WALTER GASSIRE, UN PROFESIONAL QUE DEJÓ HUELLA EN SU CARRERA Y EN SU FUNERAL

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Entre muestras de profundo cariño, admiración y respeto, familiares y amigos dieron el último adiós al ex arquero campeón con los Diablos Rojos del Toluca, Walter Gassire, quien supo ganarse un sitio no solo en la historia del equipo como una auténtica leyenda, sino en el corazón de la afición y de todo aquel que lo conoció, por ser una persona siempre alegre, positiva y accesible.

Su gran personalidad, imponente dentro y fuera de la cancha, por su estatura y presencia, contrastaba con su carácter siempre amable y es que nunca dijo no a quien se le acercaba a pedirle una fotografía o un autógrafo.

Al recinto funeral Latinoamericana acudieron a darle el último adiós ex jugadores del Toluca como Antonio “Morris” Ruiz, Mario Medina, Moi Figueroa, Eduardo Ramos, Héctor “Pelón” Velázquez y su gran amigo y compatriota Héctor Hugo Eugui, entre otros.

En vida, fue objeto de múltiples y merecidos homenajes por parte del Deportivo Toluca FC, con quien se coronó campeón en la Temporada 1974-75.

Walter Gassire fue un gran profesional, por eso dejó marca en equipos como los Diablos Rojos, Atletas Campesinos, Atlético Español y Tampico Madero, donde se retiró en 1983. Como auxiliar técnico, trabajó al lado de Héctor Hugo Eugui en dos etapas con Toluca, en Ciudad Juárez, Puebla y Potros UAEMex.

Fue buen compañero y un hombre de familia. Al respecto, su hijo Jorge, quien radica en Metepec, compartió algunos recuerdos de Walter Antonio Gassire Osorio, su amor por el futbol y cómo supo equilibrarlo con la familia.

¿Cómo era Walter Gassire como papá?

No podría decir que es un padre perfecto, pero es el padre que yo volvería a elegir; sin lugar a dudas sería el padre que volvería a elegir una y otra, y otra vez. Si pudiéramos tener otras vidas lo elegiría siempre. No sé cómo describirlo, yo diría que era Walter. Tenía defectos, como todos, pero tenía muchas más virtudes y sobre todo siempre era muy positivo, muy cariñoso, siempre entregado, sin pedir nada a cambio, con buenas intenciones, yo diría incluso consentidor, rayaba en eso; consentidor, incluso, pero era un padre que podía querer a sus hijos, estuvieran lejos o no, lo hicieran enojar, era inigualable, definitivamente.

Siendo el de Uruguay, ¿por qué eligió quedarse a vivir en Toluca?

Hace poquito compartí un post meditando un poquito y recordándolo, porque hoy es un día difícil. Hoy nos despedimos de él en lo que queda en su presencia física, yo estoy seguro que él ya está en otro plano, pero básicamente incluso tenía tanto amor, que amaba a las dos patrias. Amaba en la que vivía como si hubiera nacido, y la que nació como si hubiera vivido.

Él vino por temas profesionales a jugar en Toluca y la primera temporada que él llegó fue muy exitosa. El profesor Ricardo de León lo trajo porque él tenía un estilo muy novedoso de juego que permitía que jugaran una línea de cuatro y mi papá tenía muchas habilidades con ambas piernas, que era muy difícil encontrarlo en los porteros. Entonces el profesor De León tenía una táctica muy novedosa que generaba que la línea de cuatro presionara mucho al off side y entonces el portero jugaba como un central, y las características que tenía para esa estrategia eran las de mi papá.

El profesor De León también era uruguayo, entonces pidió que se contratara a mi papá, tuvo una temporada muy exitosa, fueron campeones (Temporada 1974-75) y por lo que él me platica, de ahí se enamoró de la ciudad, de la gente; obviamente al obtener un campeonato la gente lo reconoció, ese estilo de juego, también su personalidad, que era un poco extravagante. El color del uniforme (amarillo) en ese entonces era algo muy llamativo y lo acogieron muy bien, y él también acogió a la ciudad y la hizo suya.

Luchó hasta donde tuvo que hacerlo para nacionalizarse mexicano. Entonces era mexicano-uruguayo.

Alguna anécdota que pueda compartir:

Infinidad, son muchísimas, desde mi infancia. Era demasiado simpático, era de esas personas que te gustaba estar con él.

Recuerdo que cuando fueron campeones, el gol que mete Ítalo Estupiñán, y pueden revisar el video de ese partido. El gol con el que fueron campeones en una tarde muy lluviosa, yo apenas acababa de nacer, fue en 1975. En el gol que mete ítalo, cuando lo abrazan para festejar, se disloca el hombro, y Héctor Eugui llega y le mete el hombro bajo la axila y se lo acomoda, y en el video se ve el grito de dolor de ítalo de Estupiñán y como Héctor llega y se lo acomoda, y me decía “era ya una práctica porque al ‘Negro’ se le chispaba el hombro en cada jugada, entonces Héctor ya sabía cómo acomodárselo”. Es de lo que me acuerdo.

