Adieu l ‘ami
Murió Alain Delon.
En la marquesina de los hombre bellos
brilla su nombre en blanco y negro,
ése su francés nombre degustado
en las quijadas cinéfilas de Apolo,
en aquellos cines del mayo francés
pagados con unos cuantos francos.
Los sastres que cosieron sus abrigos
se negaron a confeccionar otros sacos
y las mujeres más bellas de entonces
tornaron los ojos en actitud de
No, no hay otro hombre.
Camarero y actor, los amoríos sólo
fueron el principio, el verdadero talento
del impostor en cinemascope
fue lo más conmovedor,
excepto por paroles, paroles
el canto del París gángster
que pasó por Hollywood, no por New York.
Qué alegría verlo vivir bajo el eclipse de
los célebres amores, esculpido
en el mármol de Michelangelo Antonioni.

