~El camino hacia un beso~

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-La realidad de un sueño- 

Me supo conquistar con su presencia 

de hombre, caballero y gran persona,

el que pintaba en mí bellas auroras 

con su pincel dorado y su grandeza.

Sus ojos eran brasas hechiceras

que abrían sus portones a la gloria 

y yo con vuelo grácil de paloma 

viajaba en su mirada a las estrellas.

Sabía que era el faro que me guiaba 

con toda su ternura y luz de sol 

y siempre supo darme la guirnalda 

que contenía esencias de pasión 

haciéndome sentir enamorada 

y yo correspondí con tanto amor.

~•~

Ya no era solo soñar, era despertar en la realidad y vivir el sueño,  con él, en mi camino y, con la luz de sus ojos alumbrando mi vida y mi destino.

Su mirada, atrapante, perturbadora y divina.

Cómo olvidar cuando nuestros ojos se cruzaron por primera vez en el portal de los sueños y marcaron el destino de miradas subsecuentes, las que sólo se logran cuando el amor se hace presente. Fue tal, la conexión, que el sueño se hizo ilusión, la ilusión esperanza y la esperanza, el preludio de una hermosa historia de amor.

-Pretensiones- 

Pretendo, cariño, que seas frazada 

que traiga a mi invierno calor oportuno 

que pinte mil soles que cubran mi mundo 

y quite este frío que traigo en el alma.

Que encuentre en tus ojos la paz que me falta 

y deje olvidados los tonos nocturnos

que quites de mí los trajes oscuros 

 y cambies negruras por lunas de plata. 

Pretendo cariño que seas de mí 

lo más especial y más primoroso

que nunca de mí pretendas huir.

Y alumbres mi vida con esos tus ojos,

que estén mis amores pendientes de ti 

y este sentir brindártelo todo.

~•~

Es tanto el amor, que se niega a vivir encapsulado o guardado en un cajón, como si no existiera, menos aún, intentar borrar su efervescencia o apagar su voz, que lleva la melodía, de los canarios de las alboradas de Venus y la claridad y hermosura de los ruiseñores de Eratos. Su canto dice, no es tarde, hagamos que suceda.

-Y sucedió…-

En acto solemne bebí de su boca 

la esencia sagrada que él me ofrecía

la que me brindaba su boca en la mía 

con tanta ternura volviéndome loca.

Desde esa mañana mi alma lo invoca

a dar a mi vida su luz de armonía 

que borre de mí la cruel agonía

que sin su presencia tortura y sofoca.

Mil lunas pintó cuando a mí llegó 

vestido de amor honesto y sincero,

con esa mirada que me conquistó 

Y yo lo besé diciendo, te quiero 

entonces también a mí me besó 

y juntos gozamos de un beso hechicero.

~•~

¡Ay, el primer beso!

¿Cómo olvidarlo?

Si los dos lo deseábamos, como la alborada al sol, y el labriego a la lluvia, con unas ganas desesperadas y a la vez con un deseo que no se equivoca, cuando sabe que la espera vale la pena y que lo mejor está en esos labios y en esa boca, la que se ama, sueña y desea, y que no es otra, que la copa sagrada de un corazón, donde se vierten los vinos del verdadero amor.

-El beso, nuestro beso-

Y bebí su licor en la copa sagrada 

que con tanta ternura a mi boca ofrecía

y no pude negarme al banquete que había 

en su ánfora grana, exquisita y deseada.

Me serví con vehemencia de su miel añorada 

disfrutando en su boca lo mejor que tenía, 

resguardado en mi alma lo especial de ese día 

en su beso profundo que encendió la alborada.

Fue su beso sincero quien mostró los caminos 

a la gloria bendita que nos brinda el amor, 

el que pude sentir en sus labios divinos.

Del que no olvidaré su exquisito sabor 

y sentir nuevamente sus carbones felinos 

es sentirme en el cielo y vivir lo mejor.

~•~

Sentir su boca en la mía, fue como tocar el cielo con el roce de nuestros labios, encendidos por la llama del amor que ya no puede más, y necesita expresarse,  y lo hace, en forma de besos y caricias, los más puros, los más amorosos, los más apasionados y, los de su boca… ¡Ay, qué delicia!