Don
Hay quien vive buscando
el secreto más inusitado,
de dónde emerge el talento,
la encomienda de Dios;
mirar debajo de lo visible,
del color y la textura,
iluminar todo terreno
de la música y la escultura,
fijar la memoria al oído
y a las manos el mundo.
El artista no nace,
me lo han dicho,
pero la desobediencia
es mezquina y la necedad
es una de las virtudes
necesarias para el triunfo,
se sabe, del poeta,
que intuye y debe ganarse
un sitio, si tan solo
pudiera dejar de soñar
los geranios en los ríos
de tus ojos profundos.

