VICENTE GARCÍA TORRES, PRINCIPIOS LIBERALES
En muchos de los momentos más importantes de nuestras letras, en particular del periodismo aparece don Guillermo Prieto, al que no le negamos nada al citarlo como Cronista del Siglo XIX en el México que busca ser independiente hasta de sí mismo. Lo mismo en el homenaje a Francisco Zarco dentro del Liceo Miguel Hidalgo en el año de 1874, a sólo 5 años de la muerte del padre del periodismo en México, quien dice lo siguiente|: Así es que cuando Zarco publicó su Ilustración Mexicana, los artículos de Fortún son ruidosos porque dicen con más valor que otros, cuáles son los vicios de aquella sociedad, porque aguardaba escuchar los chasquidos de su látigo en la antesala de los magnates y en los gabinetes de los llamados sabios. Pero en cuanto a las costumbres populares, Zarco las había observado desde su balcón, como cerrando su Shakespeare y su Montesquieu para ver pasar al mayordomo de monjas o a la coqueta. Se cita en el libro Castillos en el aire y otros textos mordaces en su cuarta de forros que en los textos de La Ilustración Mexicana se revela a un Zarco literato —político como dice Prieto—, pero también satírico de costumbres de su época y, muy buen escritor. Lo que dice o escribe G. Prieto en el siglo XIX, es parte del decir de las altas esferas intelectuales, pero también, de aquellas del pueblo. Y sus palabras en homenajes o por la muerte de algún artista o literato se escucharon con total atención.
Así lo leo en unas cuantas palabras dedicadas dentro del libro Vicente García Torres / Monitor de la República, texto preparado por Miguel Ángel Granados Chapa, publicado en el año de 1968 dentro de la Serie: La victoria de la República y publicado por la Secretaría de Educación Pública. Dice Guillermo Prieto: El carácter de García Torres era abierto y sincero como el de muy pocos; gastador, enamorado, valiente y liberal, lleno de sinceridad y abnegación. / En los peligros de la prensa, siempre participó de los primeros, como lo comprueban sus prisiones y destierros. Con las armas en la mano, su proceder en la guerra americana fue verdaderamente heroico, y cuando se trataba de la defensa de sus principios, olvidaba como ninguno de los impresores su vida y sus intereses, para no degradar ni desfigurar sus opiniones… Así, comienza este pequeño opúsculo de 62 páginas. Su valor es que está elaborado, seguramente, con gran cariño por uno de nuestros mejores periodistas del siglo XX mexicano: Miguel Ángel Granados Chapa, quien escribe: En esta resistencia nacional a todos los males, la prensa doctrinaria del siglo XIX tuvo un papel de primer orden. El libro estaba muy lejano de las clases populares. No fue raro, por lo mismo, que el periódico constituyera el vehículo principal de la ideología, el mejor “camino de contagio”, en palabras de Cosío Villegas. En aquellos días luctuosos y oscuros, la prensa sirvió de guía. Presta para el reconocimiento de las buenas medidas gubernamentales, estaba listo también para señalar yerros, aunque siempre lo hiciera del mejor modo. El primer gran diario liberal que se publicó en México fue El siglo XIX. Lo fundó en 1841 el impresor don Ignacio Cumplido, y los más eminentes periodistas de la época escribieron en él.
Seguir la huella de un periodista lleva a encontrarse con su espacio legítimo, el del periódico o la revista, donde sus opiniones y estudios reflejan la intelectualidad de su momento. La conciencia crítica y culta que permite poner lo mejor de hombres y mujeres en el plano de lo moderno, de la contemporaneidad. Hace bien, Miguel Ángel en citar los medios donde periodistas como Zarco, Prieto o García Torres han de expresar la realidad de su tiempo. Cuenta Miguel Ángel: el 21 de diciembre de 1844, tres años después que El Siglo, vio la luz el primer número de El Monitor Constitucional, que años más tarde, ante embates de monarquistas cambió su nombre por El Monitor Republicano. A juicio de Henry Lépidus, acucioso investigador del periodismo mexicano, El Monitor vino a ocupar en las filas de los periódicos liberales un lugar igual al de El Siglo XIX. El Monitor se publicó, con breves recesos, durante más de media centuria. Ello fue posible gracias a la tenacidad de su editor, don Vicente García Torres, a quien jamás doblegaron persecuciones y destierros.
