Populismo penal
El populismo penal es un fenómeno común hoy en día en los juzgados mexicanos, por tratarse de casos en los cuales, el juzgador se deja guiar por la moral y el pensamiento de las masas y no por la razón de las pruebas ni por el espíritu de las leyes, y pareciera que estoy tocando puntos un poco ambiguos, pero basta mencionar que el juzgador al resolver puede basarse en las propias leyes, siguiendo al formalismo o en la realidad, basándose en pruebas (realismo), es decir, el juzgador aplicará las normas a casos prácticos donde la razón tendría que dar el respaldo para la decisión de los jueces.
No obstante, en el mundo tan globalizado en el que vivimos, es común que el juzgador se base en el pensamiento moral de las masas, tal es el ejemplo de los jueces que resuelven más conforme al movimiento progresista que conforme a las pruebas y la razón, dando casos en los que juzgan a una persona como culpable solo por ser hombre, o imputan una violación a una persona solamente por el hecho de que sería mal visto que el juzgador suelte una persona por dicho delito aun siendo inocente.
Las denuncias falsas son un fenómeno creciente y cabe resaltar la falta de ética y humanidad que tienen las personas que las realizan, siendo así que el juzgador no debe caer en el juego de resolver conforme a lo que se vea bien, puesto que la justicia debe ser ciega. En este sentido, también abarca al ámbito de la delincuencia organizada, dado que el populismo implica meter a la cárcel a cualquier persona implicada en un caso relacionado con sustancias, aunque no sea narcotraficante, aplicando penas más graves e incluso dando casos como el de la prisión preventiva oficiosa, figura que es inconstitucional pero que los juzgadores mexicanos siguen utilizando.
Cabe resaltar también el caso de personas sujetas a persecución política que pueden resultar culpables únicamente por no coincidir con las ideas del juzgador, siendo así que el populismo penal resulta también un retroceso a los derechos humanos y a su vez a la propia democracia que esta sustentada en los mismos. En ese sentido, el movimiento progresista, al imponerse en el ámbito jurídico se vuelve autoritario y hasta cierto punto fascista.
Luigi Ferrajoli, dentro de su teoría del Garantismo Penal, habla del derecho del más débil, es decir, el proceso debe ser garantía de aquellos que son perseguidos por la sociedad de que estará sujeto a un proceso justo, basado para tal efecto en el derecho penal minimo, lo que significa que el proceso es en si un derecho, que protege los derechos humanos en contra del autoritarismo y la imposición excesiva del ius pudiendi del Estado.
Los juzgadores no deben resolver conforme a la moral de las masas, sino con ética personal.

