2022: Tomorrowland.

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“Si puedes soñarlo, puedes lograrlo”, es una frase creada para el parque temático Epcot del Mundo de Disney de Orlando, Florida; aunque comúnmente se le ha sido atribuida a Walt Disney, y, finalmente como ocurre en estos casos en que las frases se vuelven como ciertos mitos y leyendas, desconociendo en la mayoría de los casos si existió una fuente específica o no, en este caso, dicha frase se atribuye a Tom Fitzgerald, empleado de dicha compañía, como parte de un legado mágico que pretende extenderse sobre el poder de las ideas de dicho personaje visionario, y que, como parte de la promoción del parque en Tomorrowland del Reino Mágico de Disney en la misma locación, le es atribuida en un teatro memorial del parque temático central.

Continuando esta serie de remembranzas, otra frase emblemática para estos momentos es: “…camina hacia el futuro, abriendo nuevas puertas y probando cosas nuevas, se curioso o curiosa… porque nuestra curiosidad siempre nos conduce por nuevos caminos…”, como una guía con la que pretendo iniciar este año en este espacio, al reflexionar qué es lo que ha pasado a través del derecho de las nuevas tecnologías a partir de las principales tendencias tecnológicas de esta década, sin pensar que con motivo de la pandemia por COVID-19 confluirían dos movimientos hasta cierto punto antagónicos, por una parte, el posmodernismo esperando que la tecnología viniera a proponer las soluciones para combatir los efectos nocivos de la pandemia, junto con la expectativa de un liberalismo social y económico para reactivar las condiciones de bienestar y, por la otra, el conservadurismo que también invocó a las alas más radicales de dicho movimiento a través de los movimientos y pensamientos antivacunas, que han hecho del escepticismo una vía para alentar las tendencias tecnófobas y dificultando la recuperación económicas en los diversos países por diferentes vías, una de ellas, quizá la más importante, la existencia de apoyos sociales a las que tienen derecho pero que, paradójicamente evitan que se reintegren a la fuerza laboral, un fenómeno que posiblemente llegará para quedarse.

Y es ahí donde se inserta mi primera colaboración del año ¿tendremos la capacidad para adaptar a nuestro modo esta nueva realidad? ¿realmente queremos o creemos que vamos a regresar a los modelos existentes antes de la pandemia? Supuestos sobre los cuales, habrá que conjuntar a las principales tendencias sobre nuestro entorno tecnológico, en el que el ámbito conductual se verá instado a incorporar estos nuevos hábitos derivados de la digitalización, por ello, me gustaría retomar algunos de los aspectos que más fuerza e influencia podrán tener para este año.

En principio, si bien se encuentra un poco más lejos en su operación, pero, ha generado una gran reacción a partir de su lanzamiento, a partir del cual se ha generado una carrera contra tiempo para la creación de las infraestructura necesaria para su funcionamiento mínimo encontramos a los metaversos, más allá que la transformación empresarial de Facebook, la existencia de metaversos es una tendencia que difícilmente podrá revertirse puesto que el uso de las tecnologías inmersivas es un proceso derivado de la digitalización y que, se auxiliará a su vez de diversas tecnologías que son necesarias para poder interactuar con el entorno como en el caso de la robótica, la conectividad ubicua y el internet de todo, la gobernanza de datos de y de los algoritmos, y, en general toda la appificación necesaria para que las distintas capas de la realidad física y la virtual puedan interactuar eficientemente, es más, creo que será importante empezar a tocar la importancia de la sostenibilidad como referente de un futuro tecnológico con sentido humano y a su vez, las reglas necesarias para que toda esta infraestructura pueda funcionar.

En el marco de este nuevo entorno se insertarán los ámbitos económicos y sociales, entre los cuales, la ciudadanización digital constituye una necesidad imperante que requiere una serie de habilidades digitales que deben facilitarse a través de diversos escenarios, por una parte la identificación de los derechos y obligaciones en el entorno digital, así como los escenarios para una participación ordenada y a la vez, la disrupción suficiente para favorecer la innovación que favorece la adaptabilidad frente al cambio, a fin de que a su vez, estos entornos conectados favorezcan la privacidad para promover la protección de la individualidad de las personas y el libre desarrollo de su personalidad en cualquier etapa de sus vidas.

Desde el ámbito productivo y empresarial la fuerza laboral tiende a transformarse a partir de las experiencias generadas por el teletrabajo, a fin de distribuir de manera más homogénea el trabajo remunerado a partir de las capacidades de las personas empleadas, lo cual, no deja de representar un riesgo para aquellos países que no han desarrollado lo suficientemente las capacidades en la formación y educación de sus miembros, lo cual, sin duda pondrá en desventaja a los trabajadores de determinados países que evitará que su población pueda acceder a puestos bien remunerados, e inclusive, eliminando posiciones de trabajo que geográficamente estarían destinados para sus connacionales.

Es por ello, que, bajo este escenario las habilidades digitales deben ser potencializadas para que el capital humano pueda contar con la calificación necesaria para convivir adecuadamente en el ámbito digital, interactuando cada vez más con los algoritmos de manera orgánica en espacios en el que el Big Data, la automatización y la inteligencia artificial, que cada vez irán adaptándose a las necesidades humanas mejorando la experiencia de las y los usuarios en el ámbito digital, lo cual, a su vez provocará un mercado laboral dinámico y polígamo en el que varias necesidades que se irán actualizando o superando con el paso del tiempo, serán parte fundamental de un nuevo esquema de trabajo.

Finalmente, si bien el ámbito gubernamental no pareciera tener alguna estrategia relevante en el ámbito de la digitalización, no habría de perder de vista que n este ámbito digital ya existen diversos países con procesos de digitalización avanzados, en los cuales, el gobierno es uno de los actores llamados a consensar las reglas y la ingeniería sobre la cual se llevará a cabo esta nueva civilización, y si bien, pareciera que solo es materia de las administraciones centrales o nacionales, lo cual, en principio sí puede ser un referente; no es impedimento que, con independencia de las acciones que realicen las administraciones nacionales o estatales, en el caso actual, las administraciones municipales entrantes, ya sea que ingresen por reelección o en una nueva gestión, que se acerquen a las nuevas posibilidades que brinda el ámbito digital que además de construir una nueva ciudadanía, les ayudará a simplificar sus procesos, simplificar costos y ayudarles a obtener mayores ingresos a partir de la identificación y potencialización de sus actividades económicas, culturales y turísticas, con los que la tecnología a corto, mediano y largo plazo puede ayudarles a generar una nueva perspectiva para su población.

Ahí es dónde a dos años que inició la pandemia, debemos aprender de las lecciones otorgadas y proceder a avanzar en un plano seguro, con el apoyo de las ventajas que la tecnología puede brindar en cada caso. Deseo que este 2022, sea la versión de lo mejor que nosotros podamos crear. Hasta la próxima.