Lo que nos enseña Granados Chapa es que en toda profesión noble del ser humano el encontrar un gurú, de manera individual, o por ejemplo de la colectividad en experiencia de pueblos o naciones, es que se forma la verdadera conciencia de los ciudadanos de a pie que han de valer para su patria. No es el los recintos de elegidos o soberbios que se forman la conciencia de un pueblo o país. Y por la perseverancia de lo individual, es decir, del ciudadano o de la ciudadanía, es que se puede formar a un pueblo diferente a los demás, que merecen el tipo de gobernantes porque son dejados, ajenos a sus circunstancias y, ante la capacidad de luchar por su libertad, democracia y justicia social.
En la biografía que relata Granados Chapa, surge de nueva cuenta, Guillermo Prieto, que al parecer tenía ese don de ver los errores en el ojo ajeno y no en el propio. De ello da cuenta, cuando opina sobre un texto de Vicente García Torres sobre “Relaciones humanas”, Prieto dice: Que sólo se había vendido entre matanceros de baja estofa. Letal era Guillermo Prieto y, quizá por eso, no tiene el nivel de Francisco Zarco, con todo y sus aportaciones a la patria, nada menos, que al salvar a Benito Juárez cuando iba a ser fusilado en Guadalajara. Granados Chapa, titula un capítulo: Entre prensas y tintas / La obra de Vicente fue impresa en el primer taller tipógrafo que éste tuvo, un local en pésimas condiciones en la calle del Rastro. Cuenta Fidel, para explicar los apellidos de Vicente, que en la misma calle había otra imprenta. Llamada de Torres. Al morir éste, García hizo una fusión tipográfica y tomó el establecimiento el nombre de García y viuda de Torres. Andando el tiempo, la imprenta se modificó sin saberse la razón, y fue llamada García Torres. Tiempo después éste compró la imprenta a la viuda y quedó el establecimiento y el propietario con el nombre de García Torres como se le conoció.
El Largo camino para fundar una editorial o crear un periódico, como sucede en México para el siglo XX con: El Universal, Excélsior, Heraldo de México, El Sol de México, Uno más Uno, La Jornada, Capital, La Razón y muchos más. Cada periódico conforma el rompecabezas de una conciencia de lo mexicano. En sus fortalezas y debilidades. En sus órganos directivos y, en los que componen el intelecto, del que se admiran los lectores, que buscan tal o cual pluma, tal o cual reportaje, tal o cual fotografía y, hasta la entrevista, que viene a dar el rostro del entrevistado. Cuenta Granados Chapa: Entre 1839 y 1840, García Torres editó en su imprenta “El diario de los niños”; diversas ediciones del “Manual de dibujantes”, de Perrot; y la cuarta edición de “El periquillo sarniento”, de José Joaquín Fernández de Lizardi, entre otras muchas publicaciones”. Un editor en regla, uno de los mejores en el siglo del México bárbaro, donde todo se resolvía con la pistola a la mano en el momento menos esperado. El México bronco que encontraba en ciertos cerebros, los mejores de aquellas épocas, y que sólo tenían por parecido, el ser lectores apasionados, hombres de letras y de acción, que hoy les distingue de muchos malos ‘periodistas’ que se venden al mejor postor. Escribe Granados Chapa: El 21 de diciembre de 1844, García Torres y un grupo de liberales fundaron El Monitor Constitucional, con el propósito de defender las leyes conculcadas por el general Santa Anna, y preservar la integridad nacional. Levantar el espíritu público y preparar la resistencia contra la invasión americana que se estaba operando en Tejas, lenta e hipócritamente, esa era la tarea que emprendían los liberales, recordó El Monitor en su número postrero”. La variedad de la edición era de admirar: Además de los artículos ideológicos, el nuevo periódico tenía secciones de política, artes, industrias, comercio, modas, literatura, teatros y comercio. Visión adelantada del siglo XX mexicano, en las acciones de un periodista que hoy debe ser recordado en la riqueza de sus propuestas para el bien de México.

