró el segundo poema del que tiene conciencia y un primer cuento. Esta clase de matemáticas es muy extraña ¿por qué están leyendo? Era parte de la evaluación de cada bimestre, un día a la semana era de lectura. Diferentes voces en voz alta construyen una novela de Juan Villoro.

Leer es una acción conectada a los afectos más profundos del ser humano. Me mudé sin ti papá a la ciudad que tanto había soñado, no sé si me equivoqué. Miss, una palabra constante en las clases. No soporta la palabra, pero tendrá que adaptarla. Las crónicas de Narnia y su último libro, más y más ficciones que leer. A empieza a contabilizar el número de libros que lee. La amistad verdadera cuesta, es mejor un libro. Una excusa para evitar socializar.

Empecé a escribir novelas cortas como otras vidas, poco a poco los personajes se convirtieron en mis iniciales. En quinto semestre, en otra preparatoria, una maestra le presenta a Elena Garro. Primer semestre de la licenciatura, me siento un inexperto ellos han leído toda su vida. –No formamos escritores, sino buenos lectores.– Esa frase no genera sentido hasta cuarto semestre, reprueba y el mundo parece caerse. Mi papá me dijo que alguna vez iba a pasar, su promesa antes de su muerte se cumple. Un héroe romántico que te genera dolor tras tu primera ruptura amorosa.

No puedo evitar llorar, pero en un abrazo con la maestra sabe que lo que viene será mejor. Repetir esa clase permite variar entre las lecturas escogidas, explorar clases totalmente distintas, a pesar de ser los mismos universos ficcionales. También sirve para aprender terminología literaria y fijarse detalladamente en uno: la alegoría. –Te va a ir muy bien.– menciona la profesora en un nuevo abrazo. Escribir un trabajo con idea de lo que estás haciendo es lo más tranquilizante que uno puede hacer.

Inicia un nuevo semestre: una nueva clase, nuevos autorxs y una nueva realidad, la literatura como resistencia. Estoy tan agradecido contigo S… Los mundos ficcionales son una forma de olvidarme de que ya no se puede habitar el aula. Posiblemente nunca contesté la pregunta, pero agradezco a cada persona que me ha llevado a ella. ¡Muchas gracias!