La PTU

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La participación en las utilidades de las empresas (PTU), es un concepto laboral que no forma parte de las prestaciones que sirven para calcular el salario integrado, esta se compone por el diez por ciento de las utilidades brutas que genera una empresa y que su finalidad es distribuirse entre los trabajadores de la empresa. Su trasfondo filosófico, muchos erróneamente teorizan proviene de la revolución mexicana, donde así como la tierra es de quien la trabaja, la misma lógica puede aplicarse a las empresas, donde si los trabajadores son la mano de obra de la empresa es justo que aparte de su salario reciban una parte de la ganancia de la misma. 

No obstante, el origen y por tanto sustento filosófico de la participación de utilidades esta lejos de ser ese, dado que su origen es religioso, siendo más precisamente en la época del renacimiento, cuando históricamente aparecen las empresas, contextualizando, el capitalismo aparece históricamente como un contraste a la monarquía como forma de gobierno, dado que los llamados burgueses tenían el poder económico y el gobierno el poder político, lo cual generó grandes contrastes y derivo en la generación de las monarquías constitucionales y posteriormente el modelo capitalista, no obstante, la iglesia católica también tenía una visión de la irrupción de las empresas. 

La postura de los católicos al preguntarles que opinaban respecto de las empresas fue clara “esta bien siempre y cuando repartan”, y esque la participación de utilidades proviene del espíritu caritativo que en teoría tendría que tener un negocio para que este este bien a los ojos de la religión, por tanto, la participación de utilidades, proviene de un espíritu caritativo y moral de los católicos, por lo que, deviene, más allá de una cuestión de fe, en que esta bien hacer negocios y generar dinero siempre que se busque hacer el bien por el prójimo y en este caso dar a los demás. 

Luego entonces la participación de utilidades, en México, se debe dar a los trabajadores calculándola de acuerdo a los días trabajados y al salario de los trabajadores cada año, hasta que es aprobado el estado de resultados y se liquida la participación para el pago de los impuestos. Es por tanto, que las empresas no deben ser consideradas como entes malignos que buscan perjudicar a los trabajadores y mucho menos es correcto dejar que estas salgan afectadas por las crisis económicas. 

En este entendido, que el lector no confunda con que estemos a favor de actos de corrupción o malos manejos que afectan a los demás, pero las empresas de fondo son figuras buenas que benefician como tal al prójimo.