9) Otro nivel escolar

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A partir de ese partido, los meses del ciclo escolar se fueron volando e Iker pasó a la secundaria. Ese nivel escolar en su colegio se encontraba al lado del edificio de primaria y le seguía el de bachillerato. En estas instalaciones, el jugador de los periquitos pasaría cuatro años. A pesar de la forma tan grosera de ser de Pamela, él le tenía mucha fe y esperanza de que volviera a ser la niña de su primer encuentro. Sabía que en algún momento su corazón volvería a ser bueno y amable, siguió sintiendo este amor de niños hacia ella, aunque ya dos veces lo había bateado.

Para esta nueva etapa, los entrenamientos se pusieron más pesados y cada partido se tornó más importante. El primer día fue muy diferente a lo que solía ser los anteriores, pues gran parte de su grupo de sexto año se quedó. No solo era Isabel, también logró formar grandes lazos con Allison, Jorge y Miguel, todo gracias al terreno de juego. A pesar del divorcio de sus padres, él se había adaptado muy bien a los cambios y a las nuevas exigencias de su vida. En ese nuevo comienzo tuvo geografía (dos horas) y biología, llegó el primer receso, que no fue nada fuera de lo común:

—Todos los trabajos en parejas lo vamos a hacer juntos, ¿entendido Iker? —opinó Isabel, casi exigiéndole a su mejor amigo.

—No tengo ningún problema, somos el dúo dinámico —respondió el dorsal 98 del Espanyol.

—¿Y nosotros dónde vamos a quedar? —preguntó Miguel.

—No se preocupen, en equipos de más nos uniremos y trabajaremos juntos —tranquilizó la primera amiga de Iker en el instituto.

Miguel era un chico de mediana estatura, con muy buenos reflejos, era un excelente portero. Sus ídolos eran Iker Casillas, Víctor Valdez, Edwin van der Sar y el icónico Jorge Campos, más que nada el último de ellos, quien fue un portero mexicano que empezó como delantero y demostró ser uno de los mejores de la historia. Migue era de piel blanca, un cabello chino y casi siempre delgado; fuerte de brazos, con una sonrisa blanca y de galán, unos ojos miel, pero una nariz prominente. Después del primer descanso siguió una hora más de biología, música y alemán, nuevamente receso, finalmente matemáticas y español (dos horas). Iker caminó de regreso a casa en compañía de Isabel, quien ya era casi casi parte de su familia y eso le hacía muy feliz.

—¿Cómo les fue en su primer día niños? —preguntó María.

—Muy bien señora, gracias. Al parecer ninguno de los maestros será problema, este año si le gano a Iker.

—No la dejaré mamá, te lo prometo —replicó el joven.

—Ya me voy a trabajar, por favor portéense bien y obedezcan a los abuelos, Isa puedes quedarte todo lo que quieras —comentó ella despidiéndose.

Ambos niños entraron a la casa y siguieron hacia la habitación donde dormían Iker y su madre. A lo largo de ese año, esa habitación empezó a ser decorada con pósters de varios futbolistas, en especial de jugadores del Real Madrid y un central mexicano del Espanyol: Héctor Moreno. Isabel se había hecho una total aficionada de este deporte, lo respiraba y vivía al mismo nivel que lo hacía su amigo. De no conocer nada, empezó a acumular estadísticas, a seguir jugadores, a ver partidos e incluso entrenar en los periquitos, también ya jugaba los famosos juegos de la saga FIFA.

—¿Podemos faltar hoy al entrenamiento? —preguntó Iker, quien se sentía exhausto.

—No, no podemos, apenas regresamos y necesitamos agarrar condición, debemos quedar en el equipo de la escuela como en el año pasado —respondió ella.

—Y tú que te quejabas del futbol. Nunca pensé que llegarías a responder de esa manera, me da gusto tener una amiga como tú.

—¿Por qué siempre dices cosas así? —cuestionó la dorsal 96 de los pericos, quien estaba un poco sonrojada.

—Porque siempre eres muy buena conmigo y eres una gran amiga —contestó cordialmente el central.

Isabel gustaba de pasar todas sus tardes en casa de su amigo y más por algunos problemas que había en su hogar. Además, que desde el primer día sintió cierto tipo de atracción hacia él, pero con el paso del tiempo se le había olvidado. Basta con recordar que en el segundo día de clases ella se dio cuenta de los sentimientos de su amigo hacia Pamela y al siempre ver esa foto en su recámara, esto lo hizo más obvio. Ambos fueron a entrenar y el día transcurrió como si nada. Esa semana Iker recibiría la mejor noticia en su vida, hasta ese momento: formaría parte del equipo sub-14 que jugaría alrededor de toda España.