HABLEMOS SOBRE GESTIÓN DE EMOCIONES

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Según la Organización Mundial de la Salud 8 de cada 10 personas no saben cómo manejar sus emociones, y esta es una de las posibles causas que las lleva a padecer dificultades de salud mental. De hecho, la misma OMS menciona que 322 millones de personas sufren de depresión, una de las consecuencias que se puede dar al no saber cómo reconocer y gestionar las emociones de forma efectiva.

Además, la OMS, ha establecido que el manejo de las emociones es importante y fundamental para la salud mental, y para el bienestar general. Es una habilidad que permite la sintonía entre el mundo afectivo propio y el mundo afectivo de los demás, es decir, se trata de saber comprender tus emociones y también la de los demás.

La gestión de las emociones nos ayuda a evitar los conflictos o enfrentamientos innecesarios, nos facilita la expresión de nuestras emociones y genera empatía, y nos ayuda a orientarnos hacia los objetivos que nos planteamos.

A lo largo del día, diversas situaciones gatillan en nosotros múltiples respuestas: las emociones. Por lo general, no podemos controlar la totalidad de las situaciones que experimentamos en nuestro día a día: un embotellamiento en el tránsito que nos retrasa, un conductor imprudente que reta nuestra paciencia, un fuerte ruido en la calle que despierta al bebé que tanto nos costó hacer dormir…

Tampoco podemos controlar sentir la ansiedad, el enojo, el fastidio, la tristeza, el miedo o la alegría que experimentamos a partir de estas situaciones. Estar a puertas de rendir un examen importante puede hacernos sentir ansiosos, una respuesta desconsiderada de parte de alguien a quien apreciamos puede enojarnos, la pérdida de un ser querido puede entristecernos hondamente… Sin embargo, hay algo sobre lo que sí podemos tener algún nivel de control: qué hacemos con eso que sentimos.

Es importante aclarar que las emociones, en sí mismas, no son ni positivas ni negativas. Recordemos que nuestras emociones nos “dan pistas” sobre lo que ocurre alrededor. Lo que adquiere el tinte valorativo son las acciones que ejecutamos a partir de esas emociones. A la conciencia y gobierno de lo que generan nuestras emociones le llamamos gestión de las emociones; y, como entra a tallar en cada momento de nuestra vida y determina nuestra correcta relación con los demás y nuestro bienestar, es importante educarla y revisar, constantemente, cómo está afectando nuestra vida.

La correcta gestión de las emociones nos ayuda a evitar los conflictos o enfrentamientos innecesarios, nos facilita la expresión de nuestras emociones y genera empatía con los demás, y nos ayuda a orientarnos hacia los objetivos que nos planteamos. También, permite que aprendamos de los errores propios y ajenos.

En la gestión de las emociones, la pausa y la reflexión serán nuestras mejores amigas porque nos permitirán reconocer y comprender nuestras emociones y los estímulos que las causan. Evitemos la lectura superficial de nuestras emociones y de las de los demás, y no subestimemos la necesidad del acompañamiento psicológico.