Y USTED, ¿YA PROBÓ EL PAN DE MASA MADRE QUE REALIZA “JARAMEJI”?
En un mercado con causa, al interior de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (Amanc) ubicado en la capital mexiquense, sobre la calle de Horacio Zúñiga, se encuentra uno de los panes de mayor elaboración y cuidado, el pan Jarameji.
Dirigida la empresa por Mónica Jaramillo, el pan Jarameji se caracteriza por ser elaborado a base de masa madre, aunque el nombre parezca llamativo, su proceso de elaboración puede ir desde las 12 horas hasta los dos días, ya que debe de alimentarse constantemente de agua y harina para fermentarse lo mejor posible.
La historia de Jarameji, de acuerdo con Jaramillo, nació de la idea de cuidar de sus seres queridos, en especial de su hija, dado que era alérgica a diversos productos, en particular los procesados, por lo que para preservarla de enfermedades y malestares, decidió zarpar a una alimentación cuidadosa sin restricciones exhaustivas.

Con más de 10 años de elaboración y poco más de cinco años en el mercado, Jaramillo asegura que hacer pan de masa madre es un reto, dado que no solamente debe alimentarse todos los días, sino que debe estar resguardado en zonas donde la temperatura sea templada, sin llegar a lo frío ni al calor, hecho que durante la época de verano e invierno en Toluca, dificulta el objetivo.
“El pan de hogaza tarda dos días en estar listo para hornearse y el de dulce 12 horas, porque contiene más productos que impiden que la masa crezca al mismo ritmo que la hogaza”, explicó.
Dentro del inventario se encuentran hogazas con carbón activado y espinaca, camote morado, con arándanos, jitomate deshidratado con albahaca, cúrcuma y hasta de romero con parmesano. Así como también hay para aquellos que prefieren toques dulces, con un abanico de sabores que van desde el matcha, chocolate, roles de canela y en su momento roscas de reyes.
La masa madre, añadió, “es un cultivo de levaduras y bacterias que viven en la mezcla de harina y agua, ellas fermentan el pan de forma natural y transforman sus nutrientes y son millones de microorganismos que hacen magia sin aditivos”.

Aunque la elaboración puede verse compleja, la conservación es una compensación, ya que puede durar en el refrigerador alrededor de una semana y media, mientras que si es congelado, podría durar hasta los seis meses.
A través del trabajo de Jaramillo, contribuir a la sana alimentación no debe de verse como una actividad tediosa, sino más bien como una oportunidad para la creatividad gastronómica.
Si existen interesados en saber más sobre su trabajo, se ubica todos los martes y sábados en el mercado de Amanc de las 10:00 a las 16:00 horas o a través de la red social de Instagram, ubicado como @jarameji.pandemasamadre.

