YIRA, YIRA
Parece mentira
Que la poesía a veces, sea un a veces
Y sirva para un deleite servido en las manos
Con cubiertos invisibles
Y así descubrimos el drama de cierta de nada
Como esa pena que asalta
Sin explicaciones
Con todas las explicaciones
Con todos los pretextos
Y así, nuestra poesía intacta y encriptada,
Que a veces se puede
Y a veces no se puede
Se esconde, agazapada bajo una falda
Debajo de algún plato
En cierta ropa interior
Detrás de unos anteojos a la moda
Detrás del mundo
Detrás del alma
Pero nunca
Dando la mirada a la cara
Y así andamos
Coleccionando suicidios que nunca ocurrirán
Con fantasías insomnes que no pasarán,
Y desesperados por besar esa boca
Nos damos cuenta que no podemos
Por los labios pintados
Que traerían llanto en la casa
Como el perro del hortelano
Porque mañana hay que trabajar,
Y levantarse,
Y seguir
Hasta que pase algo, cualquier cosa, que pase,
Que ocurra,
Aunque sea,
Este poema,
Si es que lo es.