¿Cómo se han sentido como familia con las muestras de cariño y admiración de la afición, del medio y de la gente en general?

Impactante, imponente. Platicaba con mi hermana que acaba de llegar de Uruguay hace unas horas y tanto en los medios uruguayos, sobre todo de su ciudad natal, de Florida, para esa ciudad es un héroe, porque en su carrera primero en Wanderers, allá en Uruguay, incluso era seleccionado nacional para participar en la Copa del Mundo de 1966, pero su mamá enfermó y tuvo que abandonar la concentración y tuvieron que llamar a otro portero, que el portero titular era (Ladislao) Mazurkiewicz, todo eso yo no lo vi, él me lo platicó y me lo grabó mucho.

Mazurkiewicz es el portero que en el mundial de 1970 Pelé le hace la finta espectacular que no fue gol, y decía que era un portero impresionante. Y él (Walter Gassire) era muy joven, tenía 20 años de edad, era el segundo portero e iba a participar en el mundial del ’66, sin embargo yo creo que a veces aplaudimos mucho cuando alguien juega un partido o se va al Mundial a pesar de que su madre murió o a pesar de que el hijo está enfermo, y pareciera que los vemos como héroes, y él lo que tenía muy claro era “siempre la familia primero”, y creo que es un valor que nos ha inculcado. Somos una familia unida, con nuestras diferencias pero con valores y prioridades bien definidas, y claro, el trabajo, la dedicación y la pasión al deporte, pues él amaba al futbol, pero jamás iba a ser superado por el amor que le tenía a su familia y creo que hizo lo correcto al abandonar un Mundial, desafortunadamente ya no pudo participar en otro, perdió esa gran oportunidad pero atendió a su madre y eso le dejó una conciencia muy tranquila, él me decía.

También vivió un momento muy complicado en 1980 con la cirugía en el cerebro, ¿cómo recordaba ese episodio?

Fue impresionante. A él le diagnostican un tumor cerebral. Él estaba en una pretemporada en Zacatepec, estaban jugando ping pong en la concentración, empezó a sentir mareos y se desvaneció. Eso obligó a que le hicieran algunos estudios.

Me platicaba él que la gente y los mala onda habían dicho que andaba borracho y se había golpeado, pero en realidad él nunca tuvo excesos de ningún tipo; además de un deportista íntegro, era una persona íntegra, con carácter. Por supuesto, se echaba su copita de vino y una cubita o una cervecita muy de vez en cuando, pero nunca en mi vida lo vi en estado inconveniente. Entonces él decía que le habían inventado ese tema.

Pero después, que lo revisan, a través del Deportivo Toluca lo llevan al Hospital ABC y el neurocirujano le da el diagnóstico de un tumor cerebral. Entonces él entró en una depresión, una preocupación muy severa. Antonella mi hermana era muy chiquita y él tenía una enorme preocupación por ella; te digo, siempre antepuso a la familia y los valores principales a la pasión del deporte.

Claro que me gustan esos deportistas héroes, pero él pudo equilibrar las cosas. Él estaba muy preocupado por su hija, sin embargo, también estaba preocupado por el diagnóstico y él tenía mucho temor de tener algún daño cerebral que lo convirtiera en una persona que pudiera dejar de tener sus capacidades mínimas. Sin embargo, este doctor, Javier Verdura, que era una eminencia también, hizo la cirugía y logró no hacerle ningún daño y también el temor era benigno.

Lo sorprendente es que le dijeron que tenía que tener 8 meses de recuperación, y él a los 30 días, incluso hay imágenes también, yo conservo alguna, donde está con el pelito muy corto de que le raparon para la cirugía, y regresó a jugar, y si no me equivoco fue contra el Atlético Español en el Estadio Azteca, a los 30, 35 días de ser operado.

Además, contra los pronósticos médicos, la evaluación, le sugirieron, pero él era el que valoraba, al final las prioridades, y él consideró que podía jugar y de ahí no dejó de jugar, hasta el retiro.

A Walter Gassire le sobreviven su hermano mayor, Eduardo, que vive en Uruguay y con quien era muy unido. “Yo no he encontrado a una persona que me haya dicho alguna palabra, alguna frase o algún comentario negativo, y aunque comúnmente como hermanos llega a haber conflictos, dice que no pudo haber tenido mejor hermano. Desde la infancia compañeros de todo, cómplices, se quisieron mucho. Se comunicaban una o dos veces por semana, Lalo venía, mi papá iba. Muy solidarios en todo”.

También le sobrevive su viuda, Patricia Gallegos; su hija mayor Antonella; Jorge y Walter, su hijo menor; sus nietas Nicole, Guadalupe y Amparo, y bisnietos.