+Con Antonio Skármeta se cerró una época; La puerta y La cueva de Amparo Montes; sus libros, que se convirtieron en grandes películas

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La frase:

El escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

 

CON ANTONIO SKÁRMETA SE CERRÓ UNA ÉPOCA

Descendiente de croatasEsteban Antonio Skármeta Vranicic, nació en Antofagasta, Chile, el 7 de  noviembre de 1940Intelectual de izquierda fue miembro del Movimiento de Acción Popular Unitaria en los años de la Unidad Popular. Formó parte de un reducido grupo de escritores como Isabel Allende y Roberto Bolaño quienes con su obra han alcanzado el reconocimiento internacional en términos de lectores, crítica y premios.

El fallecimiento de Antonio Skármeta la madrugada de este martes 15 de octubre, cerró sin lugar a dudas una etapa significativa de la literatura chilena de los 70 y 80 cuando vino a nuestro país en 1982, como protagonista central de la Feria Internacional del libro del Palacio de Minería organizada por el entonces director de la Facultad de Ingeniería, Javier Jiménez Espriú con el auxilio y colaboración de Arturo Azuela, escritor quien era catedrático titular de la materia de matemáticas además de ser magnífico violinista.

A raíz del Golpe de Estado en Chile, en 1973 dado al doctor Salvador Allende por parte de Augusto PinochetSkármeta se vio obligado a pedir asilo político en Alemania occidental para salvar su vida. Antes, estuvo un año en Argentina. En aquel entonces aún no circulaban en nuestro país sus primeros textos, como el caso de Desnudo en el tejado. Sabíamos por conversaciones con paisanos suyos de la trascendencia de su escritura a la que conforme transcurría el tiempo, se iba incrementando la curiosidad por conocerlo y entrevistarlo, además de conocer de viva voz sus opiniones.

Vino y aceptó la invitación debido a que en aquel país –Alemania– no tenía la oportunidad de entablar conversaciones con otros iguales que conocieran el idioma español para poder expresarse. Le tocó viajar desde España a nuestro país en compañía de autores españoles como Ana María MatuteLuis RosalesJosé Manuel Caballero BonaldFélix GrandeJosé Agustín Goytisolo, el poeta; Camilo José CelaCarlos Barral, quien ahora encabezaba su propia editorial Barral editores a quien traía loco porque durante el viaje empezó –todo el vuelo hasta aterrizar– con el tarareo de una canción que terminaron por odiar todos los que venían en ese vuelo, hasta que tuvieron la oportunidad de escucharla bajo la voz y la interpretación de Amparo Montes, el bolero La puerta, escrito por el compositor yucateco Luis Demetrio. Ahí sí les encantó e incluso hizo dueto con la voz pasional y por qué no decirlo, le ganó a interpretarla arrancando el aplauso espontáneo de sus compañeros y del público reunido en La cueva. Con voz potente, alejada por completo del habla suave y cantarina que caracteriza a los chilenos no obstante su estatura y su porte de hombre alto.

Skármeta en la actualidad.

La cueva de Amparo Montes, estaba en ese entonces en los inicios de Polanco, cerca del hotel Camino Real, en un edificio sobre la calle de Mazaryk esquina con Mariano Escobedo, era su segundo domicilio, el primero estuvo en Avenida Morelos, eran asiduos asistentes María FélixSilvia PinalVerónica CastroJosé Luis CuevasJorge CarpizoYolanda Vargas DulchéLuis Ignacio SantibáñezIgnacio López TarsoGustavo AlatristeRoberto Blanco MohenoAlejandro Carrillo CastroGuillermo Ochoa el periodista y Pancho Liguori entre otros.

Asistió debido a que se presentó como tema central de ese Encuentro Internacional de Autores, la temática sobre el enlace entre la Literatura y la Cinematografía. Él se había iniciado en las labores de adaptación de obras para guiones cinematográficos. También llegó a nuestro país el actor favorito de Luis BuñuelFernando Rey, así como el escritor argentino Carlos Catania, quien había escrito la magnífica novela Las varonesas, para estructurar sus opiniones sobre la fusión de dos actividades atractivas y contundentes como la Literatura y la Cinematografía.

Vaya que los asistentes en aquel entonces habían combinado a la perfección estas dos actividades ya sea como adaptadoresdirectores de cine y escritores de obras que se pudieran llevar a la pantalla sin que perdieran su atractivo, al contrario se fortalecían con gran fortuna una y la otra, es decir estaban a la misma altura y tenían el impacto deseado. Tema que atrajo la atención a los asistentes de esa fiesta de la palabra.

