Yira
La penuria, de una mentira
gigante y lironda
el rostro desencajado
de ese vacío
que ya se instaló
que ya no se va
que ya no lo mueve nadie
Han de ser rocas
en un camino
que no tiene ojos de gato
en la oscuridad
tristezas
bochornosas
nada elegantes
contritas
absolutas
en su nadería
como esos obsecuentes ágrafos
que viven al acecho
de una sonrisa con dinero
de un abrazo con dinero
de un apretón
de mirada oblicua con dinero
de una esposa feliz por el dinero
ciega que no se junta con ciegos,
Porque entérate que la piel
también miente
con más facilidad,
y es afán arduo darse
cuenta tarde
como en los melodramas
y uno come
y bebe
y duerme
con un ejército de mendigos
elegantísimos
que claman
por poder sentir,
y como ya todo se aclaró,
y la duda desapareció,
sin embargo,
a pesar de todo, y
después de todo,
estás,
TÚ.

