Dos poemas
¡Mi yo!
Se levanta una ola queriendo tocar el cielo,
rompiendo cadenas a la orilla de una nube
hipnotizada de estrellas.
Una atmósfera de ilusión cautiva mis sentidos
en un breve latido de este corazón, que sueña
sentimientos sentidos.
¡Ay, este sentir de mi alma que se rinde a la pasión!
*
Lanzo un hondo suspiro a las olas de la vida y escribo
lo que voy sintiendo.
No me aficiono a mis escritos, son versos que
van y vienen, como las olas del mar. Sólo aspiro
que se lean y brillen en su mirar.
*
Mi yo, guarda en el pecho versos, recuerdos y
sentires sin olvidar que los instantes son efímeros
sin mañanas ni ayeres.
*
Nada me espanta, ni lo que siga adelante,
ni lo que se quede atrás.
El placer sigue a la pena y la pena sigue al placer,
río, lloro, amo, olvido y siempre brilla mi anhelo
como sol de amanecer
*
Hay un giro caprichoso que se estaciona en el alma y
nos tatúa un querer, un torrente de poesía como un
resplandor febril.
*
¡ay, este mi yo, brinda por vivir!
Al tiempo en su brevedad, cada gota he de beber
en este viaje introspectivo de mis memorias.
koro.
¡Lloviendo!
Lloviendo el alma
cruje el silencio
tenues gemidos.
*
Atraviesa el
aire versos
sentidos.
*
Las voces
viajan como
murmullos,
*
la brisa suave
deja su
arrullo.
*
Sigue lloviendo
ríos en cascadas
*
cuentan historias.
Koro.