Al llegar al aeropuerto del DF, en aquel entonces, Carlos Barral me vio como tabla de salvación. –Tú me puedes aclarar, por ser mexicano, si existe algo que se llama La puerta. Ya no aguantamos a Skármeta y queríamos deshacernos de él al tirarlo por la puerta.

Le aclaré que era una canción. Un bolero y que aparte de Luis Demetrio, el compositor, también la interpretaba Amparo Montes, quien tenía su centro nocturno La cueva. Con gusto los llevaba ahí para que la escucharan como debía ser y no sólo el sonsonete que hacía al tararearla Antonio, además de que le iba a gustar por ser una magnífica letra:

La puerta se cerró detrás de ti/ y nunca más volviste aparecer/ dejaste abandonada la ilusión/ que había en mi corazón por ti/ La puerta se cerró detrás de ti/ y así detrás de ti se fue mi amor/ creyendo que podría convencer/ a tu alma de mi padecer….

Skármeta deslumbró con sus intervenciones en las mesas redondas donde participó debido a que dirigió películas, las escribió como guiones originales para después convertirlas en novelas como tales. Era muy imaginativo en cuanto a estructurarlas y en cuanto a tener siempre presente una imagen para partir de allí para dejar una línea delgada entre la escritura y la obra cinematográfica.

En la presentación de su libro Los días del arcoiris.

En su exilio escribe La ardiente impaciencia1983, que se adapta en ese año para hacer una versión cinematográfica, posteriormente a raíz del éxito que tuvo se adapta 11 años después con el título de Il postino o El cartero de Neruda, 1994, interpretada por Philippe Noiret, el inolvidable actor de Cinema Paradiso. Quien filmó ésta, con escasas escenas de acción debido a la enfermedad que padecía. Él fue el proyectorista de Cinema.

Hay que señalar que la novela sobre la amistad entre el poeta chileno Pablo Neruda y su cartero fue llevada al cine en dos ocasiones, la primera dirigida por el propio Skármeta y la segunda, en 1994, por el inglés Michael Radford, cinta que fue nominada en cinco categorías a los premios Oscar, entre ellas Mejor Película y dirección, y premiada por Mejor banda sonora.

Fue tan grande el éxito que esta obra ha sido traducida a una treintena de lenguas, y según Skármeta hay más de 100 versiones en el mundo. Inclusive el compositor mexicano Daniel Catán creó una ópera basada en la obra, misma que fue estrenada en la Ópera de los Ángeles bajo el título de Il Postino con Plácido Domingo como Neruda y Cristina Gallardo-Domas como Matilde.

En la televisión chilena dejó profunda huella con el programa El show de los libros, que iniciaba con la aparición de Skármeta en bicicleta vestido como el cartero de Neruda, su libro más conocido y decía: la poesía no es de quien le escribe sino de quien la usa.

A lo anterior, añádale la aparición del escritor Nicanor Parra, quien con cuaderno en mano escribe artefactos en una pizarra (Los muertos también mueren/El cadáver es algo transitorio) Y después responde preguntas de una serie de personas ligadas a la cultura. ¿Que he aportado yo a la literatura actual? Nada, responde sin titubear al lado de un Skármeta que se esfuerza por disimular la risa,

Ricardo Darín y Abel Ayala en una escena de El baile de la Victoria.

Otra novela que tuvo éxito en la pantalla fue El baile de la Victoria, filmada en 2009 en Chile. La novela original fue Premio Planeta en el año 2003. La película dirigida por el chileno Fernando Trueba, con el actor argentino Ricardo Darín, experto en abrir cajas fuertes, con Abel Ayala quien hace el papel del joven Ángel Santiago a quien su deseo de venganza lo lleva a desencadenar otras historias relativas a Victoria, interpretada por Miranda Bondenhöfer  quien realiza una serie de bailes de ballet, incluso superando las danzas de Alicia Alonso. La novela por demás atractiva por la serie de escenas que se enlazan en una especie de torbellino que arrastra a los protagonistas en una serie de acciones que se enlazan y dan como resultado el triunfo de la venganza sobre los que oprimieron el país en tiempos de Pinochet.

Antonio Skármeta regresó diez años después a su país de origen sin puertas que le cerraran el paso.

Salud maestro, por allá nos encontraremos pronto, para continuar nuestro diálogo y burlarnos de la realidad que nos tocó vivir.