ABOGADAS Y MADRES BUSCADORAS DICEN QUE YA NO HAY RAZÓN PARA FESTEJAR A MAMÁ
Por Fátima Chávez
En una mesa de diálogo organizada por la Barra de Abogadas Mexiquenses y el colectivo de madres buscadoras «Flores en el Corazón», diversas familias alzaron la voz para compartir el dolor y la parálisis institucional que enfrentan ante la desaparición de sus seres queridos.
Durante el evento, realizado en el marco de la conmemoración del 10 de mayo, las madres y padres presentes coincidieron en que fechas como el Día de las Madres, las Navidades y los cumpleaños han dejado de ser motivo de festejo para convertirse en recordatorios de una ausencia que fractura el núcleo familiar y extingue la alegría cotidiana.
Entre los testimonios se encuentra el de la madre de Laura Heras Hernández, desaparecida desde el 5 de enero de 2016 en San Mateo Atenco.
Tras diez años de búsqueda que califica como eternos, denunció la falta de respuestas por parte de las autoridades estatales y reafirmó la promesa hecha a su hija de encontrarla «hasta por debajo de las piedras», a pesar de sentir que su propia vida se ha derrumbado.
De igual forma, los padres de Verónica Manzano Ortega, desaparecida el 28 de febrero de 2023 en Huixquilucan, describieron la angustia y desesperación diaria que viven desde hace más de un año.
Su madre relató cómo se ha desvanecido la ilusión por las fechas representativas, mientras que su padre destacó el impacto de la incertidumbre en toda la familia, señalando que la búsqueda no se detiene a pesar del desgaste emocional.
La crisis de desapariciones no solo afecta a quienes buscan, sino que genera un efecto dominó en la estructura del hogar.
La madre de Víctor Daniel, desaparecido hace tres años, compartió cómo la dinámica familiar se ha visto al borde de la desintegración debido a la demanda de atención de otros hijos y el cambio drástico en la realidad compartida.
Con el corazón destrozado, los asistentes lamentaron que, mientras el apoyo social suele diluirse con el tiempo, son las madres quienes permanecen en la primera línea de búsqueda.
Una de las madres buscadoras destacó que la «silla vacía» en su hogar, un espacio que ella y varias familias anhelan volver a ocupar por sus hijos e hijas que están ausentes, mientras encuentran en sus nietos y en la exigencia de justicia el motor para continuar en un camino marcado por el vacío y la resistencia.

