65 AÑOS DE EGRESIÓN DE LA ENEM Generación 58-60 (4)

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Y vimos y vivimos cien mil cosas más.

…Y fuimos creciendo igual con el Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México… por ejemplo cuando íbamos a entrevistarnos con Don Juan Laredo García nuestro ex maestro y en ese tiempo líder, en la esquina de Juárez e Independencia en el primer piso, en el pedimento de cambio de adscripción –si se puede un poco más cerca maestro– se colaba el olor de cecina y el chorizo del puesto de tortas y tacos de la planta baja. Un sindicatito, que luego se transformó en pilar político de un partido y un gobierno.

Pero ese es otro cantar, mientras por allá, por acá cada uno labraba su destino. Como fuimos una generación multifacética –monjas que estudiaban, fugitivos de la naciente UAEM y hasta un querido cuatachón que luego supimos que era judicial–grandes , chicos, casados… aquí anotaré que algunos y algunas de esta generación marcando la pauta: Irma con Sostenes, Pancho Quintos con Eva Campuzano, Andrés Cajero con Norberta… y se me olvidan otros.

Se casaron unos y también más de una, más de uno se perdió, lo que da pábulo a otro capítulo.

¿Cómo sintetizar mil vivencias’ ¿La ruta recorrida en distintas escuelas, en lugares diferentes?… ¿Cómo hablar de una vida?

Como ejemplo, una vida al azar: la de Agustín Nieto (+) compañero que fue de todos nuestros afectos maestro, director de escuela, presidente municipal de El Oro… etc., que se fue muy joven.

Fuimos afortunados: vimos, sentimos, vivimos cambios fundamentales: imagínense por momentos la vorágine de aconteceres: la expansión de Toluca, convertida en enorme polo industrial, la llegada al poder de Adolfo López Mateos con la enorme cauda de beneficios al país, la irrupción del comentado milagro mexicano, la transformación de México en potencia petrolera que hizo decir a un presidente que debíamos administrar la abundancia, la tele a color, el CINEMASCOPE, las máquinas de escribir eléctricas, las transmisiones por satélite… cada semana era un suceso a comentar, cada mes un avatar y al terminar los años, notamos que por ejemplo, la afluencia de las escuelas normales aumentaba y la profesión iba dejando de ser el patito feo.

Nos tocó ver, vivir, el comienzo de la Dirección de PENSIONES con el profesor Santiago Velasco Ruiz, que con Servicio Médico, Préstamos Quirografarios y Casa habitación fue un hito para ese tiempo… aquí por cierto hoy se debía hacer un reconocimiento público a Don Santiago.

Una anécdota surge y que engloba al mundo en que vivimos: cuando PENSIONES otorgó las primeras casas decían de la Colonia Pensiones: Quién se va a ir hasta el cerro y recuerden las primeras granjas, en lo que luego se llamó la colonia GRANJAS … uh, está re lejos.

Ahora pocos creen que nos sorprendimos cuando nos pagaron el primer aguinaldo… 50 pesotes y luego cuando cobramos por cheque y nada más nos sonreíamos en la cola que se hacía en el Banco Agrícola y Ganadero.

Recuerdos y vivencias que nos hagan olvidar que hoy 2025, a pesar de los celulares y el Internet, sea difícil que nos volvamos a encontrar.

La pionera Elsa Irma Palomino, Pedro Morales (+) Florencio Alarcón, Cuauhtémoc Ortega, Agustín Salazar, Eduardo Núñez y Martha Mejía, en tiempos pasados nos juntaron y algunos nos unirán en el más allá.

Continuando con lo que somos y hemos vivido en el transcurso de nuestra vida, en el caminar por el difícil arduo sendero hacerlo lo mejor posible, no todo han sido brillantes oritos, tetraedros plateados o rombos de cegadora luz, también corazones sangrantes y cargamos tan pesados trozos de plomo que más de una vez, la decepción nos hizo su presa.

Pero finalmente, que caray, son los gajes del oficio de vivir y coincidente y paradójicamente es la razón, el quid de la vida. Más que desdoro es orgullo llegar a los 65 años de egresión, más que pena por las heridas físicas y morales que dejó el caminar en el tiempo, está el incambiable gusto de llegar.

Así como el maratonista que al fin llega a la meta, paso a paso, sacando aire de quién sabe dónde y a veces hasta lagrimeando, al fin al llegar a la meta con los brazos en alto, da gracias al cielo, y recibe la ovación así, nosotros juntos, unidos a través del afecto perene de los años. aquí estamos.

Si la ley de la vida, nos indica que después nadie quedaremos y a los mejor estaremos nadando en el éter, eso será luego, después, quien sabe cuándo, porque ahora, hoy los poquitos que quedamos, estamos aquí, diciéndole a todo el mundo que, entre palabras, recuerdos, canciones, risas y lágrimas, lanzamos al cielo nuestro glifo azteca, nuestro globo de cantoya, nuestro multicolor caleidoscopio y que, al deshacerse, orgullosamente nos hizo sentir que hicimos algo en la vida.

Nuestra vida hecha de retazos: la piñata que dejó caer días gratamente inolvidables: aquellos fines de cursos, las frases agradecidas de una ex alumna, el diploma obtenido en buena ley, el hogar formado: pero también cayeron los frutos ácidos: la inutilidad de una labor obstruida por un sistema prianista que no privilegiaba la educación, la paulatina pérdida de los valores, el sepelio de la compañera o el compañero fallecido…

Toda una vida, toda una cambiante, singular, polifacética vida, imposible resumir en unos renglones, o minutos: un micro universo de acaeceres en 65 años; una minúscula galaxia que a cada uno marcó con una labor, la más trascendente, pues ¿Qué no es eso el cambiar espíritus montaraces en gente mejor? ¿Qué no educar es modelar cuerpos y almas?

Vimos pasar ante nuestros sorprendidos ojos, métodos, sistemas, efímeras modas educativas, pero al final, en una irónica síntesis, después de una y otra vuelta, el cuadrivium griego, como en los carnavales, –pone varias máscaras en el rostro y al quitarte la última está tu cara, que es igual a la primera máscara–.

Eso pasó: Al final, lo fundamental no cambia y esto dice que los griegos se mantuvieron hasta hoy en su infinita sabiduría: números, letras y su expresión oral y escrita, bellas artes y moral. Y búsquele en los doctorados de hoy: matemáticas, física y química, luego saber expresarte en forma oral y escrita y entender la magia de los fenómenos naturales, después de la música la pintura… y los demás finas, alucinantes expresiones del ser y por último de lo que llaman valores… varias caretas que en el tiempo han cubierto en fundamental, el primigenio rostro educativo: como lo dice el Artículo 3 Constitucional Elevar armónicamente todas las facultades del ser humano.